lunes, 13 de abril de 2015

LO QUE NOS QUEDA DEL SÍNODO DE LA FAMILIA



El camino sinodal sobre la familia




Ha terminado el Sínodo extraordinario de obispos sobre la familia con la beatificación del Papa Pablo VI. la opinión pública salió un poco desconectada porque se escribieron crónicas en las que la Iglesia parece estar dividida en temas como la homosexualidad, los divorcios, la crisis de la institución familiar, etc. Convendrá puntualizar e informar cuales han sido las claves de este Sínodo extraordinario, que en realidad es preparatorio al Sínodo ordinario, sobre el mismo tema, que se celebrará en octubre de este año. Por eso hemos considerado oportuno tener en cuenta las siguientes claves para resumir lo que ha significado el Sínodo:


un Sínodo es un órgano consultivo del Papa donde participan representantes de todas las conferencias episcopales. Sirve para reunirse con él y debatir temas de actualidad, como lo es, en este caso, la familia, es vivir la ''sinodalidad'' o ''colegialidad'', usando la expresión del Concilio, es decir, ''caminar juntos'' y vivir la corresponsabilidad en la  Iglesia bajo Pedro o con Pedro. El Papa Francisco ha pedido a los presentes en el Sínodo, cardenales, obispos, sacerdotes y laicos, hablar con la máxima libertad y así ha sido. '' no tengáis miedo a hablar'' les dijo. Conviene tener presente que la familia. en cualquier situación que se halle, sea de plenitud o de crisis, debe ser acogida, escuchada y acompañada, y para ello, la Iglesia tiene siempre ''las puertas abiertas'' a todos los hombres, por muy irregulares o difíciles que sean sus vidas, por muy cercanos o alejados que estén de Dios.


De otro lado, una cosa es la comprensión y acompañamiento de las familias viviendo con ellas el dolor de una crisis o de situaciones irregulares, y otra, aceptar estas situaciones irregulares como si estuvieran el beneplácito de la Iglesia. el Sínodo no ha venido  a cambiar la doctrina, sino actualizar la labor pastoral. El mensaje del Sínodo manifiesta cómo Cristo pasa por las calles y los hogares mostrando la belleza de la familia, reflejada en el '' el testimonio cotidiano que ofrecen muchas familias a la Iglesia y al mundo con su fidelidad, su fe, su esperanza y su amor'', a pesar suele estar marcad por el debilitamiento de la fe y de los valores, el individualismo, el empobrecimiento de las relaciones, el estrés de una ansiedad que descuida la reflexión serena''.




Se asiste asì a ''no pocas crisis matrimoniales, que se afrontan de un modo superficial y sin la valentía de la paciencia, el dialogo sincero, del perdón reciproco, de la reconciliación y también del sacrificio'', el amor tiende por su propia naturaleza a ser para siempre, hasta dar la vida por la persona amada (cf. Jn 15, 13), dice el mensaje final de allí. que el amor conyugal persista a pesar de las múltiples dificultades del ser humano, siendo uno de los milagros más bellos, aunque también el mas común en un sentido más amplio, el amor no es solo procreación, sino también  educación en la fe de los hijos. Esta misión '' es frecuentemente compartida y ejercitada por los abuelos y abuelas con gran afecto y dedicación. Así la familia se presenta como una autentica Iglesia doméstica''. el amor es ''una entrega de bienes, de compañía, de amor y de misericordia, y  también un testimonio de verdad, de luz, de sentido de la vida''. Asì mismo, indica el Sínodo que '' El matrimonio es una vocación auténtica y como tal requiere fidelidad y coherencia'', por Ello '' El camino de preparación al matrimonio debe ser largo, personalizado y severo, sin miedo a que disminuya el número de bodas celebradas en la Iglesia''.



la familia debe ser la escuela de alteridad donde se acepta el otro tal cual es, a partir del amor. '' la familia se enfrenta ante' la dictadura del pensamiento único' entorno a los conceptos de familia, vistos de modo secularizado y según las modas de los tiempos. la crisis de valores, es secularìsmo ateo, el hedonismo y la ambición de poder, erosionan a la familia y cambian los valores de unión entre el hombre y la mujer''. esta reunión de los obispos con el sucesor de Pedro y en comunión con él, aunque en una confrontación serena sobre los problemas de las familias, es el síntoma de una Iglesia viva, vigorosa, donde todos hablan desde su perspectiva, queriendo dar lo mejor al pueblo cristiano, si así es aceptado y promulgado por el Papa.











DANIEL BUSTAMANTE GOYENCHE. PBRO   

Director Departamento de Matrimonio y Familia 
Conferencia Episcopal de Colombia      



















      

               

domingo, 12 de abril de 2015

LAS SIETE VISITAS BIBLICAS AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

ADOREMOS AL SEÑOR CON TODO EL CORAZÓN Y CON TODA EL ALMA



''Pero llega la hora, ya estamos en ella, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad. Son esos adoradores a los que busca el Padre'' (Juan 4, 23-24) 


en cada visita tendremos la siguiente escritura, rogando en cada una de ellas por una intención personal y una comunitaria:


  • Nos persignamos y santiguamos.
  • Credo.
  • Acto Penitencial: '' Yo pecador me confieso...''


  Sacerdote '' Mi Jesús Sacramentado mi dulce amor y consuelo, ¿quien te amara tanto  que de amor por Ti muriera?

V/ Bendito, alabado y adorado, sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
R/ Sea para siempre bendito, alabado y adorado.

Padre nuestro. Avemaría y Gloria




ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS






Dios y Padre nuestro, Señor de los días y de las horas, de los minutos y de los segundos, del que parte toda la creación y a Ti regresa de nuevo por las manos de tu Hijo Jesús, permìteme  encontrarte contigo en estas visitas a Jesús Sacramentado,quien se ha quedado con nosotros en la Sagrada Eucaristía. lléname de tu Espíritu, Señor, para que esta oración sea un verdadero encuentro entre un padre y un hijo, entre dos amigos que se conocen, entre un discípulo y su maestro. Por tu Palabra y tu Presencia en mi y en este lugar santo. te agradezco y te entrego esta oración, Padre bueno, para que seas Tù  quien me bendiga y me proteja hoy y siempre.    

 Amen      




PRIMERA VISITA 








''Si alguno me ama guardará mi Palabra y mi  Padre lo amarà y vendremos a él y haremos morada en él'' (Jn 14;23)


Mi Jesús Sacramentado, hoy vengo con todo lo que soy, con todo lo que tengo, con todo lo que deseo y lo que anhelo, para presentártelo en este día en que conmemoramos tu entrega en manos de la oscuridad. Te entrego todo, igual que Tù te entregaste por la salvación de los hombres y quisiste permanecer con nosotros, en actitud de continua entrega, en el Sacramento de la Eucaristía. Te agradezco por este don tan grande que me convierte en tu Sagrario y me llena de tu gracias.Te doy infinitas gracias por todo lo que tengo: mi salud, mi familia, mis amigos, mis hijos, mis hermanos, mi empresa, incluso, Señor, mi estudio, te agradezco por aquellos que me desean el mal o me han causado dolor, para que ilumines y bendigas sus vidas con la felicidad verdadera. Señor, un corazón nuevo que me impulse a vivir tu Palabra, fuerza justa para hacer de mi vida una constante Eucaristía, y el valor para respetar tu Presencia viva que habita en mi. Amén.       





ORACIÓN PARA FINALIZAR CADA VISITA



Amado Señor Jesús, que al haber visitado con amor y devoción este monumento en honor de tu Nombre, podamos llenamos de la fuerza que proviene de la Santísima Eucaristía, para que cada día seamos mejores seres humanos y mejores cristianos, Te rogamos que bendigas y protejas a los que se encuentran alejados de Ti, para que la Sagrada Comunión los llame y los acerque a tu bendita presencia. Amén.







SEGUNDA VISITA








'' Ya no estoy en el mundo, mientras que ellos están en el mundo; Yo voy hacia Ti, Padre Santo, cuida en tu Nombre, a los que me diste, para que sean uno como nosotros'' (Jn 17,11)



Sagrada Eucaristía, te adoro de corazón porque haces presente los hombres el milagro más grande de todos los tiempos: el milagro único de traernos a Jesús vivo y real en medio de la comunidad, Actualizàndonos hasta el final de los tiempos con el don de la Encarnación  en el seno del cáliz y de la patena, con el vino y el pan. Vengo a ti, con mis manos llenas de necesidades y anhelos, no solo míos, sino también de las personas que hacen parte de mi vida (familia,amigos, compañeros de estudio y trabajo). Concédeme para mi y para los míos, un corazón lleno de palabras de amor que nos permitan construir relaciones nuevas donde no exista el odio: manos serviciales y abiertas para recibir y dar con bondad; bendícenos con un trabajo digno para tener lo necesario y ayudar, desde nuestra sencillez, a las familias que estén mas nesecitados  que nosotros. infunde en mi, Señor, fe en abundancia, para que pueda ser digno testigo de tu Evangelio en mi hogar, comunidad y trabajo. Amén         





TERCERA VISITA






'' Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad escucha mi voz'' (Jn 18, 37b).





Sagrada Eucaristía, que muestras el corazón abierto del Padre por el Hijo y que quiere latir con el corazón de los hombres, te pido por tu Iglesia extendida por el mundo entero, por el Papa, los obispos, por cada uno de tus sacerdotes, religiosos y religiosas, personas consagradas y por tu Evangelio y la instauración de tu Reino en medio de los hombres. Señor, te pido por el Sacerdote de mi parroquia y por mi Obispo, llénalos de tu Santo Espíritu para que con palabras de verdad iluminen nuestro camino, y que con los látigos de tu Evangelio y de tu Eucaristía, saquen  de nosotros lo que no es digno de Ti, haciéndonos hombres y mujeres nuevos que te adoren en espíritu y verdad. Amén.







CUARTA VISITA





     

''Aquí tienes al hombre'' (Jn 19,5)



Mi Jesús Sacramentado, que en tu Sagrada Pasión te entregaste a la flagelaciòn y al dolor en completa obediencia para redimir al genero humano, te sigues entregando en cada Eucaristía con los brazos abiertos a tus hermanos, haciendo presente cada día tu divino amor que redime, Señor, pongo en tus manos perforadas por los clavos especial mi país, desangrado por el odio y la discordia, la corrupción y la mentira, el egoísmo y la guerra, la envidia y el cinismo, para que con tu Santo nos conviertas en verdaderos discípulos tuyos, personas de fe que trabajemos por un país lleno de oportunidades para los más pobres, lleno de prosperidad para las empresas, lleno de manos amables que siembran paz, sonrisas y salud espiritual y corporal. Permìtenos , Señor, profundizar en tu palabra, para que podamos reconocerte y seguirte, siendo Eucaristía para nuestro hermanos, especialmente para los más alejados de Ti. Amén. 









QUINTA VISITA






''Simón, hijo de Juan, ¿ me amas más que estos?




Mi Jesús Sacramentado, que estás presente de manera viva y real en la Sagrada Eucaristía, te doy infinitas gracias porque me llamas porque me llamas a la santidad y me pides un amor sincero, un amor que engendre verdad y vida, un amor invite a crecer y que nos ponga de camino hacia tu reino. Te entrego, Señor, mi trabajo, la obra de mis manos, mis pensamientos y acciones; transfòrmalos igual que transformas el pan y el vino en tu Cuerpo y tu Sangre.- Te suplico, amado Señor, que des a todos los hombres y mujeres un trabajo un trabajo digno; evita toda explotación de los niños y fortalece las políticas de igualdad   en donde se nos ofrezcan las garantías necesarias para sostener a nuestras familias. Concede, Señor, el pan en nuestra mesa y alimèntanos también espiritualmente. Edificanos, Santísimo Jesús, en la humildad y el compartir con nuestros hermanos necesitados. Amén.  










SEXTA VISITA







''El que come de mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y Yo lo resucitare el ultimo día'' (Jn 6-54).




Señor Jesús, te doy gracias por quedarte en la Sagrada Eucaristía y por hacerme participe de tu divinidad y de tu vida eterna; permìteme acercarme a ella de forma digna y  déjame comprender este Divino Misterio. para darlo a conocer a mis seres queridos. Te entrego, Señor, a todas las personas enfermas en los hospitales, en las clínicas,  en las calles, en las casas, en los campos, en todos los lugares del mundo; pero también con ellos te entrego a sus familias, para que les concedas el don de la paciencia para sobrellevar la enfermedad son terminales. Fortalece su fe, Señor, para que viendo el enfermo, vean en él la puerta abierta hacia tu reino y ayùdalos a sobrellevar el trago amargo de la muerte. Con todo mi amor, Señor, te encomiendo a los que en este día te entregarán su espíritu,  para que los llenes de paz y no los dejes caer en la angustia; que ellos se sientan abrazados por Ti y no teman ir a tu encuentro. Amén.








 SÉPTIMA VISITA





       




''Cuando venga el espíritu de la verdad los guiará a la verdad plena'' (Jn 16, 13)  



Señor Jesús, presente de forma real en la Eucaristía, te doy infinitas gracias porque todo lo renuevas y vivificas con tu Divina Presencia. Llénanos de tu Espíritu y fortalece nuestra vida sacramental, para que seamos vivo reflejo de tu amor. Permìtenos participar de tu Sagrada Eucaristía con todo nuestro ser; déjanos tomar tu Cuerpo siendo conscientes de este gran milagro y del compromiso que pides para nuestras vidas. Te entrego, Señor, todo lo que tengo, mis sueños, mi pareja, mi trabajo, mi Iglesia Católica, mi país, mi ciudad, mi casa, mi barrio, todo lo que soy, para que hagas en ellos tu Santísima Voluntad. Transfòrmalo todo según el beneplácito de tu Corazón, Señor, llénanos de tu fuerza y de tu Presencia, para que, renovados con tu Espíritu, te bendigamos y demos gloria en toda nuestra vida. Amén.        












sábado, 14 de febrero de 2015

EL LOGO DEL AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA

EXPLICACIÓN DEL LOGO DEL AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA CONGREGACIÓN PARA LOS INSTITUTOS DE VIDA CONSAGRADA  Y LAS SOCIEDADES DE VIDA APOSTÓLICA.

Vita consecrata in Ecclesiahodie, Evangelium, Phrophetia, Spes




Una paloma sostiene sobre su ala un globo poliédrico, mientras se posa sobre el fluir de las aguas de las que se levantan tres estrellas, custodiadas por la otra ala.


el logo para el año de la vida consagrada  expresa por medio de símbolos los valores fundamentales de la vida consagrada. En ella, se reconoce la '' obra incesante del Espíritu Santo, que a lo largo de los signos difunde las riquezas de la práctica de los consejos evangélicos a través de múltiples carismas, y que también por esta vía hace presente de modo perenne en la Iglesia y en el mundo, en el tiempo y en el espacio, el misterio de Cristo (VC 5).


El signo gráfico que dibuja el perfil de la paloma corresponde en árabe a la palabra Paz; una llamada a la vocación de la vida consagrada para que sea ejemplo de reconciliación universal en Cristo.   

    



LOS SÍMBOLOS EN EL LOGO 


(La paloma sobre las aguas)










La paloma pertenece a la simbologìa clásica para indicar la acción del Espíritu Santo, fuente de vida e inspirador de creatividad. Es una referencia a los comienzos de la historia: en el principio, el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas (Gn 1,1) la paloma, que planea sobre un mar hinchado de vida sin expresar, recuerda la fecundidad paciente y confiada; mientras que los signos que la rodean revelan la acción creadora y renovadora del Espíritu. la paloma evoca, además, la consagración de la humanidad de Cristo en el bautismo.


las aguas formadas por piezas de mosaico indican la complejidad y la armonía de los elementos humanos y cósmicos, que el Espíritu hace ''gemir'' según los misteriosos designios de Dios (Rm 8,27), para que converjan en el encuentro acogedor      














jueves, 12 de febrero de 2015

XXII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO







''el mismo que, sobre el madero, llevó nuestros pecados en su cuerpo (Cristo), a fin de que, muertos a nuestros pecados, viviéramos para la justicia; con cuyas heridas habéis sido sido curados'' 1 Pedro 2,24  


Febrero no es un mes más de los que trae el año, todo lo contrario, es la oportunidad apropiada para que regresemos nuestra mirada a nuestros hermanos y seres queridos, especialmente hacia aquellos que se encuentran enfermos o están sufriendo en su alma y cuerpo.



Los cristianos somos personas de carne y hueso y, por lo mismo, nuestra fe debe dar una respuesta y una voz de aliento ante el sufrimiento, la enfermedad y el dolor. puede que sea respuesta no siempre sea satisfactoria, pues no se acomoda a nuestro parecer, sin embargo, si seguimos la Palabra de Dios y el ejemplo de Cristo, podremos transmitir una voz de aliento y compañía a quien sufre y cariño para el abandonado, derrotando la lógica del mundo que busca acabar con los enfermos por considerarlos inútiles u objetos de gastos. 





La iglesia ama, acoge y respeta a los enfermos y sufrientes como seres humanos, por eso procura para ellos toda la atención pastoral que le sea posible y levanta su voz para defender sus derechos ante el Estado y los organismos de la salud. Siguiendo el ejemplo del Señor Jesús, quien pasó sanando a los enfermos y predicando el reino de Dios (Mt 4, 23), la iglesia se esfuerza por acompañar a quien sufre por medio de las capellanías, los hospitales, las casas de los adultos mayores, etc. La Iglesia  ha sido ajena al sufrimiento de las personas.



el mandato del Señor Jesús hizo a sus discípulos de '' ir y predicar el Evangelio'' (Mc 16, 15), no se limitaba a la predicación, sino que implicaba la ayuda al necesitado. Este mandato se extiende a nosotros con la Jornada Mundial del Enfermo, día con el que la Iglesia nos recuerda que somos cristianos y que no podemos desentendernos que quien sufre, todo lo contrario, debemos esforzarnos por mejorar su calidad de vida.




  

COMIENZO Y FINALIDAD DE LA JORNADA








Desde el año 1992 el Papa San Juan Pablo II convocó a toda la Iglesia para celebrar el 11 de febrero, día de Nuestra Señora de Lourdes, Patrona de los Enfermos, la Jornada Mundial de los Enfermos. Este deseo del Santo Padre se vio traducido en la creación del Consejo Pontificio para la Salud Sanitaria, como también de la vida de  sufrimiento y amor que llevó hasta la entrega de su espíritu al Padre en el año 2005. San Juan Pablo II testimonio con su vida que una persona con enfermedades es digna y útil para la sociedad, pero más importante, que el sufrimiento es un camino para la santidad, de ahí su documento Salvifici Doloris, sobre el sentido salvìfico del dolor humano.  



la finalidad de esta Jornada es llamar la atención  de todos los agentes de pastoral y organismos sanitarios para que llenen de respeto y amor a los enfermos y a las personas que sufren, dejando de ver en ellos un gasto o un numero más y con el objetivo de reconocerlos como seres humanos, como hijos de Dios Padre.







Es común para nosotros escuchar la expresión ''Pastoral de la Salud''; sin embargo, no siempre somos conscientes del alcance y significado de este espacio pastoral. La Pastoral de la Salud es, por sí misma, la continuadora de la obra sanadora y consoladora del amor del Señor Jesús; es, por lo tanto, un medio eficaz para acercar a quien sufre el amor misericordioso e incondicional de Dios Padre. La pregunta que debemos plantearnos es: ¿Nuestra Pastoral de la salud procura esto? Un adecuado acompañamiento a los enfermos involucra,  en la medida de las posibilidades, un acompañamiento integral de la persona sufriente, de su familia y de su contexto. Esta pastoral no puede contentarse con '' paños de agua tibia'', sino que debe evangelizar todos los ambientes que intervienen con quien sufre, especialmente su familia.








La Jornada Mundial del Enfermo es la oportunidad indicada para que meditemos sobre el valor y significado de la vida, lo mismo que de la enfermedad y la capacidad  que tenemos para asumirla y acompañarla con amor. No podemos creer que estemos totalmente preparados para ella, sin embargo, si podemos disponer nuestra vida para tener siempre una actitud de acogida y amor. Recordemos que la sanación y recuperación de quien sufre, corporal o espiritualmente, no se logra solo con medicamentos, sino que debe ir acompañada y sostenida por el amor y la paciencia.





Hermanos Misioneros de la Infancia Misionera, que esta Jornada Mundial del Enfermo nos ayude a ver en quienes sufren el rostro del Señor, de manera que la ayuda y el amor que les demos sea el mejor, y no  nos contentemos con un asistencialismo sin sentido. Que la Virgen Marìa, Nuestra Señora de Lourdes, proteja y llene de fortaleza a los que sufren y a sus familias, de modo que la enfermedad los una más entre sí y con Dios.





    

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO CON OCASIÓN DE LA XXIII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2015

Sapientia cordis. «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies»  (Jb 29,15)


Queridos hermanos y hermanas:


Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial de Enfermo, instituida por san Juan Pablo II, me dirijo a vosotros que lleváis el peso de la enfermedad y de diferentes modos estáis unidos a la carne de Cristo sufriente; así como también a vosotros, profesionales y voluntarios en el ámbito sanitario.


El tema de este año nos invita a meditar una expresión del Libro de Job: «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (29,15). Quisiera hacerlo en la perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón.

1. Esta sabiduría no es un conocimiento teórico, abstracto, fruto de razonamientos. Antes bien, como la describe Santiago en su Carta, es «pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía» (3,17). Por tanto, es una actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios. De manera que, hagamos nuestra la invocación del Salmo: «¡A contar nuestros días enséñanos / para que entre la sabiduría en nuestro corazón!» (Sal 90,12). En esta sapientia cordis, que es don de Dios, podemos resumir los frutos de la Jornada Mundial del Enfermo.



2. Sabiduría del corazón es servir al hermano. En el discurso de Job que contiene las palabras «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies», se pone en evidencia la dimensión de servicio a los necesitados de parte de este hombre justo, que goza de cierta autoridad y tiene un puesto de relieve entre los ancianos de la ciudad. Su talla moral se manifiesta en el servicio al pobre que pide ayuda, así como también en el ocuparse del huérfano y de la viuda (vv.12-13).


Cuántos cristianos dan testimonio también hoy, no con las palabras, sino con su vida radicada en una fe genuina, y son «ojos del ciego» y «del cojo los pies». Personas que están junto a los enfermos  que tienen necesidad de una asistencia continuada, de una ayuda para lavarse, para vestirse, para alimentarse. Este servicio, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, se puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años, incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer. Y, sin embargo, ¡qué gran camino de santificación es éste! En esos momentos se puede contar de modo particular con la cercanía del Señor, y se es también un apoyo especial para la misión de la Iglesia.


3. Sabiduría del corazón es estar con el hermano. El tiempo que se pasa junto al enfermo es un tiempo santo. Es alabanza a Dios, que nos conforma a la imagen de su Hijo, el cual «no ha venido para ser servido, sino para servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20,28). Jesús mismo ha dicho: «Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22,27).



Pidamos con fe viva al Espíritu Santo que nos otorgue la gracia de comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que nos lleva a dedicar tiempo a estas hermanas y a estos hermanos que, gracias a nuestra cercanía y a nuestro afecto, se sienten más amados y consolados. En cambio, qué gran mentira se esconde tras ciertas expresiones que insisten mucho en la «calidad de vida», para inducir a creer que las vidas gravemente afligidas por enfermedades no serían dignas de ser vividas.



4. Sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a la cama del enfermo, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: «A mí me lo hicisteis» (Mt 25,40).


Por esto, quisiera recordar una vez más «la absoluta prioridad de la “salida de sí hacia el otro” como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritualcomo respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 179). De la misma naturaleza misionera de la Iglesia brotan «la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve» (ibíd.).



5. Sabiduría del corazón es ser solidarios con el hermano sin juzgarlo. La caridad tiene necesidad de tiempo. Tiempo para curar a los enfermos y tiempo para visitarles. Tiempo para estar junto a ellos, como hicieron los amigos de Job: «Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande» (Jb2,13). Pero los amigos de Job escondían dentro de sí un juicio negativo sobre él: pensaban que su desventura era el castigo de Dios por una culpa suya. La caridad verdadera, en cambio, es participación que no juzga, que no pretende convertir al otro; es libre de aquella falsa humildad que en el fondo busca la aprobación y se complace del bien hecho.


La experiencia de Job encuentra su respuesta auténtica sólo en la Cruz de Jesús, acto supremo de solidaridad de Dios con nosotros, totalmente gratuito, totalmente misericordioso. Y esta respuesta de amor al drama del dolor humano, especialmente del dolor inocente, permanece para siempre impregnada en el cuerpo de Cristo resucitado, en sus llagas gloriosas, que son escándalo para la fe pero también son verificación de la fe (Cf. Homilía con ocasión de la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, 27 de abril de 2014).



También cuando la enfermedad, la soledad y la incapacidad predominan sobre nuestra vida de donación, la experiencia del dolorpuede ser lugar privilegiado de la transmisión de la gracia y fuente para lograr y reforzar la sapientia cordis. Se comprende así cómo Job, al final de su experiencia, dirigiéndose a Dios puede afirmar: «Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos» (42,5). De igual modo, las personas sumidas en el misterio del sufrimiento y del dolor, acogido en la fe, pueden volverse testigos vivientes de una fe que permite habitar el mismo sufrimiento, aunque con su inteligencia el hombre no sea capaz de comprenderlo hasta el fondo.



6. Confío esta Jornada Mundial del Enfermo a la protección materna de María, que ha acogido en su seno y ha generado la Sabiduría encarnada, Jesucristo, nuestro Señor.


Oh María, Sede de la Sabiduría, intercede, como Madre nuestra por todos los enfermos y los que se ocupan de ellos. Haz que en el servicio al prójimo que sufre y a través de la misma experiencia del dolor, podamos acoger y hacer crecer en nosotros la verdadera sabiduría del corazón.



Acompaño esta súplica por todos vosotros con la Bendición Apostólica.


Vaticano, 30 de diciembre de 2014


Memorial de San Francisco Javier



                                                              FRANCISCUS












lunes, 19 de enero de 2015

LA IGLESIA EN LA SAGRADA ESCRITURA

TESTIMONIO QUE DIOS NO ABANDONA A SU PUEBLO


















la iglesia guarda estrecha relación con la Escritura, ya que en ella encuentra su alimento y su fuerza (DV 24);  la Escritura fundamenta la razón de ser de la Iglesia y la Iglesia es la responsable de la sana interpretación de la Escritura. Por eso es conveniente acercarnos a la Palabra de Dios con el ánimo de encontrar en Ella los indicios que nos hablan  de la Voluntad Divina de congregar  a los creyentes en un solo cuerpo, en un solo pueblo.


Los testimonios sobre  la Iglesia en la Escritura los hallamos presentes básicamente en el Nuevo Testamento; sin embargo, podemos descubrir anticipos en el Antiguo Testamento. Por ejemplo en la noción de ''pueblo'', ya que Israel se comprende a sí como una nación escogida, una familia elegida por Dios, descendiente de un padre común llamado Abraham y destinada   a la salvación. La Iglesia toma conciencia de ser ese pueblo beneficiario de la promesa de salvación cumplida en Jesucristo. Otra idea es la noción de ''Alianza'': Israel  tiene un pacto con Dios, que se quebrantó por el pecado del pueblo. A pesar de ello, Dios sigue fiel a su promesa hasta el punto de suscitar  una nueva Alianza, sellada por la sangre de Cristo y a la que están llamados todos los hombres y mujeres a partir del sacramento del bautismo. Otra imagen importante es la de '' resto de los elegidos'', que indica que a la llegada del día del juicio, los que se mantengan fieles al Señor entrarán a su Reino; los primeros cristianos también se consideraban ''el resto'' del que hablaban los profetas. Incluso los evangelistas indicaban que son muchos los llamados pero pocos los escogidos.






Un ultimo concepto por considerar es el de '' asamblea'' derivado de la palabra hebrea ''qahal'', que hace referencia a la unidad y pertenencia de un pueblo a  Dios, un término que posteriormente se traducirá al griego como''ekklesia'', expresión que refiere a una congregación o convocatoria, es decir, al pueblo llamado a reunirse en torno a su Señor.







En el plano de la fe se puede explicar de la siguiente manera la relación en que la Iglesia está con respecto a la Escritura, y ésta con respecto a la Iglesia mediante las líneas siguientes: en la Iglesia, de la que dan testimonio tanto la Escritura como su propia existencia en la Historia, vive la palabra de Dios. En las enseñanzas eclesiásticas constituidas por el Magisterio vivo y por el tesoro doctrinal objetivo, actúa el Espíritu Santo. El es también el autor principal de la Sagrada Escritura. Iglesia, pues, y Escritura son obra del Espíritu Santo; ambas tienen como fundamento su actividad, ambas se fundamentan y apoyan mutuamente, en tanto que ambas poseen la palabra de Dios. La Sagrada Escritura es el testimonio de lo Apóstoles operado por el Espíritu Santo; en la lglesia se da el testimonio de Cristo operado por medio de los Apóstoles (lo. 15, 26 y sigs.). La Iglesia, cuyo principio de vida es el Espíritu Santo, reconoce que la Escritura confiada a su vigilante custodia es el testimonio por medio del cual el Espíritu Santo da fe de la Palabra que Dios habla al hombre; es decir, da fe de Cristo Señor nuestro. La Iglesia escuchando la Palabra de Dios, cumple su misión, lo mismo que cuando obedece a sus mandatos y los anuncia a los hombres. La Sagrada Escritura, a su vez, testifica que la Iglesia es el cuerpo de Cristo.



La Iglesia no se declara ama y señora absoluta de la Escritura al exigir para sí el derecho a interpretarla. No pretende ejercer dominio alguno sobre la palabra de Dios consignada en la Escritura, ni pretende ser ella la que comunica a esa palabra su autoridad, que ya la tiene por proceder de la fuente de que procede.




Tiene la Escritura una independencia y autonomía que la Iglesia ha de respetar. "En efecto, la Sagrada Escritura en lo tocante a su origen, esencia y destino, es un bien que pertenece a Dios, es una posesión divina, y sigue, al ser entregada a la Iglesia, perteneciendo a Dios; es voluntad del Señor el que por medio de la Iglesia llegue a ser reconocida en el mundo la validez de su verdad, su ley de fe y vida". (J. M. Scheeben, Handbuch der Dogmtik, I, 129).



La Iglesia administra la Sagrada Escritura, tesoro divino confiado a su guarda, con la asistencia del Espíritu Santo. El protestantismo afirma que todos los creyentes disponen de iluminación interna y de asistencia directa del Espíritu Santo al interpretar las Escrituras; el católico atribuye tales dones solamente a la Iglesia. Sometiéndose al Magisterio de la Iglesia, el individuo particular adquiere certidumbre inmutable en cuanto se refiere a la interpretación de la Escritura. Para la audición adecuada de la palabra de Dios le capacita el Espíritu Santo, que actúa también en él y lucha contra la inclinación de todo hombre a interpretar autoritativamente y con absoluta arbitrariedad la Sagrada Escritura.



jueves, 15 de enero de 2015

TALLER ESPIRITUAL PARA TODOS

NUESTRA VIDA CRISTIANA

(LA SEÑAL DE LA CRUZ, UN SIGNO DE NUESTRA IDENTIDAD)








Queridos hermanos, los talleres de este año 2015 estarán dedicados a hablar de los aspectos elementales de la vida cristiana. es supremamente importante no olvidarlos con el paso de los meses, ya que ellos son la base de nuestra vivencia como cristianos y es recomendable volver sobre ellos con frecuencia. iniciaremos con la señal de la cruz e implorando la Presencia del Espíritu Santo.

Unos buenos padres enseñan a sus hijos a hacer la señal de la Cruz. Evitemos decir '' écheme la bendición'' o ''le echo la bendición''. Entonces, toman de la mano al niño o niña y le empiezan a enseñar cómo se hace la señal de la Cruz. el gesto va acompañado de las palabras; así, desde niños, vamos aprendiendo a consagrar nuestros pensamientos, sentimientos y obras al Señor.


SENTIDO TRINITARIO:


En el nombre de la Santísima Trinidad nos santiguamos, es decir, hacemos la señal de la Cruz, como queriendo todo nuestro cuerpo. La trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Invaden todo nuestro ser. La Trinidad habita en cada uno de nosotros y nos llena de su Amor infinito. 


SENTIDO ESPIRITUAL:

La Cruz consta de dos trazos: uno vertical y otro horizontal. el trazo vertical me debe recordar la relación de Dios conmigo (El y yo). El trazo horizontal, por su parte, seria la relación que tenemos con los demás (el prójimo y yo), recordando que nuestro prójimo son todos aquellos con los que tenemos la oportunidad de interactuar . De la misma manera que relaciona Dios conmigo, debo hacerlo con los demás (Jn 13,34) Por eso la Cruz implica una experiencia de AMOR; actuar como Dios ha actuado: '' Cargue con su Cruz y me siga'', dice Jesús.


ILUMINACIÓN BÍBLICA:

Gálatas 6, 14: '' Pero lejos esté de mí  gloriarme, sino en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo''.
Mateo 16, 24: ''El que quiera seguirme que renuncie a si mismo, que cargue con su cruz y me siga''.


PÍLDORA ESPIRITUAL:


Cuando hagamos la señal de la Cruz:


  1. pronunciemos bien las palabras en cada una de sus partes.
  2. no hacerla a la ligera
  3. Sentir que Dios me bendice, toca mi cuerpo, mi vida, mi ser.
  4. Todo implica un acto de fe. meditemos cada una de las palabras que mencionamos.




ACTIVIDAD 




1. conseguir una Cruz y colocarla en un lugar visible. todos los días mirarla, contemplarla y simplemente dejar que Dios me hable, respondiendo siempre a la pregunta: ¿que me pide hoy Dios? ¿ como viviré el seguimiento a Jesús, cargando con su Cruz? ¿ Cómo es la relación DIOS-YO?

2. ¿ como es la relación YO-PRÓJIMO?

3. ¿ Cómo acostumbro hacer la señal de la Cruz?

4. Medita esta frase y escribe lo que te inspira: '' Miren el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo''


5. escribe alguna oración que sepas sobre la Cruz y explica el sentido que tiene para tu vida.  

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