LA INFANCIA MISIONERA DE TESALIA TUVO EL GUSTO DE PRESENTAR LA PELÍCULA QUE LE CONMOVIÓ EL CORAZÓN DE TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS.
por siempre a tu lado (Hachiko)
Película que se estreno para la clausura de nuestras clases de la Infancia Misionera el domingo 4 de Noviembre en la parroquia Nuestra Señora del Rosario.
esta película fue protagonizada por Richard Gere y Joan Allen.
Trailer de la Película
esta es la Película que le conmovio el corazón de Niños y Niñas.
Conozcamos su Historia
En 1924, Eisaburō Ueno, un profesor del departamento de agricultura en la Universidad de Tokio, adoptó a Hachikō como su mascota. Desde entonces, cada día Hachikō lo esperaba en la puerta delantera de la estación de Shibuya para saludar a su amo al final de cada día. Esta rutina continuó sin interrupciones hasta el mes de mayo de 1925, cuando el profesor Ueno ya no regresó, como de costumbre, en tren, pues previamente había sufrido una hemorragia cerebral mientras impartía clases en la universidad de Tokio, y murió. Debido a esto, jamás regresó a la estación de tren, donde su leal mascota lo esperaba. Hachikō demostró lealtad a su dueño y, cada día, durante los siguientes diez años de su vida, esperó en el acostumbrado sitio donde se sentaba, justo enfrente de la estación.
Conforme transcurría el tiempo, Hachikō comenzó a llamar la atención de propios y extraños en la estación; mucha gente que solía acudir con frecuencia a la estación habían sido testigos de cómo Hachikō acompañaba cada día al profesor Ueno antes de su muerte. Fueron estas mismas personas las que cuidaron y alimentaron a Hachi durante ese largo período.
Primeros años

Desde la Prefectura de Akita
hasta la estación de Shibuya viajó
durante dos días en tren, en una caja. Cuando lo fueron a retirar sirvientes
del profesor, estos creyeron que el perro estaba muerto.
Sin
embargo, cuando llegaron a la casa, el profesor le acercó al perro un vaso con
leche y éste se reanimó. El profesor lo recogió en su regazo y notó que las
patas delanteras estaban levemente desviadas, por lo que decidió llamarlo Hachi (ocho en japonés), por la similitud
con el Kanji (letra japonesa) que sirve para representar al número ocho (八).
En
realidad el perro estaba destinado a la hija del profesor, quien prontamente
abandonó la casa paterna al quedar embarazada y casarse para irse a vivir a la
casa paterna de su esposo. Así, al comienzo, Hachi iba a ser regalado, pero el
profesor pronto se encariñó con el perro al que adoraba enérgicamente.
El
perro se despedía todos los días desde la puerta principal cuando Ueno iba al
trabajo, y le saludaba al final del día en la cercana estación
de Shibuya. Esta rutina, que pasó a formar parte de la vida de
ambos, no fue inadvertida ni por las personas que transitaban por el lugar ni
por los dueños de los comercios de los alrededores, y todos ellos llegaron a
apreciar de forma muy singular el vínculo que llegó a entablarse entre el perro
y su dueño.

Tras la muerte de su amo: la lealtad de su mascota
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