lunes, 3 de abril de 2017

VÌA CRUCIS BÌBLICO

MEMORIA DE LA PASIÓN Y MUERTE Y RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.






''Tòmenlo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro en Èl ningùn delito''. Juan 19, 6.



Hermanos, ya està cerca la pascua; por esto, preparémonos adecuadamente para el momento en que Cristo rompe las ataduras de la muerte y derrame la vida sobre todo los que lo aman.


+ Nos persignamos, santiguamos, Credo y Acto de Contriciòn.



+ Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
+ Bendita, alabada y adorada sea la Pasiòn y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz.




1. JESÚS ES CONDENADO A MUERTE



''Ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y arreciaban en sus gritos'' (Lucas 23, 23).

El mundo en el que condenaron a Jesùs no es muy diferente al nuestro. Somos como la multitud que lo juzgò cuando, empujados por falsos anuncios o por conveniencia, condenamos a un hermano. ¿Cuántos condenados sufren, ademàs de sus penas, las noticias parcializadas que lastiman a sus seres queridos? ¿Cuàntas veces nos alegramos del sufrimiento ajeno, creyendo que somos dignos y justos para juzgar? Jesùs es condenado por las multitudes de Jerusalèn y las de todos los tiempos, pues padece con la injusticia con que tratamos a los demàs, ya sea por motivos religiosos, polìticos o sociales Si decimos amar al Señor, pero condenamos a los hermanos con facilidad, en realidad no somos sus seguidores, mucho menos cuando cerramos nuestro corazòn para ayudar a quien sufre privado de su libertad o a su familia. El mundo condena a muerte a miles de inocentes, especialmente a los niños explotados y a los que les quita la vida (aborto). Rompamos con este circulo de odio y de indiferencia por medio del perdòn y la reconciliaciòn.


+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, Piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.






2. JESÚS CARGA LA CRUZ A CUESTAS




''Tomaron, pues, a Jesùs, que cargando con su Cruz, saliò hacia el lugar llamado Calvario''. (Juan 19, 16-17).

El Señor carga con el peso de una cruz injusta, sìmilar a la que deben llevar muchos hermanos nuestro que no tienen trabajo ni un sistema de salud que los ampare; aquellos que están solos y desprotegidos por no tener dinero, hermanos que llevan con calma la pesada cruz del hambre, el desplazamiento, la discriminaciòn y la explotaciòn. Muchas cruces son impuestas, pero otras son resultado de nuestras propias decisiones o de las ''làpidas'' que ponemos a nuestros hermanos. Decimos con facilidad drogadicto, eutanasia, aborto, divorcio, secuestrados, ideología de gènero, desprecio por los adultos mayores, desempleo y desesperanza. a cambiar esto, pues con Jesùs no vamos hacia la perdición en lugares de muerte ('' La Calavera''- Gòlgota), sino hacia la resurrecciòn, a la vida.

 + Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, Piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.





3. JESÙS CAE POR PRIMERA VEZ


''Porque si hacen esto con el leño verde, ¿què no se harà con el seco?'' (Lucas 23, 31).



Como seres humanos, tenemos sueños y estamos regidos por las leyes de nuestra naturaleza, pero somos màs de lo que podemos ver, pues tenemos un deseo de perfecta alegría que nos mueve a crecer, a potenciar la vida. Sin embargo, no siempre buscamos donde deberíamos, y no logramos llenar ese vacío. Es como dice la Palabra: '' Sembramos donde no cosechamos''. El mundo nos ofrece tantas posibilidades para ''llenar'' este vacío, que podemos creerle. Con facilidad confundimos el lujo, el dinero, la fama o el poder con la plenitud, cuando en realidad no es así, pues el ùnico que la puede entregar es Dios. Jesùs cae por el peso de nuestros pecados, una cruz injusta, pero tiene fuerzas para levantarse; nosotros somos sus seguidores, por lo que no podemos permanecer ''caídos'', sino que debemos levantarnos para denunciar un poder usurpado, una economía devastadora, una Iglesia callada y una espiritualidad acomodada, demostrando que el dolor, el egoísmo, el sufrimiento y el sinsentido no tienen la ùltima palabra.


+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, Piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.





4. JESÙS SE ENCUENTRA CON SU SANTÍSIMA MADRE.



''Junto a la Cruz de Jesùs estaba su Madre'' (Juan 19, 25).



Dar vida es un don del gènero femenino, la maternidad no es una simple etapa de la naturaleza que culmina con el parto, sino que envuelve todo el ser de la mujer, elevàndola a su máxima expresiòn. Miremos a la Virgen Marìa, una sencilla joven de campo, que por la pureza de su corazón fue elegida, concibió y nos entregó al Salvador. Si ella no hubiera sido valiente para dar su ''Sí'', ¿en donde estaríamos? Solo la mujer que es madre conoce la lucha por la vida, el aferrarse a su misma carne y creer cuando otros dudan. La maternidad es una marca indeleble en la mujer que no puede igualarse con simples decisiones, es mucho màs, es una decisiòn responsable de entregarlo todo por cuidar de la vida que hay en nuestra vida. Marìa cuidò con dedicaciòn a su hijo recièn nacido, lo educò y le enseñò sus tradiciones, y nunca lo abandonó a su hijo a su suerte, tanto que estuvo al pie de la cruz. Solo el verdadero amor, como el de las madres, conoce de sacrificios y permanece al pie de la cruz, esperando la resurrecciòn y la vida.



+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, Piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.






5. EL CIRENEO AYUDA A JESÙS A LLEVAR LA CRUZ.



'' Echaron mano de un cierto Simòn de Cirene, que venìa del campo, y le cargaron la Cruz para que la llevara detrás de Jesùs'' (Lucas 23, 26).


¿Quièn quiere llevar una cruz que no sea la suya? ¿Quièn desea cargar con la enfermedad terminal del hermano con sida o càncer? ¿Hay alguien tan generoso que acepte las malformaciones genèticas que jamàs desapareceràn y que, por el contrario, nos conduciràn a la muerte? ¡Levante la mano quien quiera morir por los demàs y ser tratado como culpable! Cargar con la cruz de los otros no es fácil. Ser la mano que levanta al que se cae puede provocar indiferencia y rechazo en un mundo que grita fuerte: ''¡Necesito màs condenados!''. La solidaridad es un virtud que no està en venta en el mundo capitalista: ''Mi tiempo desperdiciando representa dinero''. Es por eso que nadie quiere escuchar al anciano (la television tiene que estar demasiado alta para no escucharnos), nadie quiere ver al niño en la casa (por eso los distraemos con videojuegos o internet). El que no es solidario, no es cristiano; el que no se compadece con su hermano, no puede llamarse seguidor de Cristo, sino que será un ''turista'' en este mundo con un pasaporte que se agotarà con su muerte. Extendamos nuestras manos para ayudar a llevar la cruz de otros, a pesar de que tengamos miedo de no saber lo que nos espera.


+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, Piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.




6. LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DEL SEÑOR JESÙS

''Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupìan y, doblando las rodillas, se postraban ante Èl''. (Marcos 15, 19). 



¿Cuàl es el rostro de Cristo? ¿Què imagen tenemos de Èl? ¿El de cabello rubio y los ojos claros? Èl no es blanco ni negro, moreno o amarillo; Èl se encarna en todos los rostros humanos, desde el màs pobre hasta el màs rico, en el mendigo, el ejecutivo, el triste y el alegre, el enfermo y el saludable, el hambriento y el que esta satisfecho. No es el color ni la raza lo que define, sino una manera de ser en el amor. solo hay una forma de encontrarnos con el verdadero rostro de Jesùs y enjugarlo: Hacemos hermanos todos. El rostro del Señor està en medio de nosotros: en los campesinos olvidados por el Estado. en las comunidades indígenas, en los vendedores informales de nuestras ciudades, en tantos doctores y profesores que sacrifican su vida por sanar y educar a otros, en las mujeres que son maltratadas y en los niños explotados. Nuestro deber es limpiar estos rostros y devolverles su dignidad.

+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.




7. JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ




''Despreciable, un Don Nadie ¡Y de hecho cargò con nuestros males y soportò todas nuestras dolencias!''. (Isaías 53, 3-4).


Si en la primera caída quería cargar con la cruz de Jesùs, en esta segunda el mensaje se dirige a cada uno de nosotros: ¿Cuántas veces el hombre se ha levantado contra Dios alzando su ''torre de babel''? ¿Cuantas teorias y polìticas han ofrecido un nuevo cielo y una nueva tierra en donde el hombre sea todopoderoso, y no se han realizado? Lo cierto es que cada vez que el hombre se olvida de Dios se desboca al peor de los abismos: las luchas por la igualdad y la justicia se toman violentas, el deseo de riqueza lleva a los pueblos a atacar a sus hermanos y los niños son instruidos en ideas contrarias a la fe, entre otros. El mundo promete lo que no puede cumplir, y por eso caemos una y otra vez, pero parece que no aprendemos de nuestros errores, Jesùs cae, pero se levanta, no se queda en el suelo viendo còmo todo lo que habìa construido se derrumba, sino que se llena de fuerza y sigue adelante. No olvidemos nuestra historia, corrìjamos los errores del pasado y levantèmonos de nuestras caìdas. pues el sentido de la Cuaresma no està en darse golpes de pecho, sino llegar a la meta segura de la Pascua.

+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.





8. JESÙS SE ENCUENTRA CON LAS MUJERES.




''Le seguìan una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por Èl'' (Lucas 23, 27). 


Hoy, muchos de los que nos llamamos cristiano, hemos escuchado la Palabra del Señor y queremos seguirlo, pero no somos tan generosos como para crucificarnos con Èl, Hay quienes viven una fe sin cruz, una espiritualidad de inseguros y espectadores y que no se comprometen con la expanciòn del Reino de Dios. Quien se dice cristiano tiene que cambiar su forma de vida. El cristianismo no es una espiritualidad individualista sino comunitaria, que eleva los ideales humanos a su punto màximo: si somos justos y damos a cada uno lo que le corresponde, encarnaremos la justicia de Dios, quien mira el corazòn. Que nuestra vida no sea como la de las multitudes indiferentes que, por ejemplo, hacen turismo en los paìses pobres, no para tener misericordia sino làstima, aquel sentimiento que hace al otro mendigo, inmaduro e inconsciente. El verdadero cristianismo nos lleva a comprometernos con la sociedad y a trabajar por la justicia. Trabajemos unidos por rescatar del sufrimiento a tantos hermanos, especialmente a las mujeres oprimidas que sufren el flagelo de la indiferencia y el maltrato.

+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.




9. JESÙS CAE POR TERCERA VEZ




''Soportò el castigo que nos regenera y fuimos curados con sus heridas'' (Isaías 53, 5).



¿Còmo nos puede regocijar el sufrimiento o el castigo de otra persona? ¿Còmo nos pueden causar alegría y paz sus equivocaciones? Como cristianos debemos tener una mirada distinta ante las tragedias de los hermanos, debemos llevar esperanza y consuelo. No es fácil decir que el dolor redime cuando el mundo tiene miedo al dolor, a la enfermedad, a la vejez, al sufrimiento y al sacrificio, pues solo '' vale la pena'' lo fàcil y lo que produce placer. El mundo solo quiere ver juventud, fuerza, belleza, salud y solidez econòmica, por lo que la respuesta de Jesùs de compartir el sufrimiento de los demàs parece descabellada. El creyente tiene que ser consciente de la fragilidad de la naturaleza y que la enfermedad y las dificultades llegan sin avisar, pero que aùn en ello Dios permanece fiel y no se olvida de su pueblo. Las caidas del mundo y de los que nos rodean no pueden ser motivo de alegría para nosotros, sino una oportunidad para ''ser santos como Èl es santo''.


+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.






10. JESÙS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS





'' Se repartieron sus vestidos, echàndolos a suertes''. (Lucas 23,34).



Jesùs ha llegado al lugar de la crucifixión. El condenado no tiene màs que su ropa y el madero sobre el que serà crucificado. El Señor comparte las tragedias humanas como la de los adultos mayores que no reciben pensiòn y no tienen lo necesario para su sustento; las de tantos jóvenes que no ven claro su futuro por las dificultades económicas y sociales; las de tantas mujeres y niños maltratados, como tambièn las de los trabajadores explotados. Èl ha quedado completamente desnudo frente a aquellos que se complacen con el dolor del otro y se creian santos buscando su muerte. Como Èl, tambièn estàn nuestros pobres, marginados y excluidos, pues el mundo les ha dado la espalda y solo contempla còmo el sufrimiento acaba con la esperanza. Sin embargo, Èl nos recuerda que aun cuando nos quiten todo lo que tengamos, somos dignos e importantes ante Dios.





+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.







11. JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ



''Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena; este es Jesùs, el rey de los judíos'' (Mateo 27, 37).




Hermanos, con seguridad hemos pensado en nuestro epitafio: frases hermosas de lo que hicimos, de lo importantes que fuimos y del legado que dejamos, buscando ser recordados por los hombre, pero ¿ante Dios con què tìtulo nos presentaremos? ¿Valdrà la pena decirle que fuimos ''esto'' o ''aquello''? Jesùs no escogiò su epitafio (''INRI'') y aún asì lo presenta como rey no solo de los judíos, sino de un pueblo màs grande: la Iglesia. La condena que para las autoridades del momento significaba el fin de Jesùs, en realidad sirviò para reafirmar la fe y el compromiso de sus seguidores. Èl reina desde la cruz y desde el servicio, es completamente distinto a los gobernantes del mundo, que solo buscan su propio beneficio y se olvidan de su pueblo. Èl es un Rey sin riquezas, sin tierras, ni ejército, pues su gran tesoro està en hacer la voluntad del Padre. La crucifixiòn de nuestro Señor nos debe permitir reflexionar sobre nuestra vida de fe, pues puede que vivamos sometidos bajo el dominio de los reyes del mundo, mas no en los brazos del Rey verdadero.




+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.




12. JESÙS MUERE EN LA CRUZ








''¡Dios mìo, Dios mìo! ¿Por què me has abandonado?... Jesùs, dando de nuevo un fuerte grito, exhalò el espíritu'' (Mateo 27, 46-50).








HAGAMOS UN MOMENTO DE SILENCIO



El grito de Jesùs es el mismo de quienes antes de dar el gran salto de esta vida a las manos del Padre, sienten miedo por lo desconocido, pero que aún asì se encomiendan al Altísimo. Sin pedirlo fuimos concebidos, y ahora, tambièn sin consultarnos, debemos entregar nuestra vida, pero no para la perdición, sino para la eternidad, Jesùs sabe que el Padre lo espera en el cielo, pero eso no evita que sienta angustia o dolor: su solidaridad con los hombres llega al extremo de compartir la angustia por la muerte. La cantidad de gritos que escuchamos quizà haya ensordecido nuestros oídos, pero eso no significa que dejen de existir en los niños explotados y abusados, en las mujeres maltratadas y en los abuelos abandonados. Debemos limpiar nuestro corazòn para que sea sensible ante el sufrimiento de los demàs, pues Jesùs no fue derrotado en la Cruz, no es signo de fracaso, sino esperanza de vida. De igual manera, la partida de nuestros seres queridos no es motivo para que caigamos en la depresiòn, sino razòn para que nos acerquemos màs al Señor y fortalezcamos nuestra fe en Èl.



+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.








13. JESÙS ES BAJADO DE LA CRUZ Y COLOCADO EN LOS BRAZOS DE SU MADRE






''Josè de Arimatea se presentò ante Pilato, le pidiò el cuerpo de Jesùs y, despuès de descolgarlo, lo envolviò en una sàbana'' (Lucas 23, 52-53).


Despuès de la Anunciaciòn, el àngel habìa dejado a la Virgen Marìa. Su ''Sì'' al proyecto de Dios había quedado en los oìdos del àngel. Ahora, su respuesta resuena con màs fuerza que nunca en medio del silencio: Su respuesta la llevò a ser la primera y màs fiel discìpula del Señor, ya que estuvo con Èl en todo momento solo una madre puede dar un ''Sí'' tan gigantesco; solo ellas la sociedad los acuse de ser violentos, asesinos, abusadores o ladrones. Solo el ''Sì'' de una madre puede guardar todas estas cosas en su corazòn, con la esperanza de que todo cambie algún dìa. Ahora, cuando su Palabra no resuena Espíritu, hace que su voz salga de nuestros labios para que no permanece crucificada ni olvidada.



+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.





14. JESÙS ES SEPULTADO




''Lo descolgò de la Cruz, lo envolviò en una sàbana y lo puso en un sepulcro que estaba excavando en la roca'' (Marcos 15, 46).





Jesùs ha muerto, y quizàs con su muerte tambièn murieron muchas de las esperanzas mesiànicas de sus discípulos. Para algunos, Èl solo era un profeta grande en obras y prodigios, pero no el Hijo de Dios. aún asì, le preocuparon una sepultura digna en la roca, Este pasaje nos hace recordar cuando Dios nos hizo brotar agua de la roca para los israelitas no perecieran en el desierto. En esta ocasiòn, el Creador hace brotar el agua de la vida eterna del sepulcro de Cristo; la Resurrecciòn. Cristo es la vida del cristiano cuando se enfrenta a la roca del sufrimiento, del dolor, la infidelidad, el engaño, el desamor, la indiferencia, la envidia, la gula, la pereza, la lujuria, la soberbia, la ira y la avaricia. El creyente tiene que ''golpear'' con fuerza e insistencia a travès de la oraciòn, para que Èl escuche, atienda y conceda bondadoso lo que le pedimos.



+ Por tu condena injusta: Perdòn, Señor, piedad. Si grandes son mis culpas mayor es tu bondad.










jueves, 16 de febrero de 2017

LA PRESENTACIÒN DEL SEÑOR

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO





Hoy ante nuestra mirada se presenta un hecho sencillo, humilde y grande: Jesùs es llevado por Marìa y Josè al templo de Jerusalèn. Es un niño como muchos, como todos, pero es ùnico: es el Unigènito venido para todos. Este Niño nos ha traído la misericordia y la ternura de Dios: Jesùs es el rostro de la Misericordia del Padre.



Espera, profecía y cumplimiento: Simeòn, Ana y Jesùs








A la fiesta de hoy, sobre todo en Oriente, se le llama fiesta del encuentro En el Evangelio vemos diversos encuentros (Lucas 2, 22-40). En el templo. Jesùs viene a nuestro encuentro y nosotros vamos al suyo, Contemplamos el encuentro con el viejo Simeón, que representa la espera fiel de Israel y el jùbilo del corazòn por el cumplimiento de las antiguas promesas Admiramos tambièn el encuentro con la anciana profetisa Ana quien, al ver al Niño, exulta de alegría y alaba a Dios. Simeòn y Ana son la espera y la profecía; Jesùs es la novedad y el cumplimiento: Èl se nos presenta como la perenne sorpresa de Dios. Este Niño nacido para todos se encuentran el pasado, hecho de memoria y de promesa, y el futuro, lleno de esperanza.



Desde lo anterior podemos ver el inicio de la vida consagrada. Los consagrados estàn llamados sobre todo a ser hombres y mujeres del encuentro. De hecho, la vocaciòn no està motivada por un proyecto pensado ''con càlculo''. sino cambia la vida. Quien encuentra verdaderamente a Jesùs no puede quedarse Igual que antes. Èl es la novedad que hace nuevas todas las cosas. Quien vive este encuentro se convierte en testigo y hace posible el encuentro para los demàs, y también se hace promotor de la cultura del encuentro, evitando la auto-referencialidad que nos hace permanecer encerrados en nosotros mismos.



Jesùs comparte nuestra vida, y desde allí nos salva





La Carta a los Hebreos nos recuerda que el mismo Jesùs, para salir a nuestro encuentro, no dudò en compartir nuestra condiciòn humana: ''Lo mismo que los hijos participan de la carne y de la sangre, asì tambièn participò Jesùs de nuestra carne y sangre'' (v. 14). Jesùs no nos ha salvado '' desde el exterior'', no se ha quedado fuera de nuestro drama, sino que ha querido compartir nuestra vida. Los consagrados estàn llamados a ser signos concretos y proféticos de esta cercanía de Dios, de este compartir la condición de fragilidad, de pecado y de heridas del hombre de nuestro tiempo. Todas las formas de vida consagrada, cada una segùn sus características, estàn llamadas a estar en permanente estado en misiòn, compartiendo ''los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren'' (Gaudium et spes,1).



El Evangelio nos dice tambièn que ''su padre y su madre estaban admirados por lo que decìa del Niño''(v.33). Josè y Marìa preservan el estupor por este encuentro lleno de luz y de esperanza para todos los pueblos. Y tambièn nosotros, como cristianos y como personas consagradas, somos custodios del estupor: uno que pide ser renovado siempre, cuidado con la costumbre en el vida espiritual , cuidado con cristalizar nuestros carismas en una doctrina abstracta: los carismas de los fundadores -como he dicho otras veces- no son para sellar en una botella, no son piezas de museo. Nuestros fundadores han sido movidos por el Espíritu y no han tenido miedo de ensuciarse las manos con la vida cotidiana, con los problemas de la gente, recorriendo con coraje las periferias geográficas y existenciales. No se detuvieron ante los obstáculos y las incomprensiones de los demàs, porque mantuvieron en el corazón el estupor por el encuentro con Cristo. No han domesticado la gracia del Evangelio; han tenido siempre en el corazòn una sana inquietud por el Señor, un deseo vehemente de llevarlo a los demàs, como han hecho Marìa y Josè en el templo. Tambièn hoy nosotros estamos llamados a realizar elecciones proféticas y valientes.



Gratitud con el Espíritu Santo, que anima a la Iglesia con la diversidad de carismas 







Finalmente, de la fiesta de hoy aprendemos a vivir la gratitud por el encuentro con Jesùs y por el don de la vocaciòn a la vida consagrada, Agradecer, acciòn de gracias: Eucaristìa. Que hermoso es encontrarse el rostro feliz de personas consagradas, quizás ya de avanzada edad como Simeón o Ana, felices y llenas de gratitud por la propia vocaciòn. Estas es una palabra que puede sintetizar todo lo que hemos vivido en este Año: gratitud por el don del Espíritu Santo, que siempre anima a la Iglesia s travès de los diversos carismas.


El Evangelio concluye con esta expresión: '' El Niño, por su parte, iba creciendo y robustecièndose, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Èl'' (v. 40). Que el Señor Jesùs pueda, por la maternal intercesiòn de Marìa, crecer en nosotros, y aumentar en cada uno el deseo del encuentro, la custodia del estupor y la alegría de la gratitud. Entonces los demàs seràn atraídos por su luz, y podràn encontrar la misericordia del Padre.

  



domingo, 15 de enero de 2017

NOVENA BÌBLICA A NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA

INICIA EL 24 DE ENERO Y FINALIZA 1 DE FEBRERO



'' Alégrate, llena de gracia, el Señor està contigo''. (Lucas 1, 28).



La Virgen Marìa es el camino perfecto para llegar al encuentro con el Padre y con el Hijo, por esto, meditar su vida nos permitirà comprender el misterio de la Presentaciòn del Señor en el Templo, cuando Èl, gracias a la entrega de sus padres, ingresa a la comunidad judia por medio de los ritos ya establecidos por la ley. '' Cuando la Ley de Moisès, llevaron a Jesùs a Jerusalén para presentarle al Señor, como està escrito en la Ley: Todo varòn primogénito serà consagrado al Señor, y para ofrecer en sacrificio un par de tòrtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley''. (Lucas 2, 22-24).


La celebración de Nuestra Señora de la Candelaria representa el esfuerzo de tantos padres de familia, especialmente de las mujeres, por sembrar la fe en sus hijos. Entreguèmosle la vida de estas personas al Señor, y pidamos que nunca les falten las fuerzas para guiar a sus hijos por el camino justo, tal y como lo hicieron la Virgen Marìa y San Josè.


+ Nos persignamos y santiguamos.
+ Acto de contriciòn.








ORACIÓN PARA TODOS LOS DÌAS 







Amada Virgen Marìa, Nuestra Señora de la Candelaria, Tù eres la Reina de los creyentes y la protectora de los humildes. Con filial amor te suplicamos que escuches nuestras plegarias, las acojas y las presente al Padre para que por tu ruego alcancemos lo que anhela nuestro corazòn (se nombra la intenciòn). Tòmamos tus càlidas manos y llèvanos al templo de tu adorado Hijo, como lo hiciste con Èl al cumplir el tiempo de la purificaciòn. Amèn.





DIA PRIMERO






'' Llevaron a Jesùs a Jerusalén para presentarle al Señor''. (Lucas 2, 22).



Señora y abogada nuestra, Tù fuiste la elegida por el Padre para engendrar, cuidar y educar al Mesìas, al Salvador de la humanidad. Tu amor es infinito y tu humildad es el ejemplo que debemos seguir, En tu sencillez comprendiste el plan de Dios y te comprometiste con Èl, asumiendo el reto de educar el don precioso del Padre. Te suplicamos, Madre. que tomes nuestra vida, la limpies de las manchas del pecado, sanes las heridas y nos lleves entre tus brazos a la presencia gloriosa del Altísimo. Amèn.



+ Padrenuestro, tres Avemarìas y Gloria.






DIA SEGUNDO




''Todo varòn primogénito serà consagrado al Señor''. (Lucas 2,23).




Bienaventurada Madre y protectora nuestra, que grande es el brillo de tus virtudes, que valieron para que Dios se fijara en Ti y què inmensa es nuestra dicha por recibirte como Madre; permìtenos consagrar la dignidad de ser primogénitos del Reino de los Cielos. Santísima Virgen Marìa, Tù que junto a San Josè, tu castísimo esposo, educaste al Divino Niño Jesùs en la fe, toma nuestro corazòn y hazlo semejante al tuyo, y que asì no busque otra cosa que cumplir la voluntad del Padre en todo momento. Amèn.


+ Padrenuestro, tres Avemarías y Gloria.







DIA TERCERO





''Si no le alcanza para una res menor, presentarà a Yahvè, como sacrificio de reparaciòn por su pecado, dos tòrtolas o dos pichones''. (Levítico 5, 7).



Señor, Tù eres bueno y misericordioso, y te complaces en la alabanza y conversión de tus fieles. Por esto, te suplicamos que nos concedas la gracia de la conversión y la configuraciòn con nuestra Madre del Cielo, la Virgen Marìa, quien fue dichosa por cumplir todo y hasta el final, tu santa voluntad. Acepta benevolente, Padre bueno, los sacrificios que te ofrecemos como ofrenda, y concédenos por ellos, alcanzar la intenciòn que guarda nuestro corazòn. Amèn.


+ Padrenuestro, tres Avemarìas y Gloria.






DIA CUARTO






'' El Espíritu Santo le habìa revelado que no vería la muerte, antes de haber visto al Cristo del Señor''. (Lucas 2, 26).



Dios y Padre bondadoso, que te has revelado a los hombres a travès de la humildad de un recièn nacido, ten misericordia de cuantos en este tiempo hacemos esta novena, y concèdenos la gracia de ver con nuestros ojos còmo se realiza tu obra en la humanidad. Señor, Tù que eres bondad y justicia verdaderas, instruye nuestro corazòn en tus caminos, y como a Simeón, danos la gracia de presenciar el momento de tu venida gloriosa, Amèn.


+ Padrenuestro, tres Avemarìas y Gloria.






DIA QUINTO





'' Ahora Señor puedes, segùn tu Palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz, porque mis ojos han visto tu salvaciòn''. (Lucas 2, 29).





Santísima Virgen Marìa, benditos sean tus ojos porque contemplaron al Señor desde su Nacimiento hasta su Ascenciòn al cielo, y ahora su Nacimiento hasta su Ascensiòn al cielo, y ahora lo ven en su plenitud y gloria. Con maternal amor ayùdanos, Virgen pura y bendita, para llevar una vida santa y digna que nos haga merecedores de observar no solo el Cuerpo Sacramentado del Señor, sino tambièn su gloria en la eternidad. A Ti nos entregamos con fe, para que agradecidos por los dones que el Señor nos da, le sirvamos en santidad y justicia todos nuestros dìas. Amèn.


+ Padrenuestro, tres Avemarìas y Gloria.






DIA SEXTO






'' Luz para alumbrar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel''. (Lucas 2, 32).






Señor Jesùs, Tù eres el que tenìa que venir, aquel que habìa sido anunciado desde antiguo, Por tu bondad y tu gracia, amado Señor, somos privilegios de verte presente en el Sacramento del Altar y en tu Palabra, pues no tenemos que esperar hasta el final de nuestros dìas para conocerte. Por tu infinito amor, permítenos anunciar tu Nombre, y que asì tu luz brille hasta el confín de la tierra y todos los hombres sepan que Tù eres el Salvador. Amèn.


+Padrenuestro, tres Avemarìas y Gloria.






DIA SÈPTIMO





'' Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decìa de Èl. Simeòn los bendijo''. (Lucas 2, 33).



Amadísima Madre, Bienaventurada Virgen Marìa, invocamos tu Nombre hoy para suplicarte que intercedas por nosotros ante tu adorado Hijo, para que Èl mire las necesidades de sus fieles y envìe abundantes y santos pastores que guìen a su rebaño. Haz de tus hijos predilectos, los sacerdotes, personas sensibles al querer divino, para que tengan la sabiduría y la disponibilidad de guiar a las comunidades que les han sido confiadas. No permitas que se pierdan en el mundo ni que se olviden del amor primero. Amèn.



+ Padrenuestro, tres Avemarìas y Gloria.






DIA OCTAVO









''Este està destinado para caída y elevaciòn de muchos en Israel, y como signo de contradicciòn''. (Lucas 2, 34).



Maestro y Redentor nuestro, amado Señor Jesucristo, de Ti hemos recibido gracia tras gracia, aun cuando por nuestras obras merezcamos un trato diferente Te alabamos y le bendecimos porque nos miras con ternura y nos has levantado del pecado. Te suplicamos, que por la intercesiòn de tu piadosísima Madre, la Virgen Marìa, hagas caer a los poderosos e injustos y levantes a los oprimidos, heridos y despreciados por la sociedad y nuestra indiferencia. Amèn.


+ Padrenuestro, tres Avemarìas y Gloria.






DIA NOVENO





''¡A Ti misma, una espada te atravesarà el alma! A fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones''. (Lucas 2, 35).



Santísima Virgen Marìa, mujer casta, pura y consagrada a la voluntad del Padre, Tù que viviste en carne propia el dolor de la persecución y la pérdida de tu Hijo, acompaña a las familias que en este mes despiden a sus seres queridos, para que no se desesperen, sino que perseveren en la esperanza. Te entregamos nuestra vida, amada Señora, para que en el momento de la partida nos lleves a la presencia del Todopoderoso. Amen.




+ Padrenuestro, tres Avemarìas y Gloria.






ORACIÒN FINAL






Espíritu Santo, Señor y dador de vida, Tù eres la fuerza que aviva nuestra existencia y la luz que nos conduce a travès del camino. Te rogamos, a Ti que eres la expresión perfecta del amor entre el Padre y el Hijo, que nos concedas todo cuanto pedimos y esperamos por medio de esta novena, especialmente la gracia de ser como la sierva predilecta del creador: la Bienaventurada Virgen Marìa. Amèn.  



viernes, 13 de enero de 2017

TALLER ESPIRITUAL PARA TODOS

''YA NO QUEDA MÀS VINO''




''Este fue el comienzo de los signos que realizò Jesùs, en Canà de Galilea; asì manifestò su gloria y creyeron en Èl sus discìpulos''. (Juan 2, 11).




INVITACIÓN: 

En enero vivimos el cambio del tiempo litùrgico, de la Navidad  al Tiempo Ordinario, lo que hace que pasemos de la alegìa a cierta quietud en la fe. Sin embargo, este mes contiene riquezas por descubrir. Este taller espiritual buscarà mantener encendida esa llama alegre que se encendiò en Navidad, desde la perspectiva del Evangelio de San Juan 2, 1-11: Las bodas de Canà, donde el vino que da el Señor es motivo de alegría; diferente al que da el mundo.




ILUMINACIÒN BÌBLICA:



  • ''Al quedarse sin vino, por haberse acabado el de la boda, le dijo a Jesùs su Madre: 'No tiene Vino'. (Juan 2,3).
  • '' El campo està arrasando, la tierra està de luto, porque se ha perdido el grano, se ha secado el nèctar jugoso, y se ha agotado el aceite''. (Joel 1, 10).
  • ''Esto dice Yahvè: Como cuando uno encuentra un racimo jugoso y dice: 'No lo eches a perder, porque es una bendiciòn', asì harè yo por amor a mis siervos, evitando destruirlos a todos''. (Isaìas 65,8).
  • ''Yo darè a tus tierras la lluvia de su tiempo, lluvia de otoño y lluvia de primavera, y Tù cosecharàs tu trigo, tu uvas y tu aceite: Yo darè a tu campo hierba para tu ganado, y comeràs y te hartaràs''. ( Deuteronomio 11,14-15).



Y CUANDO SE ACABA EL VINO ¿QUE HACER?



La vida està llena de alegrìas y tristezas, momentos dulces y amargos, no podemos ser ciegos y pensar que todo serà ''color de rosa'', pues parte de nuestra responsabilidad como creyentes consiste en identificar aquello que se opone al querer de Dios para transformarlo. las dificultades llegaràn y debemos estar preparados, de manera que cuando se acabe el vino de alegrìa, la prosperidad y la estabilidad, no nos derrumbemos. Con frecuencia vemos hermanos que pasan con facilidad de la alegrìa desbordante a la total depresiòn, lastimando no solo su propia vida sino tambièn la de los demàs. Formar una estable y valiente personalidad ante las dificultades es uno de los grandes retos para el creyente.


La Palabra de Dios nos muestra, como lo vimos en los textos que citamos, que el vino es motivo de alegrìa, jùbilo y celebración, pero que si no se conserve con cuidado, se echa perder. Esto mismo sucede en nuestra vida de fe: el ''vino'' pasan, pero el verdadero vino de la alegrìa, que es la Sangre de nuestro Señor, permanece para siempre. Por esto, cuando se acaba el vino terrenal, debemos nutrir nuestra vida con el vino espiritual: la Sangre de nuestro Señor en el sacramento de la Sagrada Eucaristía.



Ante la crisis, la respuesta no se rendirse, sino levantar el rostro, confiar en el Señor y continuar adelante. En el relato de las bodas de Canà el Señor vuelve a animar una fiesta que ya estaba a punto de terminar, pues en Èl todo encuentra plenitud. Por ùltimo, fijèmonos en la Santísima Virgen Marìa, quien estuvo atenta para interceder por quienes necesitaban a su Hijo adorado, el vino de la vida eterna, que no se agota por el querer humano sino que se mide por la misericordia divina.



Hermanos, tenemos en frente un año que inicia: no permitamos que el vino bueno de la fe que hemos fortalecido con la Navidad se eche a perder o se termine. Esforcèmonos por estar atentos de nuestro camino espiritual, orando por nuestros tiempos de crisis.




Algunas pistas para alcanzar y conservar el vino bueno de la fe


  1. Consagrar a Dios todas nuestras obras, triunfos, retos, fracasos y dificultades, Èl nos conoce y sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos, aun asì es bueno tener una relaciòn confiada con el Señor.
  2. Leer, meditar y orar todos los dìas con el Evangelio, Jesùs es el ''Vino Nuevo'' del Padre; Èl es la plenitud de la Alianza. Por tanto, conocer la Palabra de Dios nos permitirà saber còmo debemos obrar para obtener el vino de la vid verdadera.
  3. Ser moderado con el ''vino de los hombres'', que se fundamenta en halagos, lujos y poder. El ''vino'' del Señor es de los humildes y de los pobres que necesitan de Èl.
  4. Participar de la Sagrada Eucaristía y comulgar de manera especial, si la ocasiòn lo permite, con las dos especies consagradas: pan y vino.
  5. Rezar el Santo Rosario bìblico, acompañado de la lectura bìblica de cada misterio.




REFLEXIONEMOS:



  1. ¿En què momentos de mi vida he sentido que el ''vino'' de la alegrìa y de la esperanza se acaban?
  2. ¿Que actitudes tomo frente a la tristeza y a las dificultades de la vida? ¿Evado, afronto o me dejo vencer?
  3. ¿A què me comprometo para alcanzar y conservar el vino de la vida que me entrega el Señor en su Palabra y en sus Sacramentos?



SEÑOR: TÙ ERES EL PAN Y EL VINO DE MI VIDA






EL TIEMPO ORDINARIO Y EL CICLO A

'' Jesùs recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando las enfermedades y dolencias de la gente, de modo que su fama llegó a toda Siria''. (Mateo 4, 23).





La vida se fundamenta en el encuentro con el Señor Jesùs, de manera que al relacionarnos con Èl, crezcamos en fidelidad. Para esto, la Iglesia nos acompaña en el camino espiritual y nos guía en el conocimiento del Señor. A este propòsito responde el año litúrgico que inicia con Adviento y termina con la solemnidad de Jesucristo Rey Universal.


Si bien comenzamos el año litùrgico con Adviento (tiempo que vivimos el año pasado a finales de noviembre), hasta este mes comenzamos a ver las características del ciclo litúrgico en que nos encontramos: Ciclo A. La Iglesia tiene organizada la liturgia en tres tiempos (ciclo A, B y C), que exponen la historia de la salvación, Cada ciclo està orientado por el relato evangélico de un evangelista, con sus características propias: si bien todos hablan de Jesùs, no es lo mismo leer a San Marcos que San Lucas, a San Mateo o a San Juan. Los Evangelios son, por lo tanto, las cartas de navegaciòn espirituales para cada año.





En este mes comenzamos el Tiempo Ordinario en el que la liturgia guiada por el Evangelio de San Mateo nos presentarà la predicación y milagros del Señor. Este tiempo no tiene otra intenciòn que conocer la vida diaria del Maestro y su relación con el Padre. En cambio, tiempos como Adviento, Navidad o Cuaresma, tienen otros objetivos claros. Esto no relativa el valor del Tiempo Ordinario, sino que pone el reto '' aùn màs alto'', porque allì se nos invita a perseverar en la vida cotidiana, no solo de palabra, sino con obras. En el ciclo A, San Mateo '' presenta, de manera muy bien organizada, el ministerio pùblico de Jesùs. Los discursos son cinco, cada uno de los cuales està precedido de un material narrativo. El Leccionario es fiel a esta estructura.



  1. El discurso de la montaña, precedido por la llamada de los primeros discípulos.
  2. El discurso misionero, precedido por la llamada de Mateo.
  3. El discurso en paràbolas, precedido por la Buena Noticia anunciada a los sencillos.
  4. El discurso sobre la vida en la Iglesia, precedido por la narraciòn de los milagros, la profesión de fe de Pedro y el anuncio de la Pasiòn.
  5. El discurso escatològico, precedido por las narraciones de las paràbolas y de acontecimientos que implican aceptaciòn o rechazo del Reino'' (Directorio homilètico 143).


Tener presente la estructura del Evangelio de San Mateo nos permitirà orientar adecuadamente nuestra vida espiritual. La liturgia no es un acto de improvisaciòn a criterio del sacerdote, sino que es el resultado de la larga experiencia de la Iglesia, que sabe còmo llevar pacientemente al creyente para que se encuentre con el Señor.





Hermanos, hagamos del Tiempo Ordinario algo extraordinario, de manera que, guiados por el Evangelio de San Mateo ( que identifica a Jesùs como el nuevo Moisès y el iniciador de un nuevo pueblo elegido: la Iglesia), vivamos las cosas cotidianas como el trabajo, el estudio, las dificultades y los momentos familiares y de amigos, como un regalo de Dios y una oportunidad para evangelizar.


jueves, 12 de enero de 2017

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

EL COMIENZO DE SU MISTERIO Y EL INICIO DE NUESTRA MISIÓN 






'' Conviértanse y que cada uno de ustedes se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para perdòn de sus pecados y para que reciban el don del Espíritu Santo''. (Hechos 2,38)



Enero es un mes particular: aun se siente el ruido y el festejo de la Navidad, pero tambièn supone un examen de conciencia para proyectar la vida en el tiempo que vendrà. Asì, se plantean metas y propósitos para crecer en todas las dimensiones de nuestra vida. si recordamos la liturgia del mes pasado, ¿nos hemos propuesto metas en la fe o solo aspiramos a realidades materiales? El Bautismo del Señor es la oportunidad precisa para que hagamos una pausa en el camino, reflexionemos y encaminemos nuestro ser segùn el querer de Dios.


Por tradiciòn y por gracia de Dios, muchos de nosotros fuimos bautizados siendo niños y crecimos escuchando el nombre del Señor, pero los tiempos han cambiado, y ahora muchos de nosotros, que nos llamamos creyentes, no pedimos para nuestros hijos este sacramento, sino que esperamos que crezcan para que ellos decidan. La fe no se debe imponer, eso es muy cierto, pero necesita ser sembrada y cultivada con amor, oraciòn y testimonio. Si no se trabaja con los niños desde el principio, cuando sean adultos no sabràn qué camino seguir.




El Bautismo del Señor es el testimonio perfecto de lo que el acompañamiento y el testimonio de los padres y familiares logran en un hijo: Jesùs naciò en un hogar compuesto por una madre consagrada, de fe profunda y mucha oraciòn, y por un padre trabajador, justo y paciente. Estos elementos le ayudaron al Señor a crecer y a formarse, hasta el punto de '' pasar por el càliz amargo de la cruz'', con tal de cumplir la voluntad del Padre. ¿ Què tiene que ver esto con el Bautismo del Señor y con el nuestro? Los textos de esta fiesta dan respuesta.

La fiesta del Bautismo es la prolongaciòn de la Epifanía (revelaciòn a los sabios de oriente y a los pastores humildes), que en esta ocasiòn reconocen a Jesùs como el Hijo amado de Dios a quien se debe escuchar, Por tanto, el Bautismo que recibimos en el nombre del Señor, o que pedimos para nuestros hijos, no es un rito sin sentido, sino que Dios a quienes Èl envìa para proclamar su mensaje de salvación en favor de la verdad y la justicia.



Después del Bautismo, el Señor comenzò su vida o ministerio pùblico, y asì como Èl nosotros debemos hacer lo mismo: tomar conciencia de lo que hemos recibido y comprometernos con el Evangelio hasta el final. Jesùs se Bautizò y llamò a doce hombres para que lo siguieran, les comunicò la fe con sus palabras y obras. A su imagen debemos obrar nosotros con nuestros hijos.


El Bautismo del Señor es la celebraciòn que marca la clausura del tiempo de Navidad y da la entrada al Tiempo Ordinario, es decir, el paso del tiempo de nacimiento, crecimiento y formaciòn, al del compromiso absoluto con la causa del Reino. Es una prefiguraciòn de lo que debe ser la vida cristiana que inicia con el Bautismo. Dice el Directorio Homilètico:



'' El Bautismo de Jesùs es modelo tambièn para el nuestro, En el Bautismo descendemos con Cristo a las aguas de la muerte, donde son lavados nuestros pecados. Y después de habernos sumergido con  Èl , con  Èl salimos de las aguas y oìmos, fuerte y potente, la voz del Padre que, dirigida tambièn a nosotros en lo profundo de nuestros corazones, pronuncia un nombre nuevo para cada uno de nosotros: '¡Amado! Mi predilecto'. Sentimos este nombre como nuestro, no en virtud de las buenas obras que hemos realizado, sino porque Cristo, en su amor sin lìmites, ha deseado intensamente compartir con nosotros su relaciòn con el Padre''. (n.137).






sábado, 7 de enero de 2017

SEGUIDORES DEL MAESTRO

BIENAVENTURADOS LOS QUE PROCURAN LA PAZ, PUES ELLOS SERÀN LLAMADOS HIJOS DE DIOS. (Mateo 5, 9)



En julio de 1986 San Juan Pablo II estuvo en Colombia y en la ciudad de Cali, se reuniò con los niños de la Infancia Misionera de aquel tiempo, eran momentos muy difíciles en nuestros paìs, por la violencia de la guerrilla, el narcotráfico y los desastres naturales.


El Santo Papa, les dijo a los niños, que ellos son sus pequeños colaboradores y que con: la oraciòn, el buen comportamiento con la familia y sus compañeros y la limosna, trabajando juntos, asì se formarà una gran cadena de amor y fraternidad, en la que se unan las personas y asì se trabajarà por la paz.







CONSTRUIR LA PAZ







Es el llamado a todos los niños y adolescentes que formamos parte de esta gran Obra Misional Pontificia y de este hermoso paìs, Colombia. Construir la paz es nuestro deber, esta paz la debemos ayudar a construir en colegios y escuelas, en los barrios y en nuestras familia.




Los niños, niñas y adolescentes de la Infancia Misionera. somos constructores de paz, no es hacer cosas extraordinarias, es hacer lo ordinario, extraordinariamente bien hecho.



Como nos lo dijo San Juan Pablo II, construir la paz, primero con la Oraciòn.





ORAR ES HABLAR CON DIOS, ES DECIRLE:





'' Señor danos ideas, ilumìnanos con tu Espìritu Santo, para ser creativos, dinàmicos, activos, alegres y felices, constructores de paz''

''Señor ayùdanos a buscar màs lo que nos une, que lo que no separa''.






CONSTRUIR LA PAZ, CON NUESTRO BUEN COMPORTAMIENTO, EN LA CASA Y CON LOS OTROS.








Es saber que no tengo enemigos, y aunque haya personas que no me caen bien, con ellos debo tener una actitud de respeto, de saber trabajar en equipo. Que cuando existían diferencias podremos dialogar, que la violencia, gritos, groserías y golpes nunca son una salida para solucionar los problemas. Un niño de la Infancia Misionera debe ser este año en su colegio y familia un constructor de paz, en cosas tan concretas como si hay niños golpeàndose, no les deben hacer barra; sino separarlos, sentarnos y buscar una solución.


Un niño de la Infancia Misionera, harà la promesa de nunca burlarse de sus compañeros, los defenderá y protegerà, les ayudarà a ser valientes frente a los momentos difíciles, a ejemplo de Santo Domingo Savio.


Un niño de la Infancia Misionera, no debe permitir que sus padres o hermanos se falten al respeto, debe intermediar y construir la paz en su propia casa, llamándolos al diàlogo.






CONSTRUIR LA PAZ, CON NUESTRA LIMOSNA






Es saber que todo lo material que tengo es un regalo de Dios a travès del trabajo y esfuerzo de nuestros padres; y que cuando lo compartimos estamos tambièn construyendo la paz. Esta limosna es dar de lo que tenemos, pero tambièn es conseguir recursos para que otros tengan lo necesario.


En muchas parroquias y colegios los niños de la Infancia Misionera, venden los domingos empanadas, tinto, tamales, galletas y con ese dinero, no se van a pasear; sino que ayudan para que niños màs pobres puedan tener cuadernos, esferos para estudiar, ropa para vestirse y colaboran con la colecta de las misiones para que los niños màs lejanos puedan conocer el amor de Jesùs.




Los niños de la Infancia somos constructores de paz y por eso somos hijos de Dios Envìamos tus fotos, historias y proyectos de tu grupo durante este año, y enséñanos còmo seràn constructores de paz.












ESPIRITUALIDAD MISIONERA NAVEGANDO CON JESUS INFANCIA MISIONERA

UN NIÑO MISIONERO HACE DE LAS COSAS DIFICILES ALGO AGRADABLE A DIOS.  Objetivo: Ayudar a los niños y niñas para que vayan tomando conciencia...