martes, 1 de diciembre de 2015

NOVENA DE AGUINALDOS

NOVENA DE NAVIDAD






¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto! Hermanos, el Señor está cerca, preparémonos con gozo para su Venida, de manera que nos encuentre firmes y perseverantes en el amor. Para esto, unámonos como familia e Iglesia en el rezo de esta Novena, con el fin que juntos dispongamos todo para la Encarnación del Hijo de Dios. 



ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS  





Benignisimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, que les diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen, naciera en un pesebre para nuestra salud y remedio, Yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de Él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu Hijo humanado, suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesùs, recién nacido, tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén. 


(¡Se reza tres veces el Gloria al Padre!)





DÍA PRIMERO 





Consideración: Amados hermanos, la Palabra es aquello que nos hace humanos, que viene a nosotros y nos transforma en criaturas nuevas. Con Ella se hizo el mundo, y sin Ella nada de lo que existe pudo haber sido creado. Dios pronunció la Palabra: '' Háganse  la luz y la luz fue hecha''; es decir, desde el seno infinito de Dios Padre, Ella es engendranda; es una con Él. El Verbo de Dios es el rostro del Padre; solo Él puede comunicarnos lo que es Dios verdaderamente. Quien lo ve a Él, ve al Padre; quien lo acoge como Palabra verdadera, acoge al que lo envió y Él le da la posibilidad de ser su hijo. Hermanos, en este primer día de la Novena de Navidad, presentemos atención a la invitación que nos hace la Sagrada Escritura, que nos renueva sin importar la edad que tengamos: volvamos de nuevo al seno de quien hemos salido, al seno del Padre, no por medio, sino por amor y esperanza.



ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA





Soberana Maria, que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera por madre suya, te suplico que Tù misma prepares mi alma, y la de todos los que en este tiempo hacen esta novena, para el Nacimiento espiritual de tu adorado Hijo. ¡Oh dulcìsima Madre!, comunícame algo del profundo recogimiento y divina ternura con que Tù le aguardaste, para que nos hagas menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.

 (Tres veces el Avemaría y un Gloria).
          



ORACIÓN A SAN JOSÈ







¡Oh Santísimo Josè!, esposo de Marìa y padre putativo de Jesùs, infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan  excelente grandeza. Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abraces en fervorosos deseos  de verle y recibirle sacramentalmente, mientra en su divina Esencia le vea y goce en el Cielo. Amén.


 (Padrenuestro, Avemaría y un Gloria)



GOZOS PARA LA LLEGADA DEL NIÑO DIOS 






                                                      dulce Jesùs mio                                                       
 mi niño adorado
                         ¡Ven a nuestras almas!                      
¡Ven no tardes tanto!

¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!


¡Oh sapiencia suma 
del Dios Soberano
Que a nivel de un niño
te hayas rebajado!
¡Oh divino infante, 
ven para enseñarnos
la prudencia que hace
verdaderos sabios.


¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!


¡Oh Adonai potente,
que a Moisés hablando,
de Israel al pueblo diste
los mandatos!
¡Oh, ven prontamente 
ven para rescatarnos
y que un niño débil
muestre un fuerte abrazo! 

¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!

¡Oh, raíz sagrada
de Jesè que en lo alto
presentas al orbe
tu fragante nardo!
¡Dulcìsimo Niño
que has sido llamado
Lirio de los Valles 
bella flor del campo!

 ¡Ven a nuestras almas!
                                                               ¡Ven no tardes tanto!


¡Llave de David,
que abre al desterrado
las cerradas puertas
del regio palacio!
¡Sàcanos, oh niño, 
con tu blanca mano,
de la cárcel triste 
que labró el pecado!

¡Ven a nuestras almas!
                                                               ¡Ven no tardes tanto!


¡Oh, lumbre de Oriente, 
Sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas
tu esplendor veamos!
¡Niño tan preciado,
dicha del cristiano,
luzca la sonrisa 
de tus dulces labios!

¡Ven a nuestras almas!
                                                               ¡Ven no tardes tanto!

¡Espejo sin mancha,
Santo de los santos,
sin igual imagen del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas,
salva al desterrado
y en forma de niño,
da al misero amparo!


¡Ven a nuestras almas!
                                                               ¡Ven no tardes tanto!


¡Rey de las naciones,
Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo,
Pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas
con suave cayado,
ya la oveja arisca,
ya el cordero manso!

¡Ven a nuestras almas!
                                                               ¡Ven no tardes tanto!

¡Ábranse los cielos
y llueva de lo alto,
Bienhechor rocío
como riego santo!
¡Ven, hermoso niño!
¡Ven, Dios humanado!
¡Luce, hermosa estrella,
brota flor del campo!

¡Ven a nuestras almas!
                                                               ¡Ven no tardes tanto!

 ¡Ven, que ya Marìa
previene sus brazos
de su Niño vean,
en tiempo cercano!
¡Ven, que ya Josè,
con anhelo sacro,
se dispone a hacerse
de tu amor sagrario!

¡Ven a nuestras almas!
                                                               ¡Ven no tardes tanto!

¡ Del débil auxilio,
del doliente amparo,
consuelo del triste,
luz del desterrado!
¡Vida de mi vida,
mi Dueño adorado,
mi constante Amigo,
mi divino Hermano!

¡Ven a nuestras almas!
                                                               ¡Ven no tardes tanto!

¡Veànte mis ojos, 
de Ti enamorados,
bese ya tus plantas
bese ya tus manos!
¡Postrado en tierra,
te tiendo los brazos,
y aun más que mis frases 
te dice mi llanto!

¡Ven a nuestras almas!
                                                               ¡Ven no tardes tanto!

¡Ven, Salvador nuestro,
por quien suspiramos!
¡Ven a nuestras almas
¡Ven, no tardes tanto!


                                                                                 

ORACIÓN AL NIÑO JESÚS





Acuérdate, ¡Oh dulcìsimo Niño Jesùs! que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento y en persona suya a todos tus devotos estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: ''Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te sera negado''. Llenos de confianza en Ti. ¡Oh Jesùs!, que eres la verdad misma, venimos a exponerte toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos, por los méritos infinitos de tu encarnación y de tu infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto, Nos entregamos a Ti, ¡Oh Niño Omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que en virtud de tu divina promesa, acogerás y despacharás favorablemente nuestra súplica.

Amén.     





DÍA SEGUNDO



''No temas, Zacarìas, porque tu petición ha sido escuchada: Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan'' (Lucas 1, 13).




Consideración: Hermanos, Dios escucha nuestras súplicas, y nosotros también tenemos que abrir nuestro corazón y oídos a su Palabra. Ella no puede ser lanzada al aire y caer en terreno infèrtil ni entre espinos; tiene que ser Buena Noticia, viva y eficaz como espada de doble filo, que poda las ramas y quitas los sarmientos secos, para que lo que nos estorba, le de pasó a lo que verdaderamente tiene importancia: dar frutos buenos. Nada que sea infecundo le pertenece a Dios o lo quiere para Él; solo se complace en los hijos, que con su Palabra, es rechazar sus dones y aceptar la imperfección en nuestra vida. Seamos pues, en este segundo día de la Novena, hombres y mujeres fecundos, capaces de llenar el Portal de Belén (nuestra vida), con los mejores dones que Él nos ha dado, de manera que mostremos al mundo la alegría y la novedad de tu Nacimiento. 







DÍA TERCERO






   

''Porque no hay nada imposible para Dios. Dijo Marìa: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel dejándola, se fue'' 
(Lucas 1, 37-38)




Consideración: Queridos hermanos, el misterio de la Anunciación, consiste en que la criatura se vuelve Madre de su Creador. La Palabra pronunciada desde el seno del Padre, es asumida por Marìa en su carne, que es el vientre de toda la humanidad. La carne que asume el Verbo, será para la Cruz, la Resurrección y la Salvación, Jamás Jesùs devolverá la carne que asumió en el seno de Marìa, pues Él es verdadero Dios y verdadero hombre. La Santísima Virgen se ha hecho '' esclava del Señor'', no para humillarse, sino para romper todas las cadenas producidas por el pecado, comenzando una nueva humanidad: Ella es la nueva Eva. Nada hay imposible para Dios; Él rompe todas las lógicas humanas de la riqueza, la pobreza, el servicio y el poder, y nos reviste con su desnudez, amor, misericordia y justicia. Ahora, hermanos, podemos entrar en el paraíso, porque Él nos ha redimido, no solo con su Cruz, sino también con su Encarnación, palabras y ejemplo. Que este tercer día de la Novena nos lleve a ser '' esclavos y servidores de Dios'', haciendo carne en nuestra vida lo que Él quieres de nosotros.            





DÍA CUARTO




'' En aquellos días, se puso en camino Marìa y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judà; entró en casa de Zacarìas y saludó a Isabel'' (Lucas 1, 39 - 40).




Consideración: Hermanos, ponerse en camino es la exigencia que Dios hace a todos sus hijos. El que ha recibido la Palabra, no puede permanecer quieto, tiene que salir de sí mismo, porque Ella es Buena Noticia. La Palabra es como fuego que nos devora, una fuente que rebosa, un soplo que empuja nuestra nave, Ponermos en camino implica dejar lo que no nos deja caminar (dinero, Lujos, prepotencia, etc), no porque sean malos, sino porque hemos conocido una meta más grande, un camino más estrecho pero que conduce a la verdadera felicidad y un amigo que nunca defrauda: el Señor Jesùs. Estamos a la expectativa de la Navidad; todo a nuestros alrededor ha cambiado, quizás hemos hecho ya la compra de los regalos y tenemos arregladas nuestras casas; solo hace falta que Él llegue. Lo tenemos que preguntamos en este cuarto día de la Novena, hermanos, es si en realidad nos hemos puesto en camino y hemos salido en su búsqueda, o si por el contrario, estamos ya con la casa llena de cosas materiales, pero vacía de su Presencia, Jesùs no solo es el que nace en el pesebre; Él es Buena Noticia. Por esto necesita mensajeros para ser transmitida por toda nuestra Judea (nuestros ambientes). Pongámonos en Verbo de Dios, la Luz del mundo que trae la paz.





DÍA QUINTO
 





'' Se cumplió a Isabel el tiempo de dar luz y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella'' (Lucas 1, 57- 58).



Consideración:  Amados hermanos, el tiempo es la ilusión sobre la que se juegan nuestros afanes y proyectos; tenemos que hacer tanto, pero disponemos de tan poco tiempo, que desearíamos que los días y las noches fueran más largos. Tristemente, cuando tenemos más tiempo, no siempre lo aprovechamos correctamente, pasando por alto los compromisos que tenemos con Dios y con los demás. Entonces, ¿qué es lo importante en nuestra vida? ¿ En qué estamos  invirtiendo nuestras energías y tiempo?  Para esta pregunta podemos encontrar múltiples respuestas como personas hay en el mundo, pero para la esterilidad (pecado, sufrimiento, dificultades), tal como lo experimentó Santa Isabel (''la que llamaban estéril''), quien a pesar de su edad avanzada, concibió un hijo. Hermanos, estamos ya en la mitad del rezo de la novena; propongàmonos metas claras en nuestra vida de fe, para que aprovechemos el tiempo que el Señor nos regala y demos los frutos que Él espera de nosotros.




DÍA SEXTO


''El Nacimiento de Jesùs, el Mesías, sucedió asì: su Madre, Marìa, estaba comprometida con  Josè y, su esposo, que era un hombre justo, pero no quería denunciarla públicamente, resolvió, repudiarla en secreto. El ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: Josè, hijo de David, no temas tomar contigo a Marìa como esposa tuya, porque la criatura que espera es obra del Èspiritu Santo'' (Mateo 1, 18-20).



Consideración: Queridos hermanos, a lo largo de nuestra vida hemos necesitados tantas cosas, y como decíamos en el día anterior, trabajamos muchas veces demasiado para conseguirlas, olvidándonos de si son importantes o no. ''Marta, Marta, te preocupas de muchas cosas, pero solo una es importante''; estas son palabras duras, aunque dichas con amor, porque el amor es exigente. Cuando verdaderamente escuchamos la Palabra del Señor, tenemos que decir ''Si'' a su llamado, sabiendo que optamos por un bien absoluto, no parcial. Esto fue lo que hizo hace dos mil años una sencilla aldeana de Nazaret al decir ''Si''; una respuesta que la puso en camino y la llevo a estar de pie frente a la Cruz de su Hijo; a estar en oración y perseverar con los discípulos  hasta el final, Hermanos, Dios no nos da una misión o una carga que no podamos llevar, Él nos da los medios, su Santo Espíritu, su fuerza y las personas a nuestro alrededor, para cumplir la misión. No temamos en aceptar lo que Dios nos pide, porque nada que venga de su Providencia puede causarnos daño o sufrimiento. Esto lo comprendió perfectamente San Josè, quien dejó a un lado su miedo y aceptó con nobleza y cariño lo que el Padre había dispuesto para su vida: ser esposo de Marìa y padre del Señor Jesùs.                   
   


DÍA SÉPTIMO





''Dará a luz un hijo, a quien llamarás Jesùs, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados'' 
(Mateo 1, 21).





Consideración: Hermanos, la esperanza de los oprimidos, la salud de los enfermos, la alegría de los tristes y el consuelo de los desesperados, es el Señor Jesùs. Toda dificultad se puede convertir en motivo de esperanza y confianza; son justamente estos sentimientos los que nos impulsan a seguir buscando y luchando, creyendo en que superaremos las adversidades, Sabemos que desde el fondo de toda la Creación y en lo profundo de nuestro corazón, hay una fuerza que clama ''Abba'' (Padre). Una voz que pide resurrección y plenitud; unos ojos que buscan entre las oscuridades del mundo, a un hermano, un amigo y un maestro; un alma que clama por su Mesías. Él y solo Él puede salvarnos de los pecados y llevarnos al lugar de donde pertenecemos, a ese paraíso que un día abandonamos por desobediencia. Ahí está Dios esperándonos; solo basta pronunciar su Nombre para que todo lo que pidamos se nos conceda. Jesùs es la llave que abre la puerta de la misericordia del Padre; Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Que este séptimo día de la Novena avive para servir y anunciar la verdad a toda la creación.            





DÍA OCTAVO 



''Pues bien, el Señor mismo les dará una señal: ¡Miren! la joven está en cinta y dará a luz un Hijo, al que le pondrá por nombre Emmanuel'' (Isaias 7, 14).





Consideración: Queridos hermanos, el mundo tiene dolores de parto; hombres y mujeres cansados por el dolor, el miedo, la enfermedad y las injusticias. Sin embargo, anhela amor, felicidad, verdad, fraternidad así sean en pequeñas dosis; quien toma de ellas, se vuelve portador de Dios al mundo. Si asumimos su Palabra, estamos henchidos de su Presencia. Solo de una forma espiritual, el hombre como la mujer se vuelven fecundos en el Espíritu, y pueden proclamar como San Pablo; '' ya no soy yo, es Cristo que vive en mi''. Él es el Emanuel, el Dios-con-nosotros; no está ausente, está presente, Él es nuestro alfa y omega, norte y sur, oriente y occidente. Todo en el mundo nos orienta a Él, incluso si encontramos dolor, miedo, enfermedad, rencor, etc., pues son oportunidades grandiosas para sembrar los valores del Reino (paz, sanación, amor, reconciliación, etc.), y solo lo hacen los valientes, los que no se conforman y caminan hacia el Padre. Que este penúltimo día de la Novena nos lleve a cuestionarnos por la actitud que tenemos frente a la vida, pensando si está llena o no, de la alegría y la esperanza del Evangelio.          





DÍA NOVENO





''Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su Hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenìan sitio en el alojamiento'' (Lucas 2, 6-7).





Consideración: Amados hermanos, estamos de fiesta en este día, ha nacido Jesùs, el esperado de las naciones, el Mesías que tenìa que venir. El mundo celebra sin darse cuenta, que desde hace más dos mil años, el Señor Jesùs nace con los pobres y los abandonados, con los que no cuentan, con el lujo y los excesos. Hoy el mundo tiene abiertos los centros comerciales para comprar los regalos, y Él, a quien celebramos -el Señor-, no recibirá nada de lo que se puede comprar, porque lo que Él nos da no tiene precio, y lo que nos pide tampoco. Muchos estarán con sus familias, mostrando lo que han comprado, pero no sabrán qué es la Navidad, la cual nos coloca en una relación nueva con el Padre. La familia hoy ha crecido; ya no somo huérfanos espirituales, porque por el Hijo todos hemos sido adoptados; en la humildad de sus pañales y en su pesebre que hará de cuna, nosotros somos vestidos y protegidos. Hermanos, limpiemos nuestro corazón de todo apego material y alojemos en él al humilde Niño que ha nacido, al hombre de la calle, a la mujer privada de su libertad, al violento y a quienes han sido abandonados en ancianatos, hospitales y orfanatos, para que nadie pase esta Navidad sumergido en la tristeza o en el dolor. Que Dios nos conceda una noche llena de luz, amor y paz, en compañía de nuestros seres queridos y en torno a nuestro Salvador.
         





¡FELIZ NAVIDAD 
LES DESEA LA 
INFANCIA MISIONERA!








HISTORIA DE JUAN DIEGO Y LA VIRGEN DE GUADALUPE

Juan Diego Cuauhtlatoatzin





Biografía

Juan Diego era de la etnia indígena de los chichimecas. Nació el 5 de abril o mayo de 1474 en Cuautitlán, en el barrio de Tlayácac, región que pertenecía al reino de Texcoco; fue bautizado por los primeros misioneros franciscanos en torno al año de 1524.

Juan Diego era un hombre considerado piadoso por los franciscanos y agustinos asentados en Tlatelolco, donde aún no había convento, sino lo que se conoce como doctrina, donde se oficiaba misa y se catequizaba. Juan Diego hacía un gran esfuerzo al trasladarse cada semana saliendo «muy temprano del pueblo de Tulpetlac, que era donde en ese momento vivía, y caminar hacia el sur hasta bordear el cerro del Tepeyac».

De acuerdo con la tradición, el sábado 9 de diciembre de 1531, (a sus ya 57 años de edad) muy de mañana en el cerro del Tepeyac escuchó el cantar del pájaro mexicano tzinitzcan, anunciándole la aparición de la Virgen de Guadalupe. Ella se le apareció cuatro veces entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531 y le encomendó decir al entonces obispo, fray Juan de Zumárraga, que en ese lugar quería que se edificara un templo. La Virgen de Guadalupe le ordenó a Juan Diego que cortara unas rosas que misteriosamente acababan de florecer en lo alto del cerro para llevarlas al obispo Zumárraga en su ayate. La tradición refiere que cuando Juan Diego mostró al obispo las hermosas flores durante un helado invierno se apareció milagrosamente la imagen de la Virgen, llamada más tarde Guadalupe por los españoles, impresa en el ayate. El prelado -que en sus escritos no dejó constancia alguna de ninguno de los hechos- ordenó la construcción de una ermita donde Juan Diego Cuauhtlatoatzin viviría por el resto de sus días custodiando el ayate (actual capilla de indígenas).

Según lo escrito por Luis Lasso de la Vega, fue así que en 1531, diez años después de la conquista de Tenochtitlan, Juan Diego presenció la aparición de la Virgen, cuando tenía cerca de 57 años y narró los acontecimientos a don Antonio Valeriano de Azcapotzalco un indígena letrado por conventos jesuitas en la crónica del Nican Mopohua.

Murió en la Ciudad de México en el año 15482 a la edad de 74 años en la fecha atribuida del 30 de mayo.

Fue beatificado (junto a San José María Yermo y Parres y los beatos Niños Mártires de Tlaxcala) en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México el 6 de mayo de 1990, durante el segundo viaje apostólico a México del papa Juan Pablo II. Finalmente fue canonizado en 2002 por el mismo Juan Pablo II y la Iglesia católica celebra su festividad el día 9 de diciembre.






Nuestra Señora de Guadalupe (México)













Nuestra Señora de Guadalupe es una advocación mariana de la Iglesia católica, cuya imagen tiene su principal centro de culto en la Basílica de Guadalupe, en el norte de la ciudad de México.

De acuerdo a la tradición oral mexicana, y los múltiples documentos históricos encontrados alrededor del mundo en distintos archivos, la Virgen María se apareció en cuatro ocasiones a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac, y una quinta ocasión en el pueblo de Santa María, Tulpetlac en el Estado de México en la cual dio la salud a Juan Bernardino. El relato guadalupano conocido como Nican mopohua, tras la primera aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumárraga. Juan Diego en la última aparición de la Virgen llevó en su ayate unas rosas ―flores que no son nativas de México y que tampoco prosperan en la aridez del territorio― que cortó en el Tepeyac, según la orden de la Virgen. Juan Diego desplegó su ayate ante el obispo Juan de Zumárraga, dejando al descubierto la imagen de la Virgen María, morena y con rasgos mestizos.


Las mariofanías tuvieron lugar en 1531, ocurriendo la última el 12 de diciembre de ese mismo año. La fuente más importante que las relata fue el mismo Juan Diego que habría contado todo lo que había acontecido. Posteriormente esta tradición oral fue recogida en un escrito con sonido náhuatl pero con caracteres latinos (técnica que ningún español sabía hacer y que solo muy rara vez usaban los indígenas); este escrito es llamado el Nican mopohua, y es atribuido al indígena Antonio Valeriano (1522-1605). Posteriormente en 1648 es publicado el libro Imagen de la Virgen María Madre de Dios de Guadalupe por el presbítero Miguel Sánchez, contribuyendo a recopilar todo lo que los indígenas sabían acerca de la devoción guadalupana.





Historia en la Iglesia católica




Según la tradición católica, el santo Juan Diego Cuauhtlatoatzin nació en 1474 en Cuauhtitlán, entonces reino de Texcoco, perteneciente a la etnia de los chichimecas. Su nombre era Cuauhtlatoatzin, que en su lengua materna significaba ‘águila que habla’, o ‘el que habla con un águila’.

Ya adulto y padre de familia, atraído por la doctrina de los padres franciscanos ―llegados a México en 1524―, recibió el bautismo, donde recibió el nombre de Juan Diego, y su esposa se llamó María Lucía. Se celebró también el matrimonio cristiano. Su esposa falleció en 1529.

El sábado 9 de diciembre de 1531, mientras se dirigía a pie a Tlatelolco, en un lugar denominado Tepeyac, tuvo una aparición de la Virgen María, que se le presentó como «la perfecta siempre virgen santa María, madre del verdadero Dios». La Virgen le encargó que en su nombre pidiese al obispo capitalino ―el franciscano Juan de Zumárraga― la construcción de una iglesia en el lugar de la aparición. Como el obispo no aceptó la idea, la Virgen le pidió que insistiese. Al día siguiente, domingo, Cuauhtlatoatzin volvió a encontrar al prelado, quien lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió pruebas objetivas en confirmación del prodigio.

El 12 de diciembre de 1531, mientras Cuauhtlatoatzin se dirigía de nuevo a la ciudad, la Virgen se le volvió a presentar y le consoló, invitándole a subir hasta la cima de la colina de Tepeyac para recoger flores y traérselas a ella. No obstante la fría estación invernal y la aridez del lugar, Cuauhtlatoatzin encontró unas flores muy hermosas. Una vez recogidas las colocó en su «tilma» y se las llevó a la Virgen, que le mandó presentarlas al obispo como prueba de veracidad. Una vez ante el obispo el santo abrió su «tilma» y dejó caer las flores mientras que en el tejido apareció, inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de Guadalupe, que desde aquel momento se convirtió en el corazón espiritual de la Iglesia en México.

El santo, movido por una tierna y profunda devoción a la Madre de Dios, dejó a los suyos, la casa, los bienes y su tierra y, con el permiso del obispo, pasó a vivir en una pobre casa junto al templo de la «Señora del Cielo». Su preocupación era la LIMPIEZA de la capilla y la acogida de los peregrinos que visitaban el pequeño oratorio, hoy transformado en basílica, símbolo elocuente de la devoción mariana de los mexicanos a la Virgen de Guadalupe.

Juan Diego Cuauhtlatoatzin, laico fiel a la gracia divina, gozó de tan alta estima entre sus contemporáneos que estos acostumbraban decir a sus hijos: «Que Dios os haga como Juan Diego».

Cuauhtlatoatzin murió en 1548, con fama de santidad. Su memoria, siempre unida al hecho de la aparición de la Virgen de Guadalupe, atravesó los siglos, alcanzando la entera América, Europa y Asia.

El 9 de abril de 1990, en Roma, ante el papa Juan Pablo II fue promulgado el decreto De vitae sanctitate et de cultu ab immemorabili tempore Servo Dei Ioanni Didaco praestito.

El 6 de mayo de 1990, en la Basílica de Guadalupe (México), Juan Pablo II presidió la solemne beatificación de Cuauhtlatoatzin. En la homilía, el papa indicó cómo «las noticias que de él nos han llegado elogian sus virtudes cristianas: su fe simple [...], su confianza en Dios y en la Virgen; su caridad, su coherencia moral, su desprendimiento y su pobreza evangélica. Llevando una vida de eremita, aquí cerca de Tepeyac, fue ejemplo de humildad».3 Juan Pablo II tituló a Juan Diego Cuauhtlatoatzin «el confidente de la dulce Señora del Tepeyac»―3

El miércoles 31 de julio de 2002, Juan Diego Cuauhtlatoatzin fue canonizado por el propio Juan Pablo II en una celebración realizada en la ciudad de México, durante uno de sus viajes apostólicos.





Origen del culto a la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac








Desde la época prehispánica, el Tepeyac había sido un centro de devoción religiosa para los habitantes del valle de México. En esta eminencia geográfica localizada en lo que fuera la ribera occidental del lago de Texcoco se encontraba el santuario más importante de la divinidad nahua de la tierra y la fertilidad. Esta diosa era llamada Coatlicue (cóatl-cuéitl, ‘señora de la falda de serpientes’, en náhuatl), que por otros nombres también fue conocida como Teteoinan (téotl-nan, ‘dios madre’, o madre de los dioses, en náhuatl) o Tonantzin (to-nan-tzin, ‘nuestra adorable madrecita’, en náhuatl). El templo de Tonantzin Coatlicue fue destruido completamente como resultado de la Conquista.

Conocedores de la importancia religiosa del santuario indígena del Tepeyac, los franciscanos decidieron mantener en el lugar una pequeña ermita. La decisión de mantener una ermita ocurrió en el marco de una intensa campaña de destrucción de las imágenes de los dioses mesoamericanos, a los que se veía como una amenaza para la cristianización de los indígenas.73 Uno de los primeros registros sobre la existencia de la ermita corresponde a la década de 1530. Los indígenas se dirigían al lugar siguiendo la tradición prehispánica. Dos décadas más tarde, no solo los indígenas acudían a la ermita del Tepeyac a venerar ―según documentos de la época― la imagen aparecida de la Virgen María. En efecto, a mediados del siglo XVI, la devoción hacia la imagen se había extendido entre los criollos.

La tradición católica cree que la aparición de la imagen de la Virgen de Guadalupe fue en el año 1531, diez años después de la caída de México-Tenochtitlan en manos de los españoles. Esta fecha aparece registrada en el Nican mopohua, uno de los capítulos que integran el Huei tlamahuizoltica, obra en lengua náhuatl escrita por Luis Lasso de la Vega y que la tradición atribuyó al indígena Antonio Valeriano.

En 1555, Montúfar ordenó la remodelación de la ermita y la confió al clero secular. Los primeros registros de la aparición de la imagen mariana en la ermita corresponden precisamente a los años de 1555 y 1556. Entre otros testimonios tempranos del suceso se encuentran los Diarios de Juan Bautista y los Anales de México y sus alrededores. El primer documento afirma que «en el año de 1555 fue cuando se apareció Santa María de Guadalupe, allá en Tepeyacac», mientras que los Anales ubican el suceso un año más tarde: «1556 XII Pedernal: descendió la Señora a Tepeyácac; en el mismo tiempo humeó la estrella».77 En el siglo XVII, el chalca Domingo Francisco Chimalpahin Quauhtlehuanitzin recogería los primeros documentos en sus Relaciones de Chalco Amaquemecan, en los cuales ubica el suceso en 1556:


Año 12-Pedernal, 1556 años. Iba quedando bien doblado y fuerte el muro de piedra que daría la vuelta a toda la ciudad de México. Para la obra hicieron reunir a toda la gente de todos los pueblos del rumbo, por orden de los jefes y según disposiciones de don Luis de Velasco, Visurrey. Así pudo terminarse la muralla. También entonces ocurrió la aparición, dicho sea con respeto, de nuestra querida madre, santa María de Guadalupe en el Tepeyácac.


Imagen original en la Nueva Basílica del Tepeyac.





Al fortalecimiento del culto a la Virgen del Tepeyac contribuyó de manera decisiva la realización del Primer Concilio mexicano, que se celebró en la Ciudad de México entre el 29 de junio y el 7 de noviembre de 1555. El concilio fue organizado por el arzobispo Alonso de Montúfar y reunió a numerosos representantes de las órdenes monásticas de la Nueva España, entre ellos al franciscano Pedro de Gante; así como a los obispos Martín Sarmiento de Hojacastro (Tlaxcala), Tomás de Casillas (Chiapas), Juan López de Zárate (Oaxaca) y Vasco de Quiroga (Michoacán). Entre otras cosas, el Primer Concilio de la Iglesia novohispana resolvió reglamentar la manufactura de las imágenes religiosas, especialmente las realizadas por los indígenas. También se decidió favorecer el culto a los santos patrones de cada pueblo y todas las advocaciones marianas.


Desde la llegada de los franciscanos a México en 1524, los indígenas fueron instruidos en la pintura y se les permitió la producción de imágenes religiosas.[cita requerida] De modo que cuando el Primer Concilio mexicano se pronunció a favor de acabar con las «abusiones de pinturas e indecencia de imágenes» producidas por los indígenas que «no saben pintar ni entienden bien lo que hacen»,81 en realidad estaba atacando la obra de los misioneros franciscanos representados por Pedro de Gante.[cita requerida] El enfrentamiento sobre la producción de las imágenes religiosas y su papel en la cristianización de los indígenas era también el reflejo de los desencuentros entre el arzobispo de México y los franciscanos en lo referente al culto de la Virgen del Tepeyac. El 6 de septiembre de 1556, Montúfar predicó una homilía en la cual se pronunciaba partidario de la promoción del culto a la Guadalupana entre los indígenas.82 El 8 de septiembre de ese mismo año (1556), el arzobispo obtuvo una respuesta sumamente crítica por parte de los franciscanos en boca de Francisco de Bustamante.83 La labor de la Orden Franciscana en la cristianización de América había estado imbuida por la filosofía erasmiana que rechazaba la veneración de las imágenes, de modo que cuando Montúfar se mostró favorable a difundir el culto de la imagen del Tepeyac lo que obtuvo en respuesta de Bustamante fue que el culto Guadalupano era idolátrico acusando a Montúfar de ser divulgador de los supuestos milagros de la imagen y el santuario.


La disputa entre los franciscanos y el arzobispado de México se resolvió en favor de este último. Para ello, Montúfar y sus partidarios tuvieron que moderar su discurso sobre la índole del culto a la Virgen de Guadalupe, aproximándose aparentemente a los preceptos defendidos por los franciscanos.86

La promoción oficial del culto guadalupano por parte de la Iglesia novohispana se inscribe en un proceso más amplio en el que la perspectiva humanista de los franciscanos y su obra misional fue sustituida por los preceptos adoptados oficialmente por medio de las resoluciones del Concilio de Trento. De acuerdo con estas, la Iglesia debería promover y conservar el culto a las imágenes de Cristo, la Virgen y todos los santos, en una clara reacción contra la iconoclastia protestante que prosperaba en el norte de Europa.87


Bernardino de Sahagún (1499-1590), gran conocedor de la cultura y lengua de los nahuas, fue uno de los críticos al culto en Tepeyac y el uso del nombre de Tonantzin para llamar a Nuestra Señora de Guadalupe durante el siglo XVI.
De modo pragmático, el arzobispado de México hizo caso omiso de las advertencias vertidas por los franciscanos sobre la confusión que podía generar el culto de la imagen del Tepeyac entre los recién cristianizados indígenas del centro de México.

En la misma línea Bernardino de Sahagún (1499-1590) expresa su preocupación que podría generar el culto en Tepeyac y el uso del nombre Tonantzin para llamar a "Nuestra Señora de Guadalupe":

Cerca de los montes hay tres o cuatro lugares donde solían hacer muy solemnes sacrificios, y que venían a ellos de muy lejanas tierras. El uno de estos es aquí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeacac, y los españoles llaman Tepeaquilla y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe; en este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses que llamaban Tonantzin, que quiere decir Nuestra Madre. Allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa, y venían a ellos de muy lejanas tierras, de más de veinte leguas de todas estas comarcas de México, y traían muchas ofrendas: venían hombres y mujeres y mozos y mozas.
Era grande el concurso de gente en estos días; y todos decían «vamos a la fiesta de Tonantzin»; y ahora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin tomada ocasión de los predicadores que a Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin. De dónde haya nacido esta fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto, pero esto sabemos de cierto: que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua, y es cosa que se deberá remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios, Señora nuestra, no es Tonantzin sino Dios y Nantzin. Parece esta invención satánica para paliar la idolatría debajo la equivocación de este nombre Tonantzin y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes, la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente.






Debate histórico y controversias







La historicidad de la aparición ha sido controvertida desde las primeras publicaciones del suceso en 1647, y una considerable cantidad de literatura ha sido publicada discutiendo los problemas que surgen cuando se intenta entender la aparición como un acontecimiento históricamente certero.

Fray Juan de Zumárraga (1468-1548) vivió muchos años, y se conservan de él muchas cartas y notas, y un catecismo ―llamado Regla cristiana― editado (corregido y censurado) por él. Pero en ninguno de estos textos menciona haber sido testigo del milagro que le adjudicarían más de un siglo más tarde. Por el contrario, dentro del catecismo ―que fue publicado en Nueva España antes de su muerte―, se pregunta lo siguiente:
«¿Por qué ya no ocurren milagros?».
La respuesta es: «Porque piensa el Redentor del mundo que ya no son menester».

Dos apologistas guadalupanos ―Primo Feliciano Velázquez y Fortino Hipólito Vera ― sostuvieron que se refiere a que el Redentor ya no realiza milagros «pedidos por curiosidad», además que el texto no lo escribió Zumárraga, sino solamente lo aprobó como autoridad religiosa, y que, por último, es imposible que Zumárraga negara los milagros que santos medievales y renacentistas habían llevado a cabo según la tradición cristiana.

Tan pronto como en 1556, Francisco de Bustamante, dirigente de los franciscanos en la colonia, pronunció un sermón ante el virrey y los miembros de la Real Audiencia. En ese sermón desacreditó los orígenes sagrados de la imagen. Contradiciendo el sermón que el arzobispo Alonso de Montúfar predicara dos días antes, Bustamante indicó:

La devoción que ha estado creciendo en nuestra iglesia dedicada a Nuestra Señora, llamada de Guadalupe, en la ciudad es gravemente perjudicial para los nativos, porque les hace creer que la imagen pintada por Marcos el indio es milagrosa.
Padre Francisco de Bustamante, sermón del 8 de septiembre de 1556, en el texto Informaciones de 1556.



sin embargo, "si Marcos la hizo, la hizo sin hacer un boceto preliminar -. En sí mismo un procedimiento casi milagroso [...] El bien pudo haberle echado una mano restaurando la imagen, pero sólo restaurando las adiciones, como el ángel y la luna a los pies de la Virgen ", afirma el profesor Jody Brant Smith (en referencia al examen de Philip Serna Callahan a la tilma utilizando cámara infrarroja en 1979).

El misionero y lingüista Bernardino de Sahagún (1499-1590) escribió que el santuario del Tepeyac era extremadamente popular pero preocupante, porque ahora que estaba allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe también llamaban a Nuestra Señora con el nombre de Tonantzin. Sahagún dijo que los adoradores afirmaban que en náhuatl Tonantzin significaba ‘madre de Dios’ ―pero él los refutó diciendo que «madre de Dios» en náhuatl sería Dios y nantzin. Sahagún, al escribir sobre la devoción del Tepeyac en su libro Historia general de las cosas de Nueva España, dijo que el origen del culto a Tonantzin «no se sabía de cierto».

El historiador del siglo XIX Joaquín García Icazbalceta ―especialista en fray Juan de Zumárraga― negó la historia de la aparición e indicó en un informe confidencial al arzobispo Labastida, en 1883, que nunca existió tal persona llamada Juan Diego Cuauhtlatoatzin.

Varios escritores, entre historiadores, eruditos y religiosos se encargaron de responder a la afirmación de Icazbalceta mostrando documentación como el testamento de la hija de Juan García Martín, documento del siglo XVI que menciona a Juan Diego, por su nombre, y argumentando en favor de las Informaciones jurídicas de 1666 que los indígenas habían dado sobre la existencia y virtudes de Juan Diego:

  • Primo Feliciano Velázquez en La aparición de Santa María de Guadalupe,
  • Fortino Hipólito Vera (obispo de Cuernavaca) en Contestación histórico-crítica,
  • Agustín de la Rosa en su Defensa de la aparición guadalupana
  • Jesús García Gutiérrez mostró una lista de más de 50 documentos históricos guadalupanos en su Primer siglo guadalupano
  • Joel Romero Salinas ―en tiempos modernos― en su libro Eclipse guadalupano.
  • José Bravo Ugarte en su libro Cuestiones históricas guadalupanas.
  • Mariano Cuevas en su libro Álbum histórico del IV Centenario guadalupano.

Muchos historiadores y algunos sacerdotes, incluyendo el sacerdote historiador estadounidense Stafford Poole y el antiguo abad de la Basílica de Guadalupe Guillermo Schulenburg, han rechazado la veracidad de la aparición. Schulenburg causó en particular una conmoción cuando afirmó en 1996 en la revista católica Ixthus que Juan Diego Cuauhtlatoatzin fue «un símbolo, no una realidad». Schulenburg no fue el primero en desacreditar el acontecimiento tradicional ni el primer católico en dejar su puesto después de su cuestionamiento de la historia de Guadalupe. En 1897, Eduardo Sánchez Camacho, obispo de Tamaulipas fue forzado a dejar su puesto después de expresar una similar opinión. Cabe señalar que el Vaticano ordenó una extensa investigación ante la postura de Schulenburg, y finalmente se consideró históricamente probada la existencia de Juan Diego Cuauhtlatoatzin como persona real. Tres historiadores, Eduardo Chávez Sánchez, José Luis Guerrero Rosado y Fidel González Fernández, publicaron esta investigación en el libro El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego (México: Porrúa, 1999).

En 1982, el experto restaurador de arte José Sol Rosales examinó la imagen con estereomicroscopía e identificó sulfato de calcio, hollín de pino, en colores blanco y azul, tierras verdes (suciedad), redes hechas de carmín y otros pigmentos, y también oro. Rosales encontró en el trabajo materiales y métodos coincidentes con los del siglo XVI. Dos siglos antes, en 1751, el mejor pintor de la Nueva España, el oaxaqueño Miguel Cabrera, había dictaminado que la imagen no podía explicarse como humanamente hecha. En 1979 los norteamericanos Philip Callahan y Jody Brant Smith fotografiaron la imagen con cámara infrarroja y no encontraron explicación científica para la hechura del manto, túnica, manos y rostro de la Virgen.

Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México, comisionó un estudio en 1999 acerca de la factura del ayate, Leoncio Garza Valdés, un pediatra y microbiólogo que había trabajado previamente en el Sudario de Turín, reclamó una inspección de fotografías de la imagen, encontraron tres distintas capas de pintura, al menos una de la cual tenía iniciales pintadas sobre ella, también indicó que el pintado original mostró sorprendentes similitudes a la original Señora de Guadalupe encontrada en Extremadura, España, en la segunda muestra de pintura mostrando otra Virgen con rasgos indígenas. Sin embargo no pudo citar ningún otro observador independiente que vea las mismas características. Garza Valdés también afirmó que la tela en donde fue pintada la imagen era de cáñamo y lino, no de fibras de agave como se creía, recúerdese que ya en 1946 el Instituto de Bilogía de la entonces Universidad Nacional de México afirmaba que las fibras del ayate pertenecían a un agave, esto es, a un maguey.93 Gilberto Aguirre, un colega de Garza Valdés que llevó la pintura a estudios en 1999, examinó las mismas fotografías e indicó que, si bien estaba de acuerdo en que la pintura había sido extensamente forzada, se oponía a las conclusiones de Garza Valdés y sostuvo que las condiciones de realización del estudio fueron inadecuadas. La inexistencia de fotografías que comprueben la tesis de Garza Valdés, y el hecho de que esas tres imágenes sobrepuestas implicarían anacronismos históricos, ha desacreditado en medios investigativos las conclusiones de Garza Valdés.

Varias imágenes similares han aparecido a través de la historia mexicana, en el pueblo de Tlaltenango, en el estado de Morelos, una pintura de Nuestra Señora de Guadalupe es reclamada que apareció milagrosamente en el interior de una caja que dos viajeros desconocidos dejaron en una residencia. Los propietarios de la residencia llamaron al padre local después de la tentadora noticia, aromas de flores y sándalo se desprendían de la caja. La imagen ha sido venerada desde su encuentro el 8 de septiembre de 1720, y es aceptada como una aparición válida por las autoridades católicas locales.



La historia

El Nican mopohua dice que uno de los testigos de las apariciones de la Virgen de Guadalupe fue fray Juan de Zumárraga, primer obispo de la ciudad de México, D. F..

La Virgen María, en su advocación de Virgen de Guadalupe, se apareció en varias ocasiones ante el converso mexica Juan Diego Cuauhtlatoatzin el sábado 09 de diciembre de 1531 en el cerro del Tepeyac y la Virgen entonces le dijo: Sabe y ten entendido, tú el más pequeño de mis hijos, que yo soy la siempre Virgen María, Madre del Dios verdadero, por quien se vive, Señor del cielo y de la Tierra.

Pidió que fuera en busca del obispo y le dijera que ella solicitaba la creación de un templo en ese lugar. El indígena Juan Diego fue en busca de fray Juan de Zumárraga para contarle de la solicitud de la virgen, pero fray Juan no creyó en las apariciones, pues este tipo de historias de apariciones espirituales era común en esa época, así que le pidió una prueba.

En respuesta a la petición del obispo, la Virgen pidió al indígena Juan Diego que, como pudiera, cortara unas rosas de Castilla de la cumbre del cerro y se las llevara al obispo (En ese tiempo era invierno y la zona del cerro era una zona árida, no apta para el crecimiento de flores como las rosas).

Juan Diego Cuauhtlatoatzin obedeció y guardó las rosas dentro de su tilma o ayate. Posteriormente bajó del cerro y pidió una audiencia ante el obispo para mostrarle la prueba. Al llegar donde estaba el obispo, en la plaza del pueblo y frente a muchos testigos, Juan Diego estiró su ayate para tender las rosas sobre la mesa. Sobre el ayate aparece la imagen estilizada (claramente artística, no fotográfica) de la Virgen de Guadalupe. La prueba para el fraile no fueron solamente las rosas, que no podían crecer en esa temporada del año, sino el milagro de la imagen de la Virgen de Guadalupe sobre el ayate.

La imagen que hoy en día conocemos sería la misma que la de ese día del año 1531.



Posible sincretismo

Algunos historiadores consideran que la imagen fue hecha para representar sincréticamente a la Virgen María y a la madre diosa azteca Tonantzin en el Tepeyac ―el cual se cree que era el sitio de adoración de la diosa― proporcionando una forma de que los españoles del siglo XVI ganaran el apoyo de la población indígena de México. Puede haber proporcionando a los indígenas mexicanos de siglo XVI un medio para practicar secretamente sus religiones nativas.

El culto a la Virgen de Guadalupe podría ser un sincretismo con la diosa mexica Tonantzin (que significa ‘nuestra madre’), la diosa de la tierra; la cual se sabe que los mexicas veneraban en ese mismo cerro del Tepeyac. La crítica de Sahagún del culto en Tepeyac parece haber provenido principalmente de su preocupación por una aplicación sincretista del nombre nativo Tonantzin a la Virgen María.


Fray Bernardino de Sahagún lo menciona en uno de sus textos, como se señaló anteriormente.


La Virgen de Guadalupe en la historia de México



La Virgen María de Guadalupe ha tenido un lugar importante en la historia de México, desde un poco después de la Conquista de México, hasta nuestros días.





Independencia



Anverso del estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe, enarbolado por Miguel Hidalgo y Costilla en la iglesia de Atotonilco (Guanajuato) cuando iba de camino de Dolores a San Miguel el Grande el 16 de septiembre de 1810, horas después del grito de Dolores que dio inicio a la guerra de la independencia de México.

Altar callejero en un mercado de la Ciudad de México.
Los Guadalupes, una sociedad secreta con actividad intensa entre 1811 y 1814 impulsada por los ideales liberales insurgentes, tomó su nombre en honor de la Virgen de Guadalupe como símbolo de unidad nacional. Esta sociedad fue una de las principales precursoras de la Independencia de México. El movimiento de independencia de México tuvo como primer estandarte la Virgen de Guadalupe. En su camino de Dolores a San Miguel el Grande, Miguel Hidalgo y Costilla se detuvo a orar en la iglesia de Atotonilco (Guanajuato) mientras sus seiscientos hombres esperaban en el atrio. Al salir enarboló una imagen capaz de unir al pueblo para la empresa de la Independencia Nacional.94 En el edicto de excomunión contra los insurgentes del 24 de septiembre de 1810, don Manuel Abad y Queipo, obispo de Michoacán, señaló que Miguel Hidalgo y Costilla «pintó en su estandarte la imagen de nuestra augusta patrona, Nuestra Señora de Guadalupe, y le puso la inscripción siguiente: Viva la Religión. Viva nuestra Madre Santísima de Guadalupe. Viva Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno».

El 11 de marzo de 1813, desde Ometepec (estado de Guerrero), José María Morelos expidió un decreto exaltando a la Guadalupana, «para que sea honrada y todo varón declare ser devoto de la Santa Imagen, soldado y defensor de la Patria» y dos años después pediría como última concesión ir a orar a la virgen antes de ser ejecutado en Ecatepec en 1815.


Primer Imperio de México


Agustín I de México crea la Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe. A la muerte del emperador, en el otoño de 1824 cayó en desuso.




México independiente



Manuel Félix Fernández acampaba a un lado del arroyo en la Sierra Mixteca. Uno de sus hombres se atrevió a bajar hasta el agua y fue abatido por los arcabuces enemigos. El bravo general arrojó su sable a la otra orilla y gritó: «Va mi espada en prenda, voy por ella». Toda la tropa lo siguió hasta la victoria y él, agradecido, cambió su nombre por Guadalupe Victoria en agradecimiento a la Virgen por la victoria concedida. Posteriormente sería el primer presidente de México.
Otro presidente, el general Vicente Guerrero, peregrinó a Guadalupe para depositar personalmente a los pies de la Virgen las banderas y trofeos ganados a Barradas.
Antonio López de Santa Anna, reactiva 30 años después de su fundación la Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe y consiguió el reconocimiento de la iglesia católica en 1854 por disposición del Papa Pío IX. Ese mismo año volvió a caer en desuso con el triunfo de la Revolución de Ayutla.
Ignacio Manuel Altamirano, en su libro Pasajes y leyendas y costumbres de México, cuenta del presidente, general Juan Álvarez, antiguo insurgente, que «...hizo su peregrinación oficial a la Villa de Guadalupe», y repite la misma frase hablando del general Ignacio Comonfort, también presidente de México.
Ya en 1828, el Congreso estableció como fiesta nacional el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe.97 El gobierno liberal del presidente Benito Juárez, al trasladarse a Veracruz y establecer el calendario de fiestas obligatorias, expidió el 11 de agosto de 1859 un decreto por el cual se declaró día festivo el 12 de diciembre,97 98 y Sebastián Lerdo de Tejada, Ministro de Justicia, Relaciones y Gobernación, comentó este hecho llamando «intocable» a la fecha guadalupana.99 En 1856, como miembro del gobierno de reforma del presidente Ignacio Comonfort y mediante la llamada «Ley Juárez», Benito Juárez había acabado con los privilegios de la Iglesia, y mediante la «Ley Lerdo» se justificó la expropiación de su patrimonio, pero sin tocar el Santuario de la Virgen de Guadalupe, política también seguida por los presidentes posteriores, más allá de su abierta posición anticlerical.
Valentín Gómez Farías encabeza una moción para «entronizar en el Congreso Nacional a Nuestra Santísima Madre de Guadalupe».




Segundo Imperio de México

Maximiliano I crea la Orden de Guadalupe una de las órdenes imperiales de México (originalmente Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe), conocida oficialmente en el imperio como Orden Imperial de Nuestra Señora de Guadalupe.




Siglo XX

El licenciado Manuel Garibi Tortoler cuenta que cuando se dio la orden de expulsar de México al general Plutarco Elías Calles (presidente de la República y fundador del Banco de México), los comisionados para ejecutar la orden lo sorprendieron durmiendo; en la mesa de noche, junto a su lecho, encontraron una imagen de la Virgen de Guadalupe y una lámpara encendida ante ella. Sin embargo se cuenta que lo que hacía era leer el libro Mi lucha de Adolfo Hitler.
El entonces presidente de México Adolfo López Mateos (1958-1964) fue cuestionado en una gira por Venezuela por una periodista quien le preguntó si la imagen de la Virgen de Guadalupe iba a formar parte del intercambio cultural México-Venezuela y la respuesta del presidente mexicano fue: «La imagen de la Virgen de Guadalupe no está sujeta a intercambio alguno, la imagen pertenece al pueblo creyente de México»; en rueda de prensa en Río de Janeiro, afirmó: «La imagen de la Virgen de Guadalupe no es considerada una obra pictórica porque las manos que la pintaron no son de este mundo..., es sin duda la más valiosa reliquia del género religioso que existe en México».
En el año 2000, el entonces presidente electo Vicente Fox Quesada al conocer el resultado de las elecciones levantó un estandarte de la Virgen de Guadalupe, así mismo visitó la Basílica de Guadalupe en los días posteriores, hecho que molestó a no creyentes y a grupos masónicos, además de violar la ley al participar en actividades religiosas como representante del Ejecutivo.





Canonización de Juan Diego Cuauhtlatoatzin






En 1998, la Congregación Vaticana para las Causas de los Santos decidió crear una comisión histórica para investigar la existencia histórica de Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Esta comisión encontró en la tradición oral indígena, decisiva en cualquier estudio de los pueblos mexicanos, y en algunos documentos como el llamado Códice Escalada, fundamentos suficientes para afirmar la historicidad del indígena.

En el año 2002 el papa Juan Pablo II canonizó a Cuauhtlatoatzin, como se señaló anteriormente.




Controversia a favor y en contra





Guadalupanos antiaparicionista



Existen algunas opiniones contrarias, dentro de la misma religión católica.

En 1995, Guillermo Schulenburg (abad-director de la Basílica de Guadalupe) declaró a la revista católica mexicana Ixtus lo siguiente:

  • Ixtus: ¿Existió Juan Diego?
  • Schulenburg: No. Es un símbolo, no una realidad.
  • Ixtus: ¿Entonces cómo encaja la beatificación que de él hizo el papa?
  • Schulenburg: Esa beatificación es un reconocimiento de culto, no es un reconocimiento de la existencia física y real del personaje; por lo mismo, no es propiamente una beatificación.


Semanas después de esta serie de declaraciones, Schulenburg renunció espontáneamente a su cargo de abad de la basílica de Santa María de Guadalupe, cargo que había ejercido por más de treinta años.

Tela

Los fieles guadalupanos creen que la tela milagrosa está hecha de maguey.
El primer estudio de la tela se remonta al año 1666. Algunos pintores de aquel tiempo obtuvieron el permiso para examinar atentamente la tilma y con sorpresa constataron que la pintura no tenía una preparación de fondo y por lo tanto era imposible pensar que la imagen hubiera sido pintada al óleo o al temple. Además, el agave, del que estaba hecha la tilma, es un material extremadamente deteriorable. Expuesto, sin ningún tipo de protección, en un lugar donde el clima húmedo, rico de partículas de salitre, podía corroer incluso el hierro, se habría estropeado en pocos años. En cambio, cuando se hicieron esas investigaciones ya habían pasado 135 años y aquel agave estaba intacto. Esta observación se ha hecho en todas las otras investigaciones científicas sucesivas, quedando siempre sin respuesta. Es una interrogante que se nos plantea también hoy día: ese agave es el único que existe en el mundo que después de 461 años está aún intacto.

La Iglesia católica argumenta que la tela del ayate sobre el que está la imagen de la Virgen es de fibra vegetal de maguey. Por su naturaleza, esta fibra se descompone por putrefacción en mucho menos de medio siglo. Así ha sucedido con varias reproducciones de la imagen que se han fabricado con tejido de maguey. El ayate, sin embargo, ha resistido más de 480 años.

El rostro

Según el profesor Rodrigo Franyutti, en su libro "El Verdadero y Extraordinario Rostro de la Virgen de Guadalupe", la imagen sería sobrenatural y no existiría tecnología capaz de duplicarla. Además, Franyutti señala cuáles serían los múltiples retoques de pintura que artistas anónimos han agregado a la Imagen.


La fiesta de Guadalupe



Artesanías.

La fiesta de la Virgen se celebra el 12 de diciembre. La noche del día anterior, las iglesias en todo lo ancho y largo del país se colman de fieles para celebrar una fiesta a la que llaman «las mañanitas a la Guadalupana» o serenata a la Virgen. El santuario de Guadalupe, ubicado en el cerro del Tepeyac en la ciudad de México, es visitado ese día por más de 5 millones de personas.

Se tiene por costumbre que tales peregrinaciones no solo incluyan fieles y organizadores, sino danzantes llamados matlachines, quienes lideran las procesiones hasta llegar a la basílica.

Los Diarios de Juan Bautista a mediados del siglo XVI y las Cartas de 1797 de Servando Teresa de Mier, ambos dan la fecha 8 de Septiembre104 para una celebración dedicada al natalicio de María (madre de Jesús):

"La misma fiesta del santuario de Guadalupe que todavía celebran hoy los indios en el día 8 de Septiembre... así como celebran los españoles el 12 de Diciembre..."105

Hechos notables

Antes del inicio del Mundial de Sudáfrica 2010, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, se comprometió a llevarle el trofeo de la Copa Mundial de Fútbol como muestra de agradecimiento a la Virgen de Guadalupe si la selección española se coronaba en dicho torneo; dado que ese hito se consumó, la copa fue llevada al altar por los seleccionados y federativos españoles.







ESPIRITUALIDAD MISIONERA NAVEGANDO CON JESUS INFANCIA MISIONERA

UN NIÑO MISIONERO HACE DE LAS COSAS DIFICILES ALGO AGRADABLE A DIOS.  Objetivo: Ayudar a los niños y niñas para que vayan tomando conciencia...