la iglesia guarda estrecha relación con la Escritura, ya que en ella encuentra su alimento y su fuerza (DV 24); la Escritura fundamenta la razón de ser de la Iglesia y la Iglesia es la responsable de la sana interpretación de la Escritura. Por eso es conveniente acercarnos a la Palabra de Dios con el ánimo de encontrar en Ella los indicios que nos hablan de la Voluntad Divina de congregar a los creyentes en un solo cuerpo, en un solo pueblo.
Los testimonios sobre la Iglesia en la Escritura los hallamos presentes básicamente en el Nuevo Testamento; sin embargo, podemos descubrir anticipos en el Antiguo Testamento. Por ejemplo en la noción de ''pueblo'', ya que Israel se comprende a sí como una nación escogida, una familia elegida por Dios, descendiente de un padre común llamado Abraham y destinada a la salvación. La Iglesia toma conciencia de ser ese pueblo beneficiario de la promesa de salvación cumplida en Jesucristo. Otra idea es la noción de ''Alianza'': Israel tiene un pacto con Dios, que se quebrantó por el pecado del pueblo. A pesar de ello, Dios sigue fiel a su promesa hasta el punto de suscitar una nueva Alianza, sellada por la sangre de Cristo y a la que están llamados todos los hombres y mujeres a partir del sacramento del bautismo. Otra imagen importante es la de '' resto de los elegidos'', que indica que a la llegada del día del juicio, los que se mantengan fieles al Señor entrarán a su Reino; los primeros cristianos también se consideraban ''el resto'' del que hablaban los profetas. Incluso los evangelistas indicaban que son muchos los llamados pero pocos los escogidos.
Un ultimo concepto por considerar es el de '' asamblea'' derivado de la palabra hebrea ''qahal'', que hace referencia a la unidad y pertenencia de un pueblo a Dios, un término que posteriormente se traducirá al griego como''ekklesia'', expresión que refiere a una congregación o convocatoria, es decir, al pueblo llamado a reunirse en torno a su Señor.
En el plano de la fe se puede explicar
de la siguiente manera la relación en que la Iglesia está con respecto a la
Escritura, y ésta con respecto a la Iglesia mediante las líneas siguientes: en
la Iglesia, de la que dan testimonio tanto la Escritura como su propia
existencia en la Historia, vive la palabra de Dios. En las enseñanzas
eclesiásticas constituidas por el Magisterio vivo y por el tesoro doctrinal
objetivo, actúa el Espíritu Santo. El es también el autor principal de la
Sagrada Escritura. Iglesia, pues, y Escritura son obra del Espíritu Santo;
ambas tienen como fundamento su actividad, ambas se fundamentan y apoyan
mutuamente, en tanto que ambas poseen la palabra de Dios. La Sagrada Escritura
es el testimonio de lo Apóstoles operado por el Espíritu Santo; en la lglesia
se da el testimonio de Cristo operado por medio de los Apóstoles (lo. 15, 26 y
sigs.). La Iglesia, cuyo principio de vida es el Espíritu Santo, reconoce que
la Escritura confiada a su vigilante custodia es el testimonio por medio del cual
el Espíritu Santo da fe de la Palabra que Dios habla al hombre; es decir, da fe
de Cristo Señor nuestro. La Iglesia escuchando la Palabra de Dios, cumple su
misión, lo mismo que cuando obedece a sus mandatos y los anuncia a los hombres.
La Sagrada Escritura, a su vez, testifica que la Iglesia es el cuerpo de Cristo.
La Iglesia no se declara ama y señora absoluta de la Escritura al
exigir para sí el derecho a interpretarla. No pretende ejercer dominio alguno
sobre la palabra de Dios consignada en la Escritura, ni pretende ser ella la
que comunica a esa palabra su autoridad, que ya la tiene por proceder de la
fuente de que procede.
Tiene la Escritura una independencia y autonomía que la Iglesia ha
de respetar. "En efecto, la Sagrada Escritura en lo tocante a su origen,
esencia y destino, es un bien que pertenece a Dios, es una posesión divina, y
sigue, al ser entregada a la Iglesia, perteneciendo a Dios; es voluntad del
Señor el que por medio de la Iglesia llegue a ser reconocida en el mundo la
validez de su verdad, su ley de fe y vida". (J. M. Scheeben, Handbuch der
Dogmtik, I, 129).
La Iglesia administra la Sagrada Escritura, tesoro divino confiado
a su guarda, con la asistencia del Espíritu Santo. El protestantismo afirma que
todos los creyentes disponen de iluminación interna y de asistencia directa del
Espíritu Santo al interpretar las Escrituras; el católico atribuye tales dones
solamente a la Iglesia. Sometiéndose al Magisterio de la Iglesia, el individuo
particular adquiere certidumbre inmutable en cuanto se refiere a la
interpretación de la Escritura. Para la audición adecuada de la palabra de Dios
le capacita el Espíritu Santo, que actúa también en él y lucha contra la
inclinación de todo hombre a interpretar autoritativamente y con absoluta
arbitrariedad la Sagrada Escritura.
(LA SEÑAL DE LA CRUZ, UN SIGNO DE NUESTRA IDENTIDAD)
Queridos hermanos, los talleres de este año 2015 estarán dedicados a hablar de los aspectos elementales de la vida cristiana. es supremamente importante no olvidarlos con el paso de los meses, ya que ellos son la base de nuestra vivencia como cristianos y es recomendable volver sobre ellos con frecuencia. iniciaremos con la señal de la cruz e implorando la Presencia del Espíritu Santo.
Unos buenos padres enseñan a sus hijos a hacer la señal de la Cruz. Evitemos decir '' écheme la bendición'' o ''le echo la bendición''. Entonces, toman de la mano al niño o niña y le empiezan a enseñar cómo se hace la señal de la Cruz. el gesto va acompañado de las palabras; así, desde niños, vamos aprendiendo a consagrar nuestros pensamientos, sentimientos y obras al Señor.
SENTIDO TRINITARIO:
En el nombre de la Santísima Trinidad nos santiguamos, es decir, hacemos la señal de la Cruz, como queriendo todo nuestro cuerpo. La trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Invaden todo nuestro ser. La Trinidad habita en cada uno de nosotros y nos llena de su Amor infinito.
SENTIDO ESPIRITUAL:
La Cruz consta de dos trazos: uno vertical y otro horizontal. el trazo vertical me debe recordar la relación de Dios conmigo (El y yo). El trazo horizontal, por su parte, seria la relación que tenemos con los demás (el prójimo y yo), recordando que nuestro prójimo son todos aquellos con los que tenemos la oportunidad de interactuar . De la misma manera que relaciona Dios conmigo, debo hacerlo con los demás (Jn 13,34) Por eso la Cruz implica una experiencia de AMOR; actuar como Dios ha actuado: '' Cargue con su Cruz y me siga'', dice Jesús.
ILUMINACIÓN BÍBLICA:
Gálatas 6, 14: '' Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo''.
Mateo 16, 24: ''El que quiera seguirme que renuncie a si mismo, que cargue con su cruz y me siga''.
PÍLDORA ESPIRITUAL:
Cuando hagamos la señal de la Cruz:
pronunciemos bien las palabras en cada una de sus partes.
no hacerla a la ligera
Sentir que Dios me bendice, toca mi cuerpo, mi vida, mi ser.
Todo implica un acto de fe. meditemos cada una de las palabras que mencionamos.
ACTIVIDAD
1. conseguir una Cruz y colocarla en un lugar visible. todos los días mirarla, contemplarla y simplemente dejar que Dios me hable, respondiendo siempre a la pregunta: ¿que me pide hoy Dios? ¿ como viviré el seguimiento a Jesús, cargando con su Cruz? ¿ Cómo es la relación DIOS-YO?
2. ¿ como es la relación YO-PRÓJIMO?
3. ¿ Cómo acostumbro hacer la señal de la Cruz?
4. Medita esta frase y escribe lo que te inspira: '' Miren el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo''
5. escribe alguna oración que sepas sobre la Cruz y explica el sentido que tiene para tu vida.
HISTORIA DE LA GRAN CONMEMORACIÓN DE LOS SANTOS INOCENTES
El
Día de los Santos Inocentes es la conmemoración de un episodio hagiográfico del
cristianismo: la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén
(Judea), ordenada por el rey Herodes con el fin de deshacerse del recién nacido
Jesús de Nazaret.
Relato Bíblico
La
Iglesia católica recuerda este acontecimiento el 28 de diciembre, aunque de
acuerdo con el Evangelio de Mateo, la matanza debió haber sucedido después de
la visita de los Magos al rey Herodes I el Grande (uno o dos días después del 6
de enero), aunque también la fecha de la adoración de los Magos a Jesús no
tiene una fecha dada exactamente en las escrituras.
Es
muy corriente la explicación de la Navidad y demás fechas alrededor de esta como
fechas arbitrarias, pues estas no figuran en los evangelios. Según el
evangelio, Zacarias supo que Isabel estaba encinta de Juan el Bautista mientras
cumplía con la obligación de quemar incienso en el Templo, que debía hacer cada
grupo sacerdotal dos veces por año. Zacarías pertenecía al octavo grupo, el de
Abías, lo cual nos da dos posibles fechas para la concepción de Juan el
Bautista, una a mediados de mayo y otra a mediados de noviembre, ninguna de las
cuales coincide con la tradición.
Análisis de su historicidad, significado y Evidencia histórica
El
trágico episodio de los inocentes no se menciona en ningún otro escrito,
canónico o profano; esto suscita serios problemas sobre el carácter histórico
del incidente. Raymond Edward Brown indicó que el historiador judío Josefo no
aludió a la matanza de niños en Belén, a pesar de haber documentado
minuciosamente los hechos brutales cometidos por Herodes I el Grande en los
últimos años de su vida. De tratarse de un hecho histórico, la matanza no fue
lo bastante notoria como para que llegara a oídos de Josefo quien, de conocerla,
la habría mencionado dado su interés por denigrar a Herodes.
La
brutalidad del episodio está en armonía con el carácter de Herodes, tal como
Josefo lo describió (Antigüedades judías, 15.3, 3 § 53-56). Josefo presentó a
Herodes como un ser patológicamente celoso de su poder: varios de sus
familiares fueron asesinados por orden suya, ya que sospechaba que trataban de
suplantarlo. No cabe duda de que Josefo quiso describir a Herodes con los
tintes más oscuros que le fue posible, y resulta difícil de explicar la
ausencia de la matanza de Belén en Josefo, excepto suponiendo que no tuviera
noticia alguna de ella.2 En consecuencia, habría que tomar en consideración la
posibilidad de que los incidentes del capítulo 2 del Evangelio de Mateo sean
una presentación simbólica de la mesianidad regia de Jesús, a la que se oponen
los poderes seculares. La oposición a Jesús terminaría por lograr sus fines con
su pasión y muerte.
Antonio
Piñero señaló que muchos estudiosos dudan de la «historicidad» del relato en el
sentido moderno del término, y que se lo suele considerar una reelaboración de
otras narraciones del Antiguo Testamento.
Herodes
que busca cómo liquidar a Jesús y la matanza de los inocentes sería una
aplicación a los tiempos primeros de Jesús de la historia del malvado Faraón
que quiso acabar con Moisés niño y que mataba a los recién nacidos varones de
los israelitas (Éxodo 2 y siguientes). [...] No hay que extrañarse de este
procedimiento para nosotros hoy tan singular que se ha denominado «historia
teológica»: existían en la Antigüedad muchos modelos y precedentes para ello.
Una vez que pasados los años se conocía la grandeza de tal o cual personaje, se
confeccionaba a base de tradiciones más o menos fiables, o incluso de leyendas,
una historia de su nacimiento en la que se ponían de relieve las circunstancias
prodigiosas, maravillosas, divinas, del tal nacimiento. Así ocurrió con el rey
persa Ciro (narración compuesta por Heródoto), con Alejandro Magno (por
Plutarco), o con el filósofo, predicador ambulante y taumaturgo Apolonio de
Tiana (por Filóstrato).
Antonio Piñero
En
el Nuevo Comentario Bíblico San Jerónimo se señala que, si bien existe la
posibilidad de que el relato no sea histórico, posee cierta verosimilitud y
recuerda el decreto del faraón de matar a todos los primogénitos varones
israelitas (Éxodo 1:16), un clásico ejemplo del genocida abuso del poder.4 En
el caso de que el relato sea histórico, el número de niños asesinados no tendría
que haber pasado de veinte.
José
María Cabodevilla sugirió el significado que este crimen pudo tener para
Herodes I el Grande:
Pero
los clamores de Raquel no llegaban a oídos de Herodes. Acababa de retirarse,
presa de terrible enfermedad, a las caldas de Callirhoe, junto al Mar Muerto.
Su corazón, además, no era sensible a clamores de esa naturaleza. ¿Qué podía
importarle a él la muerte de veinte o treinta hijos de pastores sin nombre? La
ejecutoria de su reinado se compone, sobre todo, de hazañas criminales. Apenas
conquistó Jerusalén y se instaló allí como rey, ordenó matar a cuarenta y cinco
partidarios de Antígono, su contendiente. Mató a su cuñado Aristóbulo, a los
dos esposos de su hermana Salomé, a su propia suegra Alejandra, a su mujer
Marianne, a sus hijos Alejandro y Aristóbulo. A sabiendas del terror y
hostilidad que su persona despertaba, con el fin de evitar la alegría del
pueblo en el momento de su muerte, ordenó a sus más íntimos colaboradores que,
cuando él muriera, pasaran por las armas a incontables judíos ilustres que
previamente habían sido concentrados en el hipódromo de Jericó.
¿Que
suponía para este monarca, sanguinario como nadie, la sangre de treinta niños?
Quizá verdaderamente supuso mucho. ¿Para bien o para mal? Los más sagaces
historiadores, que quizá descubran aún nuevos crímenes a cuenta del famoso rey,
no podrán jamás revelarnos los últimos minutos de aquella vida atroz.
José
María Cabodevilla
Simbolismo
En
el relato evangélico, Herodes I el Grande es «el arquetipo de todos los
sanguinarios» que no dudan en sacrificar a los indefensos.7 De allí proviene el
sobrenombre por antonomasia de «inocentes».
Anselm
Grün escribió que Herodes actuó por miedo: temía a Jesús niño a quien los magos
de oriente designaron como el rey de los judíos recién nacido: «Al enterarse,
el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén» (Mateo 2:3). El poderoso
tenía miedo de que lo nuevo pudiera quitarle poder: «Herodes tenía poder sobre
la tierra y sobre los hombres. Pero éste no era la expresión de su fuerza
interior, sino que estaba acuñado por el miedo. Por él, asesina cruelmente a
todos sus rivales [...] Por su temor hace matar a todos los niños de hasta dos
años de edad. Herodes está atrapado en su miedo. Y su política, la que él
ejerce, es una política de miedo. Y así difunde por doquier a su alrededor
únicamente terror. Los hombres que se aferran a su poder por miedo abusan del
poder. Y solo pueden mantener su reinado al infundir miedo».
Herodes
es el prototipo de todos los opresores que asesinan solo por miedo a perder un
ápice de poder. En los inocentes de Belén vemos una realidad que siglo tras siglo,
década tras década, empaña la historia de la Humanidad y se torna en rostros
concretos, independientemente de las razas o religiones. La matanza de
inocentes es una realidad que no podemos negar, de la misma forma que cada
época ve surgir un nuevo faraón-Herodes que hace de la vida humana un objeto de
trabajo, de libre uso o de placer, sobre el que decide según su conveniencia.
Los santos inocentes están vivos hoy y siguen mostrando sus rostros
perseguidos.
Pedro
Ignacio Fraile Yécora
Conmemoración, bromas e inocentadas
Ya
en la segunda mitad del siglo IV se conmemoraba litúrgicamente a los santos
inocentes en homilías de Gregorio Nacianceno, y de Gregorio de Nisa, en ambos
casos vinculadas a la celebración de la Natividad. Entre finales del siglo IV y
mediados del siglo V, la festividad se asoció además en Occidente (Roma,
África) con Epifanía, relacionándola con la adoración de los magos. De allí se
supone que durante el siglo V se instituyó el culto propio a los santos
inocentes: el Sacramentario leonino (ca. 485) ubicó la festividad junto con las
de san Esteban y san Juan. La festividad terminó por fijarse en África y Roma
para el 28 de diciembre, en tanto que los griegos la celebran el 29 de
diciembre, los sirios y caldeos el 27 de diciembre, y en el rito mozárabe el 8
de enero.
En
los días consecutivos al nacimiento (Navidad) celebramos la memoria de los
compañeros de Cristo: Esteban, mártir en el deseo y en la realidad; Juan,
mártir en el deseo pero no en la realidad; los Santos Inocentes, mártires en la
realidad, pero no en el deseo. No solo forman el más inmediato cortejo del
Cordero degollado, sino que son sus cooperadores en la eficacia victimal.
José María
Cabodevilla
Únicamente
la Iglesia de Roma dio el nombre de «inocentes» a estos niños; en otros países
latinos se los llamó simplemente «infantes» y la fiesta tenía el título de
Allisio infantium (Breviarium gothicum), Natale infantum, o Necatio infantum.11
Los armenios ubicaron la celebración de la festividad el lunes después del
segundo domingo de Pentecostés (Menología armenia, 11 de mayo), porque creen
que los santos inocentes fueron masacrados quince semanas después del
nacimiento de Jesucristo.
En
Hispanoamérica y en España es costumbre realizar en esta fecha bromas de toda
índole. Los medios de comunicación hacen bromas o tergiversan su contenido de
tal modo que la información parezca real. Se trata de una libertad que se dan
los agentes mediáticos para dar rienda suelta a su sentido del humor,
oportunidad que solamente tienen una vez al año. Es tradición que los
periódicos publiquen páginas enteras de noticias cómicas, con la advertencia de
que es día de los inocentes, que van desde las que son una obvia mofa a
cualquier suceso reciente, hasta las que parecen serias y engañan al lector
desprevenido. El día de los inocentes se vive en todo el mundo hispanohablante.
En
algunas zonas de América es importante no prestar ningún bien, sea objeto o
dinero, pues el prestatario es libre de apropiarse de los bienes. Este tipo de
festejo ha venido a menos en años recientes y ya no es usual que la gente pida
prestado con la esperanza de que el prestador no recuerde la fecha y se le
pueda hacer mofa con la muy popular frase: «Inocente palomita que te dejaste
engañar» o su versión ampliada: «Inocente palomita que te dejaste engañar,
sabiendo que en este día nada se puede prestar» o «Inocente palomita que te
dejaste engañar, hoy día de los inocentes te dejaste engañar», «Que la
inocencia te valga» o «Herodes mandó a Pilatos, Pilatos mandó a su gente; el
que presta en este día pasará por inocente»;«Inocente palomita te dejaste
engañar hoy por ser día 28 en nadie debes confiar».
El
día 28 de diciembre en El Salvador, se celebra religiosamente en Antiguo
Cuscatlán, departamento de La Libertad. La Iglesia católica de la localidad
está dedicada a los Santos Niños Inocentes. Es la fiesta patronal de la ciudad.
La tradición es al parecer de tiempos de la colonia. Las personas, provenientes
de diferentes lugares del país, traen desde la víspera, carrozas o canastos con
imágenes de niños (imaginería), adornadas de diferentes maneras, como exvoto y
agradecimiento por algún favor recibido. Es una colorida festividad a la que
asisten cientos de personas. En las calles aledañas se instala una feria
popular con variedad de gastronomía y artesanías.
España
En
Tremp, capital del Pallars Jussà, provincia de Lérida, se celebra este día
colgando una llufa (muñeco de papel) gigante del campanario de la población.
Después de un pasacalles, la gente le canta para que baje y así quemarlo. Este
acto, al igual que el resto de actos Navideños de la ciudad, son organizados
por la entidad cultural "La Casa del Sol Naixent".
En
la localidad alicantina de Ibi, el 28 de diciembre tienen lugar unos actos muy
peculiares en relación con esta festividad y de los más característicos de la
provincia de Alicante: el Día dels Enfarinats o "Enharinados". Se
trata de una divertida celebración que representa el enfrentamiento entre el
poder público y la oposición, mediante una batalla de harina en un ambiente
carnavalesco y satírico. Els enfarinats lo forman un grupo de 14 personas,
entre las que se elige al alcalde y demás cargos relevantes, como el juez, el
fiscal, el alguacil... Por otro lado, la oposición, cuyos representantes se
caracterizan por llevar una chistera negra, intentará arrebatarles el poder.
Ahí comienza a escenificarse una batalla en la que se lanzan harina, polvos y
cohetes. Una espectacular explosión de ruido, fiesta y tradición.
En
Fraga (Huesca) es común ver a gente joven lanzándose huevos los unos contra los
otros en una especie de guerra de peñas.
También
se puede vivir el Día de Los Santos Inocentes de una forma especial en la
población valenciana de Jalance. En este municipio del Valle de
Ayora-Cofrentes, el 28 de diciembre se celebra la Fiesta de los Locos. Es una
fiesta que data de principios del siglo XVII con una marcada simbología pagana.
Los más jóvenes, vestidos con ropas estrafalarias y con maquillajes llamativos,
tendrán el poder durante unas horas, mientras participan en las divertidas
charangas. Por la noche se celebra el tradicional Baile de los Locos, donde
casi todo está permitido y, además de la música, la picaresca es la gran
protagonista.
En el arte
En
el arte este tema es muy representado, tanto en escultura como en pintura. En
el siglo V aparece en los mosaicos de la iglesia de Santa María la Mayor de
Roma. En la Edad Media se representa a Herodes sentado en su trono y asistiendo
a la matanza. A veces al fondo de la escena se ve el pasaje de la Huida a
Egipto. En los siglos XV al XVII las representaciones en pintura son en extremo
realistas. Entre los ejemplos pictóricos del siglo XV, podemos destacar el
fresco titulado Strage degli Innocenti (Degollación de los Inocentes) pintado
en la Iglesia-Basílica florentina de Santa Maria Novella, en la pared izquierda
de la Capilla Tornabuoni, realizado por la bottega (taller) de Domenico
Ghirlandaio (1485). Durante el siglo XVIII el asunto de la matanza de inocentes
apenas si se trata.
Según
la tradición judía y cristiana, el arca de la Alianza era un cofre sagrado
ubicado en el Lugar Santísimo (en hebreo, Kodesh ha-Kodashím) del Tabernáculo,
que más tarde se colocó en el Templo construido por Salomón. Se hizo por
mandato de Yahveh y según su diseño.
Según
narra el Libro del Éxodo de la Biblia, dicho cofre contenía las Tablas de la
Ley: tablas de piedra en las cuales figuraban inscritos los Diez Mandamientos
que Dios entregó a Moisés en el Monte Sinaí.
Los
autores de la Biblia emplearon más de veinte expresiones diferentes para
referirse al arca, siendo las más comunes: “el arca de la Alianza” (heb. ʼaróhn
hab·beríth; gr. ki·bō·tós tēs di·a·thḗ·kēs; Jos 3:6; Heb 9:4) y “el arca del
testimonio” (Éx 25:22), expresiones que no son privativas de ningún escritor en
particular y que se usan indistintamente. También es conocida como arca del
Convenio, o arca del Pacto (hebreo: ארון הברית), nombrada también como arca de
Yahveh.
Modelo y diseño
Lo
primero que Yahveh le detalló a Moisés cuando le dio las instrucciones para
construir el tabernáculo fue el modelo y el diseño del arca, dado que iba a ser
el objeto principal y más importante no solo del tabernáculo, sino también de
todo el campamento de Israel. El cofre en sí mismo medía 2,5 codos de largo,
1,5 de ancho y 1,5 de alto (111 cm. × 67 cm. × 67 cm.), y estaba hecho de
madera de acacia, revestido de oro puro tanto por dentro como por fuera.
Coronaba el arca un artístico “borde de oro” en forma de guirnalda “sobre ella
[...] en derredor”. La segunda parte del arca, su cubierta, estaba hecha de oro
macizo, no meramente de madera revestida, y tenía la misma longitud y anchura
que el cofre. Sobre esta cubierta había montados dos querubines de oro de labor
a martillo, uno a cada extremo de la cubierta, con sus rostros vueltos el uno
hacia el otro, las cabezas inclinadas y las alas extendidas hacia arriba
“cubriendo la cubierta protectoramente”. (Éx 25:10, 11, 17-22; 37:6-9.) A esta
cubierta también se la conocía como “el propiciatorio”, o “cubierta
propiciatoria”. (Éx 25:17; Heb 9:5, nota; véase Propiciatorio.)
Para transportar el
arca, se suministraron largos varales, hechos también de madera de acacia
revestida de oro e insertados a través de dos anillos de oro a ambos lados del
cofre. Como estos varales no se debían quitar de sus anillos, nunca había
necesidad de que los portadores del arca la tocaran. En las esquinas había
cuatro patas, “patas para caminar, patas flexionadas como para caminar”, para
que no se apoyase directamente en el suelo, aunque no se sabe qué altura
tenían. (Commentary on the Old Testament, de C. F. Keil y F. Delitzsch, 1973,
vol. 1, “The Second Book of Moses”, pág. 167.) Parece que los anillos estaban
montados justo por encima de las patas, o quizás sobre ellas mismas. (Éx
25:12-16; Nú 4:5, 15; 1Re 8:8; 1Cr 15:15.)
Ceremonia de inauguración y uso
Bezalel
y los hombres de corazón sabio que le ayudaban se apegaron a las instrucciones
explícitas recibidas y construyeron el arca con los materiales que el pueblo
había contribuido. (Éx 35:5, 7, 10, 12; 37:1-9.) Un año después del éxodo,
finalizado y erigido el tabernáculo, Moisés puso dentro del arca las dos tablas
de la Ley. (Deuteronomio 10:1-5 menciona que durante unos pocos meses, desde el
momento en que Moisés recibió las tablas de la Ley en la montaña hasta que se
trasladaron al arca construida por Bezalel, estuvieron guardadas en un arca
provisional de madera de acacia hecha con ese fin.) Seguidamente, Moisés
introdujo los varales por los anillos del arca, le colocó la cubierta y la
llevó al tabernáculo. Una vez allí, puso en su lugar la pantalla que separaba
el Santo del Santísimo y después, como parte de la ceremonia inaugural, ungió
con aceite el arca y todos sus utensilios. A partir de entonces, siempre que
los sacerdotes desmontaran el tabernáculo para levantar el campamento,
emplearían la misma pantalla divisoria, además de una cubierta de pieles de
foca y una tela azul, para cubrir el arca con el fin de impedir que el pueblo
la mirase ‘por el más mínimo momento, y por lo tanto muriese’. (Éx 40:3, 9, 20,
21; Nú 3:30, 31; 4:5, 6, 19, 20; 7:9; Dt 10:8; 31:9; véase Tabernáculo.)
El
arca hacía las veces de archivo sagrado para conservar ciertos artículos que
servían de recordatorio o testimonio. Las dos tablas del Testimonio o los Diez
Mandamientos eran su principal contenido. (Éx 25:16.) También se guardó en ella
una “jarra de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que echó botones”,
pero más tarde, en algún momento anterior a la construcción del templo de
Salomón, se sacaron de ella. (Heb 9:4; Éx 16:32-34; Nú 17:10; 1Re 8:9; 2Cr
5:10.) Poco antes de morir, Moisés dio una copia del “libro de la ley” a los
sacerdotes levitas y les dijo que la deberían guardar, no dentro, sino “al lado
del arca del pacto de Yahveh su Dios, [...] de testigo contra ti”. (Dt
31:24-26.)
Símbolo de la presencia de Dios
El
arca representó durante su existencia la presencia de Dios, quien prometió:
“Allí ciertamente me presentaré a ti, y hablaré contigo desde más arriba de la
cubierta, desde entre los dos querubines que están sobre el arca del
testimonio”. “En una nube apareceré encima de la cubierta.” (Éx 25:22; Le
16:2.) Samuel escribió que Yahveh ‘estaba sentado sobre los querubines’ (1Sa
4:4), de ahí que estos sirvieran como “la representación del carro” de Yahveh.
(1Cr 28:18.) Por lo tanto, “siempre que Moisés entraba en la tienda de reunión
para hablar con Yahveh, entonces oía la voz que conversaba con él desde más
arriba de la cubierta que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos
querubines; y le hablaba”. (Nú 7:89.) Más tarde, Josué y el sumo sacerdote
Finehás también inquirieron de Yahveh delante del arca. (Jos 7:6-10; Jue 20:27,
28.) Solo al sumo sacerdote le estaba permitido entrar en el Santísimo y ver el
arca un día al año, aunque no con el propósito de comunicarse con Yahveh, sino
para llevar a cabo la ceremonia del Día de Expiación. (Le 16:2, 3, 13, 15, 17;
Heb 9:7.) La presencia de Yahveh representada por el arca resultó en que el
pueblo de Israel disfrutase de otras bendiciones. Cuando el pueblo levantaba el
campamento, la costumbre era que el arca y la nube de Yahveh fuesen delante.
(Nú 10:33, 34.) Así, al tiempo de cruzar el Jordán, Yahveh detuvo el caudal del
río cuando los sacerdotes que llevaban el arca pisaron las aguas de la orilla,
y de ese modo se les permitió cruzar por el cauce seco. (Jos 3:1–4:18.)
Asimismo, en la marcha alrededor de Jericó, un contingente militar iba delante,
seguido de siete sacerdotes que tocaban el cuerno; luego iba el arca y por
último, las fuerzas de retaguardia. (Jos 6:3-13.) La victoria alcanzada en
Jericó contrasta con la derrota que tiempo atrás habían experimentado, cuando
un grupo de rebeldes intentó temerariamente iniciar la ocupación de la Tierra
Prometida, contraviniendo las instrucciones divinas y sin que ni ‘el arca del
pacto de Jehová ni Moisés se hubiesen movido de en medio del campamento’. (Nú
14:44, 45.) Hasta los filisteos, un pueblo enemigo, percibieron la presencia de
Yahveh cuando el arca estuvo en el campo de batalla. Atemorizados, gritaron:
“‘¡Dios ha entrado en el campamento [de Israel]!’ [...] ‘¡Ay de nosotros,
porque una cosa como esta nunca antes ha sucedido! ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos
salvará de la mano de este majestuoso Dios? Este es el Dios que fue golpeador
de Egipto con toda suerte de matanza en el desierto’”. (1Sa 4:6-8.)
La
presencia de Yahveh siguió haciéndose manifiesta cuando los filisteos se
apoderaron del arca y se la llevaron a Asdod para colocarla junto a la imagen
de Dagón. Aquella noche, la imagen de ese dios cayó rostro a tierra; a la noche
siguiente, la estatua cayó de nuevo delante del arca y quedó con la cabeza y
las palmas de las manos separadas del cuerpo. En el transcurso de los siete
meses siguientes, el arca fue pasando de una ciudad filistea a otra, y según
pasaba, plagaba a los filisteos con hemorroides, y dejó a Eqrón sumida en “una
confusión mortífera”, hasta que finalmente fue devuelta a Israel, junto con la
ofrenda por la culpa requerida. (1Sa 5:1–6:12.)
La
relación del arca con la presencia de Yahveh exigía que se la tratase con el
debido respeto y la más alta consideración. Debido a esto, tanto al ponerse en
marcha el arca como al posarse, Moisés pronunciaba expresiones de alabanza a
Yahveh. (Nú 10:35, 36.) Por otra parte, tal fue la impresión que causó en el
sumo sacerdote Elí oír que los filisteos se habían apoderado del arca, que
perdió el equilibrio, cayó de espaldas y se desnucó. Por el mismo motivo,
cuando su nuera estaba en la agonía de la muerte, dijo: “La gloria se ha ido de
Israel al destierro, porque el arca del Dios verdadero ha sido tomada”. (1Sa
4:18-22.) Posteriormente, el rey Salomón afirmó: “Los lugares a los que ha
venido el arca de Yahveh son cosa santa”. (2Cr 8:11.) El arca no era un amuleto
mágico, su sola presencia no garantizaba el éxito; más bien, las bendiciones de
Yahveh dependían de la condición espiritual y de la obediencia fiel de los que
la poseían. Por esta razón, los israelitas, acaudillados por Josué, sufrieron
una derrota en Hai debido a su infidelidad, a pesar de que el arca estaba en el
campamento. (Jos 7:1-6.) De manera similar, aunque los israelitas estaban
confiados porque el arca se hallaba entre sus fuerzas de combate, los filisteos
mataron a 30.000 soldados de Israel y hasta se apoderaron de ella. (1Sa
4:1-11.) La recuperación del arca de manos de los filisteos fue una ocasión de
gran regocijo, en la que se ofrecieron sacrificios y se expresaron gracias, lo
que no impidió que Yahveh ‘derribara al pueblo con gran matanza’. ¿Por qué?
“Porque habían mirado el arca de Yahveh”, una violación de su mandato expreso.
(1Sa 6:11-21; Nú 4:6, 20.) No se sabe con exactitud cuántos murieron en esa
ocasión. El texto masorético dice: “De modo que derribó entre el pueblo a
setenta hombres —cincuenta mil hombres—”. Esta construcción tan ambigua hace
pensar que la expresión “cincuenta mil hombres” es una interpolación. La
Versión Peshitta siriaca y una versión arábiga dicen que fueron derribados
“cinco mil setenta hombres”. El Targum de Jonatán relata: “Y él derribó a
setenta hombres entre los ancianos del pueblo, y a cincuenta mil entre la
congregación”. La Versión de los Setenta dice que “él derribó a setenta hombres
entre ellos, y a cincuenta mil de los hombres”, mientras que Josefo menciona
solo a setenta hombres. (Antigüedades Judías, libro VI, cap. I, sec. 4.)
Lugares donde se guardó el arca
El
arca no se guardó en un lugar permanente hasta que se erigió el templo de
Salomón. Cuando se completó la mayor parte de la conquista del país (c. 1467 a.
E.C.), se trasladó a Siló, donde al parecer permaneció (con la excepción del
tiempo que estuvo en Betel) hasta que la capturaron los filisteos. (Jos 18:1;
Jue 20:26, 27; 1Sa 3:3; 6:1.) Una vez recuperada, y de nuevo en el territorio
de Israel, estuvo primero en Bet-semes y después en Quiryat-jearim, donde
permaneció unos setenta años. (1Sa 6:11-14; 7:1, 2; 1Cr 13:5, 6.)
Según
el texto masorético, 1 Samuel 14:18 dice que durante los enfrentamientos del
pueblo de Israel con los filisteos, el rey Saúl pidió al sumo sacerdote Ahíya
que llevase el arca al campamento. Sin embargo, según la Septuaginta, Saúl le
dijo a Ahíya: “‘¡Acerca el efod!’ (Porque él llevaba el efod en aquel día
delante de Israel.)”.
David
tenía el buen deseo de trasladar el arca a Jerusalén, pero el procedimiento que
escogió en el primer intento provocó un desastre. En lugar de transportar el
arca con los varales sobre los hombros de los levitas qohatitas, de acuerdo con
las instrucciones conocidas, permitió que la colocasen sobre un carruaje. Las
reses que tiraban del carro estuvieron a punto de ocasionar un vuelco, y Uzah
fue partido por un rayo por agarrar el arca, una acción que la ley divina
condenaba explícitamente. (2Sa 6:2-11; 1Cr 13:1-11; 15:13; Nú 4:15.)
Por
fin fue trasladada a Jerusalén, transportada como era debido por los levitas
(1Cr 15:2, 15), y allí estuvo guardada en una tienda durante el resto del
reinado de David. (2Sa 6:12-19; 11:11.) Los sacerdotes quisieron llevársela
cuando huyeron con motivo de la rebelión de Absalón, pero David insistió en que
permaneciera en Jerusalén, pues confiaba en que Dios les permitiría a todos
regresar indemnes. (2Sa 15:24, 25, 29; 1Re 2:26.) Él anhelaba construir una
casa para poner en ella el arca, pero Dios postergó su edificación hasta el
reinado de Salomón. (2Sa 7:2-13; 1Re 8:20, 21; 1Cr 28:2, 6; 2Cr 1:4.) Fue
entonces, con motivo de la dedicación del templo, cuando se trasladó el arca de
la tienda en la que se hallaba en Sión al Santísimo del templo, que se había
edificado sobre el monte Moria, donde fue colocada bajo la sombra de las alas
de dos grandes querubines. El arca fue la única pieza de todo el mobiliario que
había estado en el tabernáculo que se llevó al templo de Salomón. (1Re 6:19;
8:1-11; 1Cr 22:19; 2Cr 5:2-10; 6:10, 11; véanse El templo de Salomón;
Querubín.)
Simbología judía
El
arca del pacto o alianza, era un icono donde la presencia de Dios mismo
residía. Los antiguos hebreos le tenían tal reverencia al arca que su morada
era el lugar Santísimo del tabernáculo de Dios, a donde nadie podía entrar sino
el Sumo Sacerdote una vez al año portando incienso, sangre de cordero sobre sí
y sobre todo estando libre de pecado, para no perecer a causa de la Presencia
de Dios.
Albergando
la palabra de Yaveh, las sinagogas poseen un cofre denominado hejal, que es
donde se preservan los rollos de la Torá y el cual simboliza el arca de la
Alianza.
Historia del arca
La
Biblia indica que el arca fue mandada construir por Moisés y su diseño ordenado
según Dios lo había dispuesto; fue usada en la conquista de Canaán y con ella
Josué consiguió abrirse paso en las aguas del Jordán al contacto de éstas con
el arca, y durante siete días fue paseada en torno de Jericó, que cayó luego en
poder de dicho caudillo.
El
arca fue fijada en Silo. Durante la época de Elí y Samuel, sucedió uno de los
episodios más impresionantes del que se cuenta acerca del arca de Dios. Durante
una cruenta guerra contra los filisteos fue llevada al campamento israelita con
el objeto de levantar la moral de los guerreros. Pero después de una trágica
derrota del pueblo hebreo, donde también murieron los dos hijos del juez y
sacerdote israelita Elí, los filisteos la tomaron como un valiosísimo trofeo,
dando lugar a un verdadero luto en todo el país de Israel. En poder de aquellos
estuvo unos meses, aconteciendo que desde el momento que fue llevada al templo
de la gigantesca estatua del dios Dagón en Asdod, éste quedó dos noches
consecutivas postrado delante del arca, sólo que la segunda vez decapitado y
sin las manos, a lo que siguió una ola de estragos, desastres y plagas azotando
todo aquel país. Los filisteos, horrorizados por aquellos sucesos, habían
dejado que el arca fuese sola en un carro tirado por dos vacas. Después los
animales pararon en Bethsames: varios habitantes de aquel lugar murieron por el
trato poco reverente que dieron al objeto sagrado.
De
allí fue trasladada a Gabaá. Luego Saúl la habría utilizado en la campaña
contra los filisteos. Posteriormente David con un acompañamiento solemne la
habría trasladado a Sión. Sin embargo, de camino a Sión había ocurrido un
accidente: Uza, un encargado del arca, quiso sostenerla en un momento de
bamboleo y cayó muerto de repente. David atemorizado la dejó durante meses en
casa de Obededom. Seguidamente, desde Sión la reliquia fue instalada en el
majestuoso templo de Salomón en tiempos de su reinado en Jerusalén.
Luego,
desde que Nabucodonosor II, rey de Babilonia, invadió Jerusalén, destruyendo el
templo y saqueando todos los objetos valiosos del mismo, el arca
previsoriamente fue llevada y colocada en un lugar seguro y secreto antes de la
invasión y posterior deportación de los judíos. Precisamente -en ese tiempo de
la destrucción del Templo- Jeremías es el profeta ungido responsable de hablar.
Según el registro de los Macabeos, Jeremías tomó el arca -lo cual representaba
el trono de Dios- para ocultarla en el Monte Nebo:
Leamos en 2 Macabeos
2:4-8 (este libro solo aparece en la biblia con el canon alejandrino)
"El
profeta, después de una revelación, mandó llevar consigo la tienda y el arca; y
cómo salió hacia el monte donde Moisés había subido para contemplar la heredad
de Dios. Y cuando llegó Jeremías, encontró una estancia en forma de cueva; allí
metió la Tienda, el arca y el altar del incienso, y tapó la entrada. Volvieron
algunos de sus acompañantes para marcar el camino, pero no pudieron
encontrarlo. En cuanto Jeremías lo supo, les reprendió diciéndoles: "Este
lugar quedará desconocido hasta que Dios vuelva a reunir a su pueblo y le sea
propicio. El Señor entonces mostrará todo esto; y aparecerá la gloria del Señor
y la Nube, como se mostraba en tiempo de Moisés, cuando Salomón rogó que el
Lugar fuera solemnemente consagrado".
Jeremías diría
que esa arca, el antiguo "trono de Dios", perdería importancia
espiritual y sería sustituida por la presencia de Dios entre su pueblo:
"Y
sucederá que en aquellos días... -declara el Señor- no se dirá más: "arca
del pacto del Señor"; no les vendrá a la mente ni la recordarán, no la
echarán de menos ni será hecha de nuevo. En aquel tiempo llamarán a Jerusalén:
"Trono del Señor"; y todas las naciones acudirán a ella, a Jerusalén,
a causa del nombre del Señor; y no andarán más tras la terquedad de su malvado
corazón." (Jeremías 3:16-17)
"Y el
templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el
templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y gran granizo."
(Revelación/Apocalipsis 11:19)
Ubicación actual del Arca
Actualmente
existen diversas teorías sobre la ubicación actual del arca de la Alianza.
Entre ellas destacan las cinco más conocidas, las cuales se citan a
continuación:
Oculta en el Monte Nebo
El
Libro II de los Macabeos, cap. 2, ver. 4-10), contiene referencia de unos
escritos que mencionan que el profeta Jeremías siendo advertido por
Hashem(Di-s)" antes de la invasión babilónica, movió el arca desde el
Templo, y la hizo enterrar en una cueva del Monte Nebo.
En
este sentido, cabe mencionar que, a partir de esta ubicación, existen numerosas
teorías o historias "no probadas" y sin fundamento serio, que
postulan que posiblemente habría sido encontrada e incluso posiblemente llevada
a algún otro lugar.
La
tribu africana Lemba, la cual presume de ascendencia israelita, ha afirmado en
sus tradiciones que sus antepasados, cuando llegaron al sur de África, trajeron
consigo una reliquia sagrada llamada Ngoma lungundu o "la voz de
Dios", la cual estuvo un tiempo escondida en una cueva profunda en las
montañas Dumghe, su hogar espiritual hasta que fue llevada a un museo, donde se
encuentra actualmente.
A
partir de ello, el investigador Tudor Parfitt, que tiene un enfoque literalista
de la historia bíblica, postula en su investigación que el Ngoma lungundu está
relacionada con el arca. Su hipótesis se basa en que el objeto descrito por el
pueblo Lemba posee atributos similares al arca, tales como que el Ngoma
lungundu es de tamaño parecido, que fue trasladado sólo por los sacerdotes, que
no se le permitió tocar el suelo, que fue venerado como una voz de su Dios, o
que se utilizó como un arma de gran poder.
Parfitt
analizó este artefacto con radio-carbono, datándolo en una fecha aproximada al
año 1350, lo que coincidió con el repentino final de la Gran Zimbabue. Parfitt
sugiere que la Ngoma lungundu que se encontró, es la descendiente de la bíblica
arca, y que ésta fue reconstruida a través de la historia. Parfitt ofrece la
sugerencia de que el arca bíblica, al igual que la Ngoma lungundu, era una
estructura de madera cubierta con un pedazo de cuero, y que siempre ha sido un
tambor, así como un arma de algún tipo, al igual que el Ngoma. Sin embargo,
esta última hipótesis es rechazada por otros arqueólogos e historiadores, al no
poder ser probada.
En
1989, un periodista británico, Graham Hancock, aseguró que la legendaria arca
perdida no se encontraba perdida sino a salvo en un templo de Etiopía.
Posteriormente han aparecido pruebas arqueológicas que han sustentado esta
teoría. Esta teoría se basa en relatos pertenecientes a la iglesia cristiana
Copta en Etiopía, que indican que el arca de la Alianza habría sido trasladada
secretamente hacía más de 1000 años. (650 a.c.).
Cuenta
el libro sagrado de Etiopía, el Kebra Nagast, que en tiempos de Salomón, la
Reina de Saba visitó Jerusalén atraída por la sabiduría de su Rey. La Reina de
Saba comenzó a ejercer una irresistible atracción sobre el hijo de David, quien
pese a sus riquezas e inteligencia no lograba seducir a la bella soberana.
Llegaba la hora de su partida a Saba y Salomón consiguió arrancarle una
promesa: que en el caso de que se llevase consigo algún bien preciado del
reino, consentiría a cambio yacer con él una sola noche. La víspera del viaje,
Salomón ofreció a su invitada una cena de exquisitos manjares. Astutamente
ordenó que se sazonaran con abundante sal y picantes especias. Tras los
postres, la reina tuvo que beber abundante agua para calmar la sed. ¡Qué bien
es el más preciado sino el agua! Rota la promesa, la reina de Saba cumplió y de
aquella única unión nació Menelik I, futuro rey de Etiopía. Relatos indican que
años más tarde el joven Menelik fue enviado para recibir educación a casa de su
padre en Jerusalén. Pocos años después, a pesar de los esfuerzos de Salomón
para que su hijo se quedara, Menelik regresó a Etiopía. La tradición cuenta
que, seducido por sus ayudantes, se llevó consigo el arca (algunas teorías
postulan que para poder llevarse el arca existió un posible cambio del arca
original por el de una copia del arca que Menelik debía llevarse; siendo
posiblemente que esa copia sea el arca que se dice fue ocultada en Jordania;
otras teorías, en cambio, postulan la posible existencia de dos arcas
originales o que tenían la misma importancia, en donde en cada una se guardó
posiblemente una de las Tablas de la Ley, siendo una de ellas la que fue
llevada a Etiopía).
Posteriormente
los relatos indican que permaneció primeramente en un templo en la isla de
Elefantina cerca del río Nilo. Luego se relata cómo el arca de la Alianza
habría sido colocada en una especie de tabernáculo en la isla de Tana Cherkos
(Tana Kirkos), ubicada en el lago Tana (lago Tano), donde permaneció durante
800 años.
Los
relatos señalan que pasado estos 800 años, el rey Ezana de Etiopía decidió
trasladar el arca a Axum, siendo finalmente guardada en la Iglesia de Nuestra
Señora de Sion. Según los etíopes, es el lugar en donde hasta hoy en día aún
permanece y es cuidada por un sacerdote. Este sacerdote, según sus tradiciones,
sería un descendiente de uno de los levitas, quienes ayudaban a trasladar y
cuidar el arca en sus viajes. Este sacerdote es la única persona a quien se le
permite ver el arca de la Alianza guardada en la iglesia de Nuestra Señora de
Sion, al igual que ocurría con los levitas según la tradición judía; es por
ello que no se ha podido ratificar su permanencia real en esta iglesia, aunque
todas las pruebas arqueológicas indicarían que esta teoría sería auténtica.Entre las variadas pruebas
arqueológicas, hay reliquias pertenecientes al pueblo judío de la época del
arca, y que pertenecerían al templo de Jerusalén.
Esta
última teoría además se sustenta en que extrañamente el arca es el punto
central del culto y la adoración cristiana en Etiopía: cada uno de los 20.000
templos de Etiopía contiene una réplica del arca de la Alianza. El libro
sagrado de Etiopía, el Kebra Nagast cuenta la historia del traslado del arca,
gracias a Menelik I. Cuando el Rey Salomón se dio cuenta del robo pensó en
enviar un ejército a perseguir a su hijo, pero él también soñó que era la
voluntad de Dios y mantuvo la desaparición del arca en secreto. La versión
respecto a Makeda y Salomón, en la tradición judío ortodoxa de la falasha de
Etiopía, es prácticamente idéntica a la del Kebre Negest. A pesar de ser una
historia desestimada por los historiadores occidentales, los etíopes la aceptan
sin dudar. Están convencidos que el arca original fue llevada a Axum en el
primer milenio antes de Cristo y que permanece ahí desde entonces.
Recientemente,
el Abune de Etiopía (Iglesia ortodoxa etíope) afirma haber visto el Arca de la
Alianza.
Una
teoría (de la que no hay muchas pruebas) asegura que después de la Tercera
Cruzada, los Caballeros Templarios (lo más probable es que haya sido un grupo
francés de esta orden) se la habrían llevado a Escocia, donde la familia noble
Sinclair, los habría ayudado a llevarla a un lugar más alejado y por tanto más
seguro. Este lugar sería una isla cerca de Nueva Escocia llamada Isla del Roble
o Oak Island (en inglés). En esa isla se encuentra un pozo, apodado el pozo del
dinero, famoso por la inaccesibilidad de su fondo (donde podrían encontrarse
variadas cosas, desde los manuscritos originales de William Shakespeare, las
joyas de María Antonieta, el Santo Grial, un tesoro de Barbanegra o, como
plantea esta teoría, el arca de la Alianza) y el misterio que lo rodea, ya que
nadie sabe con certeza quién lo construyó o cuándo, aunque se propone que
fueron integrantes de la flota naval francesa, cosa que sería viable dada la
gran influencia templaria en esa zona (siendo una de las principales pruebas,
que el último caballero templario de la historia Jacques de Molay , fuera
francés).
Ron
Wyatt (1933-1999), un arqueólogo bíblico aficionado famoso por afirmar haber
descubierto numerosos lugares y artefactos relacionados con la arqueología
bíblica, la ubica en lo que se denomina el Jardín de la Tumba, en el Monte de
la Calavera de Jerusalén. Aunque sus numerosos descubrimientos han sido
desmentidos por científicos, historiadores y eruditos bíblicos, el trabajo de
Wyatt sigue teniendo algunos seguidores entre grupos fundamentalistas
cristianos.
Curiosidades
Una
explicación a las muertes que sufrían las personas que tocaban el arca puede
deberse a la forma que estaba hecha: Placas de oro por dentro y fuera,
separadas por madera de acacia; lo que es muy similar a un Condensador
eléctrico formado por un par de superficies conductoras separadas por un
material dieléctrico. En un entorno seco, puede acumular mucha electricidad
estática. Esto explicaría las muertes de los filisteos nombradas anteriormente
y el texto:
"6:6
Cuando llegaron a la era de Nacón, Uzá extendió su mano hacia el arca de Dios y
la sostuvo, porque los bueyes habían resbalado. 6:7 Entonces la ira del Señor
se encendió contra Uzá, y Dios lo hirió allí mismo por ese error. Así él murió
junto al arca de Dios."
2ª de Samuel, cap. 6.
Curiosamente
el arca se transportaba con varas de madera (aislantes) por sacerdotes vestidos
con un Efod. Los sacerdotes tenían una cadena de oro lo que se ha interpretado
como forma de disipar a tierra la energía.
La
denominación "arca de la Alianza" se aplica simbólicamente a la
Virgen María en las letanías lauretanas.
Hay
mucho misticismo con respecto a las diversas y posibles ubicaciones del arca.
Se manejan teorías o hipótesis tan variadas como que posiblemente se encontrase
cerca de Roma tras el saqueo de Jerusalén por parte de los romanos, y de ahí se
conservase o se hubiese sustraído hacia Francia. E incluso que hubiese sido
conseguida posteriormente de Jordania por los templarios en sus excavaciones,
tras habérsela ocultado a los romanos, y de nuevo los templarios colocaran ésta
en distinto paradero.
La
película Raiders of the Lost Ark (En busca del arca perdida) se basa en la
búsqueda del arca por el aventurero Indiana Jones, el cual la descubre
escondida cerca de El Cairo, Egipto.