Queridos Adolescentes, nuestro camino misionero, ante todo lo debemos realizar de la mano de Jesús, buscando en todo momento la gloria de Dios. que nuestras motivaciones y deseos sean en sintonìa con Él.
AMBIENTACIÓN:
Ubicar en el salón una biblia y alrededor varias siluetas de manos. Una para cada adolescente.
PAUTAS PARA LA ACTIVIDAD
Sentado alrededor del símbolo leer Juan 15, 1-8, reflexionar en torno a la importancia de permanecer unido a Jesús para que la misión que se realiza.
Motivar a los adolescentes a que compartan sus reflexiones partiendo de la Palabra escuchada. (Propiciar un espacio adecuado para la reflexión, Se puede utilizar música suave).
Invitar a los adolescentes a recoger una silueta y en ella escribir lo que significa para cada uno '' busca la gloria de Dios''.
Escuchar la siguiente canción:
JESÚS MI FIEL AMIGO
Llévame allá donde se que habrá paz,
donde tengo que callar
para escucharte hablar,
donde todo es realidad,
y el tiempo no existe mas.
Una y otra vez al estar yo junto a ti,
no me puedo contener,
cuando me miras así
ya no hay nada que decir,
eres todo para mi.
CORO:
Jesús mi fiel amigo,
mi dulce caminar,
quédate conmigo
no quiero volver atrás,
no quiero volver atrás.
VÍDEO DE LA CANCIÓN
Llevar a los adolescentes a que compartan en oración lo que escribieron en las siluetas, Después de cada intervención decir: '' Jesús amigo, ayúdanos a buscar en todo momento la gloria de Dios''.
OREMOS JUNTOS
Señor Jesús, ayúdanos a permanecer unidos a Ti. Para que tu Espíritu nos conduzca, nos alimente y nos anime. Para dar frutos de paz y justicia, que aporten a la construcción del Reino. Para ser tus testigos y discípulos, y transmitir con nuestras vidas la Buena Noticia del Evangelio. Amén.
LA JORNADA DE LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA MISIONERA
Amigos misioneros, nuevamente nos reunimos en parroquias y colegios, para celebrar nuestra Jornada. No olvidemos que en Colombia se celebra de manera especial el primer domingo de mayo, pero durante todo el mes están llamados a realizar actividades con el fin de unirnos en solidaridad a los niños, niñas y adolescentes más necesitados de los cinco continentes.
RECORDEMOS
1. ''La IAM organiza cada año una Jornada Mundial, durante la cual atrae la atención de los niños hacia las necesidades espirituales y materiales de los más pequeños de todo el mundo. Los niños son animados a ofrecer a los otros niños del mundo su ayuda en forma de oración, de sacrificios, de donativos, estimulándoles a descubrir en ellos el rostro mismo de Jesús. Al llamar su atención sobre las necesidades de los niños pobres de bienes materiales, no se debe dejar de poner de manifiesto la riqueza de sus valores espirituales. Abriéndose unos a otros, los niños aprenden a conocerse y a quererse como hermanos y de este modo se enriquecen mutuamente'' (Estatuto nº 15).
2. ''Las cuotas y donativos de los niños de los diversos continentes, constituyen el Fondo Universal de Solidaridad de la Santa Infancia para ayudar a las instituciones y actividades en favor de los niños en Territorios de Misión''. (Estatuto nº 18).
NIÑOS, NIÑAS, ADOLESCENTES, AÚN PUEDES APORTAR DE MANERA INDIVIDUAL AL FONDO DE SOLIDARIDAD DE LA IAM, ADQUIRIENDO EL CUADERNO MISIONERO.
Queridos niños y niñas, agradezcamos a Dios por habernos dado a Marìa como nuestra madre, y reconozcamos en ella ese camino que nos conduce a Jesús. Por eso, hoy en nuestro encuentro vamos a salir por las calles de nuestro barrio festejando la presencia de Marìa en nuestros corazones.
Marìa, estrella de la evangelización, acompaña nuestra vida de niños misioneros al servicio de la Iglesia.
AMBIENTACIÓN:
Decorar una imagen de la Virgen Marìa, de manera que se pueda portar en procesión, Portar el Rosario Misionero.
PAUTAS PARA LA ACTIVIDAD:
El niño líder y el asesor coordinan a los padres de familia en el recorrido que se realizara por el barrio.
Entre todos escoger a cinco familias que se encargarán de preparar los altares, según el color de cada continente, También serán los encargados de ofrecer cada misterio del Rosario.
Invitar con anterioridad a los diferentes grupos parroquiales, para que los acompañen en el rezo del Rosario.
Procurar para que todas las personas porten un rosario.
Escribir frases como: '' Con Jesús y con Marìa, misioneros toda la vida'', ''Reina de las misiones, ruega por nosotros'', Dulce corazón de Marìa, sed la salvación del alma mía''. ( Escoger las que crean convenientes).
Explicar a los asistentes en que consiste el Rosario Misionero, indicando el porqué de los colores y lo que representa cada uno.
Finalizar el Rosario con cantos marianos.
COMPROMISO:
Dialogaré con tres compañeros de colegio sobre Marìa y les contaré por qué la tengo presente en mi vida de misionero.
'' La pregunta que hemos de plantearnos en este año es sí, y cómo, nos dejamos interpelar por el Evangelio; si este es realmente el vademécum para la vida cotidiana y para las opciones que estamos llamados a tomar''.
Papa Francisco
El Año de la Vida Consagrada, como lo dice el Papa Francisco, es una llamada para que los religiosos y todo el pueblo cristiano con ellos, confronten su vida con el Evangelio de Jesucristo, de manera que puedan recuperar virtudes perdidas, purificar su vida presente y proyectar un adecuado servicio pastoral. Se trata, por lo tanto, de una oportunidad para redescubrir, valorar y potenciar los distintos carismas que han dado origen a las distintas Familias Religiosas, de manera que puedan con una fuerza renovada, responder a las exigencias del mundo moderno. Este Año, es remembrado con motivo del quincuagésimo aniversario de la Constitución Dogmática Lumen Gentium y del decreto Perfectae Caritatis. Para esta celebración se dispone el tiempo del 30 de noviembre de 2014 al 2 de febrero de 2016.
Objetivos para el Año de la Vida Consagrada
Hermanos, Dios es quien nos llama a seguirlo en su Iglesia, para que demos testimonio al mundo de su amor. en lo que se refiere a la Vida Consagrada, este llamado se realiza hacia un carisma particular (educación, pastoral juvenil, etc), al interior de una familia religiosa y para responder al mundo de hoy, debe plantearse tres objetivos:
1. Mirar el pasado con gratitud
Toda familia religiosa lleva en su vida, en su memoria y en sus instituciones, una larga y rica tradición, que le ha asegurado su permanencia en la historia. Sin embargo, no se puede pensar en una renuncia radical a su pasado, pues perdería su identidad, como tampoco se puede plantear el aislamiento que no admite reformas. La historia da identidad, por eso se llama a los consagrados a mirar con amor su pasado, volviendo a la pureza del carisma, para que puedan como sus santos fundadores, dar una respuesta evangélica al mundo (n.1).
2. Vivir el presente con pasión
Los consagrados no pueden vivir anquilosados en el pasado o con su vida puesta en un futuro lejano. Ellos tienen que ser aquí y ahora sal de la tierra y luz del mundo, fermento de una nueva sociedad. Para esto, Se pide a las familias religiosas que purifiquen sus tradiciones e instituciones, de manera que todo en ellas comunique lo esencial de su carisma, recordando que el carisma fundamental de todo cristiano es el amor a Jesucristo. De esta fidelidad a Dios se desprende una fidelidad a los hermanos, quienes con nosotros, caminan al encuentro del Padre (n.2).
3. Abrazar al futuro con esperanza
Dios promete (Jeremías 1, 8) y Él cumple (Lucas 1, 37) ; por lo tanto, si nuestros fundadores aceptaron una promesa de Dios y lo siguieron con generosidad, los religiosos que se acojan con fidelidad a ese carisma no serán defraudados. Desde esta perspectiva, un religioso que ame su carisma, a la Iglesia y al mundo, no podrá ser profeta de catástrofes, sino que deberá ser de un propagador de un '' cielo nuevo y de una tierra nueva''. el religioso debe ser fermento de una nueva sociedad, donde reine Dios y se trabaje por su reino. Un religioso apasionado por su carisma no se dejará vencer por las dificultades, sino que será signo de esperanza en un mundo cada vez más oscuro ( n.3).
Expectativas para el Año de la Vida Consagrada
''Estamos llamados a experimentar y demostrar que Dios es capaz de colmar nuestros corazones y hacernos felices, sin necesidad de buscar nuestra felicidad en otro lado''. El Papa Francisco es enfático en decir que un consagrado debe inundar el mundo de alegría y del amor del Evangelio, Es a ellos a quien, con prioridad, se debe llevar el amor incondicional de Dios. No se puede olvidar que el llamado de Jesús es a ir a las ''periferias existenciales'', donde no solo está el pobre, sino también el abandonado, el triste, el excluido, etc. Esta vocación '' al amor y a la alegría evangélica'', no se puede realizar de forma solitaria ni aislada, sino que compromete a toda la Iglesia; por lo tanto, los religiosos deben trabajar unidos con sus hermanos y con las demás familias religiosas, por el cambio del mundo, de la Iglesia y de su propia vida.
El Año de la Vida Consagrada espera, por lo tanto, que los religiosos abran su vida al encuentro con el otro, es decir, con el mundo y con la Iglesia. No se puede comprender una vida religiosa que se olvide del mundo, de la Iglesia o del que sufre. El amor de Dios, de cual son testigos los religiosos, está ahí donde el ser humano necesita guía, ayuda y fortaleza.
Horizontes del Año de la Vida Consagrada
En este pequeño capítulo se recoge mucho de lo ya expuesto, haciendo énfasis en que los consagrados no son ''ruedas sueltas'' sino que hacen parte de la Iglesia y deben trabajar por la transformación del mundo. Desde esta perspectiva, el Papa invita a todas las familias religiosas a que fomenten diálogo interreligioso, el ecumenismo y el trabajo conjunto con todas las comunidades de la Iglesia, para la construcción de un mundo más humano y más fraterno. La vida religiosa no puede ser, en ese sentido, un medio de división para el mundo, sino que debe trabajar por su unidad y reconstrucción, mostrando en todo momento y en todo lugar, la alegría de ser cristiano.
Terminada esta síntesis de la carta del Papa, queremos recordar el compromiso que cada uno de nosotros, por nuestro Bautismo, tiene la Iglesia y hacia el mundo, asumiendo que la oración y el apoyo constantes, no solo tienen razón de ser en nuestro propio beneficio, sino para el de toda la Iglesia y el de la familia humana. Que este Año de la Vida Consagrada nos permita, como lo recalca el documento, crecer en unidad y comunión, para que todos, como pueblo de Dios, nos dirijamos a su Presencia.
Hermanos, Jesús, que se despojó de su condición divina y se hizo pobre por nosotros, buscó siempre enriquecernos con su pobreza. Él, para desarrollar su misión, quiso contar con la caridad generosa de las personas. En efecto, dice el Evangelio que el Señor caminaba por los pueblos y ciudades predicando y anunciando el Reino de Dios, acompañándole en tal misión los doce apóstoles y algunas mujeres, que le asistían con sus bienes (Lucas 8, 1-3). Hoy en día, la Iglesia, encabezada por el Papa, sucesor de Pedro, Continua en todo el mundo esa misión del Señor y tiene todavía necesidad de la ayuda de los creyentes.
Nos dice la Sagrada Escritura que el Apóstol San Pablo consideró sumamente importante recoger limosnas para la Iglesia de Jerusalèn, donde vivían entonces San Pedro y algunos apóstoles, con el fin de sostenerla en las dificultades y en las pruebas. En tal sentido, en su Primera Carta a los Corintios, San Pablo indica lo siguiente: '' En cuanto a la colecta para los del pueblo santo, háganla según las instrucciones que di a las iglesias en la provincia de Galacia. Los domingos, cada uno de ustedes debe apartar algo, según lo que haya ganado, Y cuando yo llegue, mandaré a Jerusalèn a las personas que ustedes escojan, dándoles cartas para llevar la colecta hecha por ustedes. Y si es conveniente que yo también vaya, ellos irán conmigo''. (1 Corintios 16, 1-4). de igual manera, insiste en la Segunda carta a los Corintios, declarando que Dios bendice al que da con generosidad (2 Corintios 9, 6-11).
Esta tradición de ayudar a una Iglesia necesitada ha permanecido a lo largo de los siglos y se conoce como el Òbolo de San Pedro. Esta se establece como el instrumento principal para alimentar el fondo de la caridad del Papa, con el que el romano Pontífice se hace presente, a nombre de sus hijos de todo el mundo, en los dolores y las aflicciones de la humanidad, particularmente los de aquellos que son victimas de la guerra, el hambre, las catástrofes naturales, la marginaciòn, las enfermedades y todo tipo de aflicciones. Por medio de esta iniciativa, el pueblo cristiano muestra al mundo su amor y su deseo de construir una sociedad más justa y más fraterna.
la colecta se hace en todo el mundo, cada año, con ocasión de la Solemnidad de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, que es la fiesta del Papa, Obispo de Roma. Estos santos apóstoles, dirigentes de sus comunidades, vivían atentos de las necesidades de su rebaño a través de su trabajo, las colectas y todos los medios disponibles para tal fin. Nuestra Iglesia colombiana, atenta a las necesidades del mundo, realizará esta colecta el domingo 5 de julio de 2015, confiando en que todos los cristianos del país ayudarán con generosidad, como la viuda del Evangelio, quien dio de lo que ''necesitaba para vivir, no de lo que sobraba''. (Lucas 21, 1-4).
Todos conocemos bien la misericordia y generosidad de su Santidad Francisco. Puede ser esta, por tanto, una ocasión estupenda para unirnos a las obras de bien que el Santo Padre apoya en todo el mundo. ¡Seamos generosos con el Papa y con nuestra amada Iglesia!
Dios los bendiga por su generosidad.
Además de la opción de aportar en las parroquias, existe también la posibilidad de enviar directamente una donación consignando en la cuenta.
Davivienda Ahorros No 014542872, a nombre de la Nunciatura Apostólica en Colombia. Al hacer la consignación, registrar el nombre y teléfono o correo electrónico del donante.
''Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no pereza, sino para que tenga vida eterna''. Juan 3, 16
Hermanos, en este mes celebramos el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de Marìa, dos Solemnidades que nos remiten a una idea fundamental: Dios nos ama infinitamente y quiere que nosotros nos entreguemos a Él. Por esta razón, el presente trisagio consagrará nuestra vida, familia y comunidad, al amor y cuidado del hijo, quien vela por nosotros sin descanso.
RITOS INICIALES
Nos persignamos y santiguarnos
Acto de contrición (Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento...)
Gloria.
Credo.
ORACIÓN INICIAL
Creo en Dios, espero en Dios, amo a Dios sobre todas las cosas. Bendito, adorado y firmemente amado, sea Sacratìsimo Corazón del Señor Jesús, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
ORACIÓN DE OFRECIMIENTO
Sagrado Corazón de Jesús, fuego amoroso del Padre, te doy infinitas gracias por la vida de cada uno de mis familiares y seres queridos, ya que por medio de ellos me demuestras tu amor y tu compañía. Te los consagro, amado Corazón, para que tu calor y protección nunca les falte. No permitas, te ruego, que alguno de ellos se pierda, antes bien, abre su corazón para que se entreguen a Ti. Confiado elevo esta plegaria, con la tranquilidad que recibirás y despacharás favorablemente mi intención (se menciona la intención). Amén.
ACTO DE CONSAGRACIÓN
Dulcìsimo Jesús, Redentor del género humano, míranos humildemente postrados delante de tu Altar, Tuyos somos y tuyos queremos ser; y a fin de poder vivir más estrechamente unidos a Ti, nos Consagramos en este día a tu Sacratìsimo Corazón, Muchos, por desgracia, jamás te han conocido; otros, despreciando tus Mandamientos, te han desechado. ¡Oh Jesús Benignìsimo!, compadècete de los unos y de los otros, y atràelos a todos a tu Corazón Santísimo. ¡Oh Señor! Sè Rey no solo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Ti, sino también los pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria. Sè Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Ti; devuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que se forme un rebaño bajo un solo Pastor. Sè Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del aislamiento; dígnate atraerlos a todos a la Luz de tu Reino. Concede, ¡oh Señor!, integridad y libertad segura a tu Iglesia; otorga a todos los pueblos la paz, y haz que en todo el mundo resuene a una sola voz; ¡Alabado sea el corazón divino, causa de nuestra Salud!. Amén.
HIMNO
Oculto en nuestras altares, amante Redentor mío, en tu corazón nos das la prenda de tu cariño. El desprecio que padeces, de tantos ingratos hijos, hoy queremos reparar, con nuestro corazón encendido. al dulcìsimo, al amable corazón santo y divino, se rindan adoraciones por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO
R/ Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.
+ En la alegría y en la tristeza; en la prosperidad y en la adversidad. R/.
+ En los negocios y trabajos; en los problemas de mi familia. R/.
+ En las tentaciones del demonio, y en los ataques de las propias pasiones. R/.
+ En las persecuciones del enemigo, y en las burlas y en las calumnias. R/.
+ En las enfermedades y penas; en las dificultades y en los peligros. R/.
+ En la vida y en la muerte; siempre y en toda ocasión. R/.
ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LA FAMILIA
''Revìstanse, pues como elegidos de Dios santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándose mutuamente''. (Colosenses 3, 12-13).
Amado Corazón del Señor, te presento a mi familia y a mis seres queridos, rogándote que nos protejas de toda división y orgullo, cultivando en nosotros sentimientos de perdón y humildad, para que ninguna discusión logre distanciarnos o herirnos. No permitas, Sagrado Corazón, que la avaricia nos confronte; antes bien, que la solidaridad sea nuestra virtud y el compartir nuestra característica, de manera que nos ayudemos los unos a los otros, progresando unidos hacia tu encuentro. por último, Corazón de misericordia, te suplico que bendigas y reconstruyas todas aquellas familias que se encuentran separadas por el odio y el rencor, de manera que puedan darse una nueva oportunidad para vivir según tu santísima voluntad. Amén.
+ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. (3 veces).
ORACIÓN POR LA SALUD
'' Si, haré que tengas alivio, te curaré de tus llagas''. (Jeremías 30, 17).
Amadìsimo Corazón de Jesús, me presento humilde y sencillo en tu Presencia, para rogarte por la sanación física y espiritual de mis seres queridos, especialmente de aquellos que padecen una grave enfermedad o han caído profundamente en el pecado. Confío en que por tu gracia y tu misericordia los sanarás y les permitirás recuperar la vida que han perdido. También te ruego, Señor, por todos aquellos que se encuentran internados en hospitales y casas de reposo, para que los llenes de fortaleza y de paciencia en su proceso de sanación.
+ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (3 veces).
ORACIÓN POR EL TRABAJO
'' Hagan lo que tienen que hacer, no por ser vistos, como quien busca agradar a los hombres, sino como esclavos de Cristo que cumplen de Corazón la voluntad de Dios; de buena gana, como quien le sirve al Señor y no a los hombres; conscientes de que cada cual será recompensado por el bien que haga''. (Efesios 6, 6-8).
Santísimo Corazón de Jesús, te doy gracias por las bendiciones que derramas en nuestra vida, especialmente por el don del trabajo. Te ruego, Sacratìsimo Corazón, que bendigas a mis seres queridos con el ánimo, la honestidad y el amor por el trabajo, de manera que nunca falte en nuestra mesa el pan material y espiritual. Coloco en tus divinas manos nuestras necesidades, para que tu Providencia, que nunca nos abandona, nos socorra lo que necesitamos. Te encomendamos, amado Señor, a todas aquellas familias que están atravesando por fuertes necesidades económicas, para que les concedas la gracias de un trabajo digno, con el que puedan mitigar sus necesidades. Amén.
+ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (3 veces).
ORACIÓN FINAL AL INMACULADO CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
'' Marìa, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón''. (Lucas 2, 19).
Santísima Virgen Marìa, madre de Dios y madre de la Iglesia, te entrego a mi familia, para que la tomes y la resguardes en tu Inmaculado Corazón, de todo mal y peligro. Te ruego que no permitas que nos alejemos de tu adorado Hijo, y que en todo y por todo, lo glorifiquemos con nuestra vida, tal y como Tù lo hiciste, en el silencio y en el servicio. Amén.
''No fue Moisés quien les dio el pan del cielo; es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo''. Juan 6, 32-33
Hermanos, en este mes en que celebraremos la Solemnidad del Cuerpo y Sangre del Señor, más conocida como el Corpus Christi, es la oportunidad perfecta para que reflexionemos sobre nuestra actitud frente a la Sagrada Eucaristía, pues la rutina con que podemos estarla viviendo, nos puede llevar a ser desagradecidos con Ella, olvidándonos que es la muestra permanente de nuestro lado fortaleciéndonos y animándonos a vencer al mal.
¿Somos personas de fe que aman y viven con intensidad este Sacramento?
¿ Nos conformamos con el alimento que ofrece el mundo y no buscamos el que da la vida eterna?
¿ Profundizamos en nuestra formación eucarística?
La respuesta que demos a estas preguntas no nos puede dejar satisfechos, pues siempre debemos dar más de nosotros mismos, tal y como lo pidieron los discípulos en el Evangelio: '' Señor, danos siempre de ese pan'' (Jn 6, 34).
La Eucaristía, pan y vino, es el Cuerpo y la Sangre del Señor, pero, ¿ sabemos qué significado tiene el pan y el vino en la Sagrada Escritura? Una sencilla iluminación al respecto nos ayudará a cuestionar y motivar nuestra vida de fe. La temática es demasiado amplia, por eso solo daremos algunas pinceladas.
EL PAN EN LA SAGRADA ESCRITURA
En los tiempos bíblico, el pan era el alimento principal de los hebreos, no solo por su facilidad de elaboración ( que se hacia en la propia casa), sino por su economía, ya que al ser hecho trigo o de cebada, el grano podía acumularse por largas temporadas antes de ser triturado. Estas dos características, hicieron que el pan fuera un elemento diario en el consumo de Palestina. Otros artículos, como las frutas y las verduras, e incluso las carnes, por su mismo costo, eran alimentos secundarios. La Sagrada Escritura nos da testimonio que el pan era hecho de cebada (Jc 7, 13; Jn 6, 13) o de trigo (Ex 29, 2), como también que la harina podía ser gruesa, normal o fina ( Levítico 2, 14; Éxodo 29, 2; Génesis 18, 6). La forma del pan de este tiempo, era muy similar a una ''arepa'', lo que facilitaba su transporte. La Sagrada Escritura es clara al diferenciar el pan con levadura y el pan sin levadura.
EL PAN SIN LEVADURA
se tiene como símbolo de salvación, penitencia, humildad y obediencia, ya que se recibió como mandato divino para la preparación de la Pascua, de la liberación, donde Dios se acerca a la historia para ayudar a los que sufren: '' Siete días comerás panes sin levadura; así el primer día harán que no haya levadura en sus casas; porque cualquiera que coma pan fermentado desde el primer día hasta el séptimo, sera cortado de Israel (...)'' (Éxodo 12, 15-20). El pan sin levadura es el pan de la aflicción, del recogimiento y de la transformación (Deuteronomio 16, 3). Esta imagen se recoge con el Señor Jesús, quien en la Última Cena toma pan (Mateo 26, 26), lo bendice y da gracias por él; lo interesante es que también es un pan Pascual, de humildad y de penitencia, actitudes confirmadas en la Cruz, El pan sin levadura es, por lo tanto, símbolo de la acción generosa de Dios, quien no abandona a sus hijos para que se alimenten del mundo, sino que extiende su brazo y bendice con el manà, con el pan, con la Eucaristía, recordándonos que somos su pueblo, que Él nos cuida y que debemos serle fieles y serviciales.
EL PAN CON LEVADURA
por su parte, se presenta como el símbolo del orgullo y de la prepotencia que no confía en Dios. En este momento, llega a nuestra mente aquel pasaje bíblico donde la gente perseguía a Jesús por el pan material, no por quien era. ¿No somos nosotros de ese grupo? Una masa fermentada tiene un olor fuerte y desagradable; por eso el Texto Sagrado nos dice que debemos ser masa sin fermentar (sin orgullo), como Cristo, quien se humillo hasta el extremo (filipenses 2, 8). El pan con levadura es sinónimo de autosuficiencia y falta de compromiso con el Señor; por esto, San Pablo es claro al decir: ''Celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de la malicia de la maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad'' (1 Corintios 5, 8). El Señor, que todo lo hace nuevo, nos transforma en '' fermento'' para una sociedad nueva; tristemente, no siempre permitimos que Él saque la levadura vieja de nosotros.
EL VINO EN LA BIBLIA
En la Sagrada Escritura, el vino cuenta con muchos significados, pero sobresale el de ser motivo de alegría, gozo y compartir (Génesis 14, 18; Levítico 10, 9); al mismo tiempo, la Escritura resalta el peligro de abusar de él (Isaias 5, 22; Proverbios 20, 1; 21, 17). Por esta doble significación, con el vino se aplica la misma diferenciación que con el pan, hablando de ''vino nuevo'' y ''vino viejo''. En el libro del Apocalipsis, Babilonia inunda las naciones con el vino '' de la fornicación'' (14, 8; 17, 2). En este contexto aparece la contraparte, el vino del Señor; '' el vino de la ira de Dios'' (Apocalipsis 16, 19).
El Señor Jesús, quien se valía de ejemplos de la vida ordinaria para transmitir su mensaje, encontró en el vino un buen medio para expresar la novedad del Evangelio (Mateo 9, 11); tanto que Él mismo se llama ''la Vid Verdadera''(Jn 15, 1). la vida y el mensaje del Señor son un ''vino'' de gozo y alegría que no causa sufrimiento o pecado, algo que sí provoca el vino viejo del mundo. En la Última Cena, el Señor toma el vino, lo bendice, y dice que es '' su sangre, derramada para la salvación del mundo''. Los hebreos se alimentaban de pan y de vino material; el Señor nos invita a participar diariamente de su Banquete Celestial: la Sagrada Eucaristía. Jesús da un nuevo significado: el pueblo de Dios ya no se alimentara del pan y del vino de este mundo ( un pan y un vino de orgullo, vanidad, desenfreno y pecado); sino que se alimentara de los dones que vienen del mismo Dios; pan y vino verdadero, que representan el Cuerpo y la Sangre del Señor Jesús, por lo tanto, alimentarse de la Eucaristía debe ser sinónimo de compromiso con el Señor, pues no se trata de un pan o de un vino cualquiera, sino de un alimento que fortalece para la vida eterna.
Hermanos, muchas veces no nos detenemos a reflexionar sobre la profundidad de estos símbolos, por eso, ahora que lo hemos hecho de una manera sencilla, nuestra actitud frente al Sacramento del Altar no puede ser la misma: debemos comprometernos cada día con el Señor. Si nuestro alimento espiritual es el Cuerpo y la Sangre de Cristo, no podemos ser los mismos de siempre, sino que debemos esforzarnos por ser mejores padres, hijos, trabajadores y amigos. De lo contrario, seremos iguales al pan y al vino del mundo, elementos que solo producen miseria, divisiones, guerras y destrucción.
Hermanos, la Eucaristía no es una comida ordinaria, por eso, acerquémonos a ella con el ''gozo y la alegría del vino'', por saber que el Señor nos ama; pero también, con el recogimiento y el compromiso de entregarlo todo por Él (pan sin levadura). Hagamos de la Eucaristía, nuestro alimento diario, de manera que Ella, por su poder, nos limpie de todo desecho del vino y del pan viejo de este mundo.
ORACIÓN ANTE EL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Amado Señor Jesús, Pan de Vida Eterna, te doy infinitas gracias por todas las bendiciones derramadas en mi vida, especialmente por mis seres queridos y por el Sacramento de la Eucaristía; ellos me demuestran la grandeza de tu amor que siempre está a mi lado, animándome para no desfallecer. Buen Jesús, te ruego que me bendigas con la fuerza de la salud y del trabajo, de manera que nunca falte en mi vida el Pan de tu Palabra y el Pan Eucarístico, No permitas que la avaricia me ahogue, antes bien, crea en mí un corazón noble que siempre esté dispuesto a ayudar a quien pasa hambre, sed, frío y marginaciòn. Te suplico por el Papa, los obispos, sacerdotes y consagrados, para que los protejas y los llenes de amor, de manera que se mantengan firmes y generosos para celebrar tu Santísima Eucaristía, fuerza de todo creyente. Te ruego que al Comulgar con tu Santísimo Cuerpo y Sangre, me concedas la sabiduría para comprender lo que quieres de mí, y pueda así entregarte todo lo que soy y todo lo que tengo. Amén.